SOCIEDAD › FIN A LA BúSQUEDA DE LA CAJA NEGRA DEL AIR FRANCE

Un misterio sepultado

Los investigadores dieron por terminada la búsqueda acústica, al suponer que la caja ya no envía señales. Lo harán por otros medios, pero los especialistas son poco optimistas.

Anoche finalizó la búsqueda acústica de las cajas negras del Airbus A330 de Air France que el 1º de junio cayó al Atlántico con 228 personas a bordo, mientras realizaba un vuelo entre Río de Janeiro y París. Como había adelantado Alain Bouillard, portavoz de la Oficina de Investigación y Análisis (BEA) francesa, el 14 de julio comenzará “una segunda etapa de búsqueda, con otros medios y con otros métodos”. La tarea estará a cargo del navío nuclear “Pourquoi pas”, que puede operar bajo el agua, el minisubmarino “Nautile” y un robot llamado “Víctor”. “No se han perdido todas las esperanzas” de encontrar las cajas, dijo el director general de Air France, Pierre-Henri Gourgeon. Consultado por Página/12, el experto Rubén Miguel Cafaro estimó que “son muy remotas” las posibilidades de encontrarlas” y subrayó que recuperarlas es fundamental “para saber qué es lo que pasó y dejar de lado las especulaciones”.

Cafaro es ingeniero aeronáutico e ingeniero en mecánica aeronáutica, y se desempeña como consultor técnico y perito judicial. “Las cajas registradoras (cajas negras) son dos. Una guarda los datos de vuelo y la otra las voces de la cabina. Esas cajas, cuando hay un accidente, pueden emitir una señal sonora, a razón de una vez por segundo, durante 30 días, hasta que dejan de funcionar por agotamiento de las baterías”, explicó Cafaro. El experto sostuvo que las cajas negras de la máquina de Air France “deben estar dentro del fuselaje del avión, a una profundidad estimada entre 3500 y 5000 metros de profundidad”.

La búsqueda que se reiniciará el martes cuenta con el aporte de “un submarino nuclear francés que puede sumergirse hasta 500 metros de profundidad, es decir, muy lejos del lugar donde estarían las cajas. El minisubmarino, que cuenta con dos pilotos y un observador, puede llegar hasta los 5000 metros, pero no es tan fácil encontrar las cajas negras. Creo que las posibilidades de hallarlas son muy remotas”.

Cafaro consideró que es poco probable que las cajas no hayan emitido su señal sonora. “Son totalmente herméticas, pero claro, tienen una vida útil, y después de un mes, es difícil que sigan funcionando. Desde que cayó el avión las buscaron con buques que cuentan con dispositivos electrónicos que barrieron toda el área y no pudieron ser detectadas.”

Según Cafaro, la hipótesis más cercana a la realidad es que el avión haya entrado “en un frente de tormenta de cumulus nimbus, con nubes con carga eléctrica y corrientes ascendentes y descendentes que pueden llegar hasta 200 kilómetros por hora, con granizo incluido”. Esto hace que la nave ingrese en un punto que los ingenieros aeronáuticos llaman “coffin corner” o “rincón del ataúd”, en el cual el aparato pierde sustentación, se hace ingobernable y toma una actitud de “nariz abajo” que provoca la caída. Cafaro insistió en que sólo se trata de una hipótesis que tiene que ser confirmada “con la información que guardan las cajas negras”.

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Hay pocas posibilidades de saber qué pasó con el avión.
Imagen: EFE
 
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