SOCIEDAD › PRIMERA MUESTRA LATINOAMERICANA DE JOVENES EMPRENDEDORES

Cuando los estudiantes dan cátedra

Jóvenes de la Argentina, Chile, Bolivia, Paraguay, Brasil y Uruguay se reunieron días atrás para mostrar los proyectos que elaboraron en la escuela y que hicieron realidad, como negocios o propuestas sociocomunitarias.

Desde Puerto Madryn

“Es un aroma hechizante, con muy fuerte sabor”, explicaba la adolescente mientras intentaba vender su producto, en una botella rosada. Melisa Sepúlveda ideó su pequeña empresa con una receta añeja de su familia. Con pétalos de rosas del jardín de su casa, comenzó Jalim, un proyecto escolar que se transformó en un microemprendimiento de licor artesanal de rosas. “Hay posibilidades de tener éxito en este mercado”, aseguró la joven, de 17 años, que junto con un centenar de estudiantes de nivel medio participó de la I Muestra Latinoamericana de Jóvenes Emprendedores, realizada días atrás en Puerto Madryn. Allí, las ideas nacidas en el aula se convirtieron en futuros negocios y proyectos sociocomunitarios. “Cada vez son proyectos con mayor complejidad en el estudio de mercado y plan de negocio y con investigación previa para encontrar el producto”, dijo a Página/12 Fernando Menchi, secretario de Ciencia, Tecnología e Innovación de Chubut, la provincia que organizó el encuentro. Los jóvenes emprendedores dieron lección de cómo construir otros mundos.

Melisa explicaba las cualidades innovadoras de su producto. Al lado, un grupo de chicas vendía bolsos artesanales de material reciclado y por otro pasillo ofrecían un sistema de localización de agua por satélite a productores de la Patagonia. Con la astucia de una idea, esos estudiantes analizaron el mercado, imaginaron el contexto y definieron un proceso productivo, identificaron sus costos asociados y además evaluaron el impacto económico financiero. Así, nació en cada aula un emprendimiento. Los jóvenes de educación secundaria de Argentina, Chile, Paraguay, Bolivia, Brasil, Uruguay y Bolivia presentaron sus proyectos en producción agropecuaria, industrial, electrónica, construcción, servicios turísticos, de gestión, informáticos, gastronómicos, comunitarios y de diseño, entre otros rubros.

La feria de emprendimientos se hizo en la Escuela 710, de Puerto Madryn. Su propósito era que los jóvenes puedan compartir sus trabajos, contactarse con otros chicos y así enriquecerse con el intercambio cultural. Menchi remarcó la importancia de que sean capaces de “encarar un proyecto de vida y cualquier propuesta con una actitud diferente, preparados, con la capacidad para visualizar oportunidades”. Ser emprendedor no equivale únicamente a tener una actitud empresaria: muchos proyectos tenían perfil social o comunitario. De cada sector ofrecían otra mirada: “Cada vez hay más compromiso por el cuidado del ambiente y por el respeto al otro. Piensan en proyectos que pongan en valor el lugar donde viven”, contó Menchi.

En el encuentro también hubo conferencias y talleres sobre el de-sarrollo emprendedor en América latina, la vinculación tecnológica y el rol de la escuela y la universidad, con el fin de estimular a los docentes a transmitir el espíritu de tanta movilización a sus estudiantes. “Emprender para los jóvenes es tener protagonismo en su vida. Hay que darles voz a los alumnos. Emprender es la búsqueda de la realización de un sueño”, dijo a Página/12 Bezamat de Souza Neto, profesor de la Universidad Federal de Sao Joao del-Rei, Brasil.

A lo largo de los talleres, se remarcó la actitud de los docentes como “guías, motivadores y facilitadores” y se los impulsó a modificar las prácticas en el aula para promover la creatividad en los jóvenes. Fabio Vargas, maestro chubutense, se animó a cambiar la metodología en sus clases: “Hicimos juegos donde los chicos tenían que innovar”, contó. Esas actitudes, comportamientos y experiencias están incorporados a la currícula desde el sistema formal en algunas provincias, como en Chubut, por medio del Programa Provincial de Desarrollo de Competencias Emprendedoras, desde 2006. En la muestra, los jóvenes contaban sus historias, sus deseos, y construían su futuro. Incluso, algunos proyectos dieron rumbo a sus familias y localidades.

“Un emprendedor es un buen observador, detecta oportunidades, problemas y busca soluciones. Otro aspecto es su tenacidad y persistencia”, dijo Eduardo Matozo, secretario de Vinculación Tecnológica de la Universidad Nacional del Litoral. En los estudios superiores, también está presente el espíritu emprendedor.

Desde cada rincón de la escuela de Puerto Madryn, secundarios y universitarios aprovecharon para hacer contactos, inventaron, intercambiaron y, fundamentalmente, se divirtieron al ver sus propios proyectos instalados en el mundo real.

Una pequeña fábrica de ozono

De Chile, los jóvenes de Huasco presentaron una alternativa –sin precedentes– de sanitización intrahospitalaria, a partir de un prototipo generador de ozono para desinfectar y desodorizar los ambientes. La máquina “absorbe el oxígeno, pasa por un arco eléctrico que lo divide y así se juntan tres átomos, forma ozono y lo expulsa”, explicaron. Las primeras mediciones son alentadores: su utilización logró una disminución de las infecciones en el agua.

Otros estudiantes, a partir de una investigación etnográfica en la localidad de Calderilla, idearon un proyecto de ecoturismo sociocomunitario como una alternativa de emprendimiento productivo que respeta la naturaleza y permite el desarrollo económico de la comunidad.

Cómo pedir cereales al olmo

La mirada puesta en unos chicos que comían sámaras del olmo lo condujo a Brian Lescano, de 18 años, de la Escuela No 14 de la ciudad rionegrina de Allen, a indagar sobre el valor tradicional del fruto de ese árbol, considerado una especie invasiva. “Ya que no se le puede pedir peras al olmo, por qué no un cereal”, dijo el joven. A través de sus estudios –inéditos en el país– se supo que las sámaras tienen un 23,8 por ciento de proteínas contra el 8,6 del maíz. Brian hizo un alimento balanceado: probó con monogástricos y rumiantes y la muestra fue “más que aceptable”, aseguró. Por los valores nutricionales del fruto, explicó, puede ser una “alternativa” para animales. Entonces, ya trabaja en fórmulas para ese fin. La investigación “Pedile un cereal al olmo” continúa. Su propuesta pasó a ser una “innovación” en alimentación de animales.

Le sacan jugo a la mandioca

En Alem, Misiones, la mandioca se convirtió en una alternativa innovadora de desarrollo local a partir de su industrialización. Era un recurso poco valorado, pero ahora jóvenes de la Escuela Nº 11 elaboran fécula, licores y dulces con “muy buena aceptación” en la zona, contaron. La idea nació en la materia Industrialización de Frutas, luego de una sequía de casi 8 meses, a la que sólo sobrevivió la mandioca.

Toda la escuela trabaja en el proyecto experimental elaborando variedad de productos. “Fuimos los primeros en trabajar con esto, fue una experiencia muy linda”, contó Sergio Krauss, un alumno. El docente Gustavo Millis remarcó la importancia de que “aprendan a producir, industrializar y manejar su chacra con visión empresarial”.

Informe: Soledad Arréguez Manozzo.

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Los jóvenes exhibieron sus productos e intercambiaron experiencias.
Imagen: Maximiliano Jonás
 
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