SOCIEDAD › JUAN HURTIG AMPLIó SU DECLARACIóN E INTENTó CONVENCER A LOS JUECES

El día en que fue un pituto

El medio hermano de María Marta sostuvo que sospechaba algo y que intentó que se investigara qué había pasado. También declaró una ex empleada de los Bártoli.La defensa pidió que la perite un psiquiatra. Otros testigos declararon sin novedades.

 Por Carlos Rodríguez

“Yo no era Sérpico investigando un caso.” Juan “John” Hurtig, al completar ayer su declaración ante el Tribunal Oral No1 de San Isidro, insistió en que él “no tenía idea”, cuando encontró el famoso “pituto” al levantar el cuerpo sin vida de María Marta García Belsunce, de que en realidad se trataba de una de las balas que la habían matado. Hurtig, aunque se adjudicó el hecho de haber sembrado “las dudas” que llevaron a la investigación del caso, aclaró que tampoco era un sabueso de la talla de Frank Sérpico, el incorruptible policía norteamericano, como para descubrir que ese “pedacito de metal” que halló en el baño era una prueba clave para que un caso de supuesto accidente pasara a ser una escandalosa causa por homicidio. En el juicio por encubrimiento, declaró también una ex empleada de Guillermo Bártoli. Ella ratificó que en la casa de su patrón, a las 18 del domingo 27 de octubre de 2002, día en que apareció muerta María Marta, ya no había nadie en el comedor viendo televisión. Eso desmiente los dichos del propio Bártoli y de Carlos Carrascosa, el viudo de María Marta, condenado por el homicidio.

Carlos Novak, abogado de Bártoli en este juicio por encubrimiento, echó un manto de duda sobre la credibilidad de la testigo Catalina Vargas. La mujer, ante preguntas de Novak, admitió que sufrió un accidente al ser atropellada por un auto cuando iba en bicicleta. Eso le produjo una “pérdida del conocimiento” temporaria, aunque el problema se ha repetido en otras ocasiones. Según Novak, el accidente fue en marzo de 2002, antes del crimen, mientras que la Fiscalía sostuvo que fue en 2003. El tribunal resolvió, ante el planteo cruzado, que un perito judicial determine si Vargas está en condiciones de declarar en el juicio.

Vargas ratificó que el día del crimen, en el comedor de la casa de los Bártoli no había nadie cuando sonó en la radio el “top” de las 18. Fue uno de los pocos datos precisos, además de haber escuchado a Irene Hurtig, la mujer de Bártoli, gritar “tenemos que conseguir una ambulancia”, luego de recibir la noticia sobre lo ocurrido con María Marta. “Sonó el teléfono y dispararon”, dijo la testigo aludiendo a que salieron corriendo. No precisó si Hurtig estaba con su marido ni la hora en que sonó el teléfono. John Hurtig, al completar su indagatoria, insistió en que no debe presentárselo como “el que tiró el ‘pituto’” sino como “el que lo recuperó” y abrió la investigación del caso. Aclaró, interrogado a fondo por los miembros del Tribunal Oral No1, que comenzó a “tener dudas” sobre la hipótesis del accidente, cuando observó que María Marta tenía las zapatillas puestas. “Nadie se cae en el baño si está en zapatillas”, afirmó que les dijo a los que estaban en la casa, su padre Constantino Hurtig, su hermano Horacio García Belsunce y Carrascosa, entre otros.

“No dudé a partir del hallazgo de ese elemento metálico (el ‘pituto’), sino por las zapatillas, que estaban mojadas”, aseguró Hurtig. Luego negó que se hubiera realizado “una reunión” entre todos los presentes en la cual se resolvió arrojar el “pituto” al inodoro. “Yo no recuerdo que nadie haya mencionado la palabra bala”, dijo refiriéndose a las consultas que hizo, previo a tirar el “pituto”. En algunos momentos Hurtig habló en plural, como si la decisión hubiera sido colectiva, pero volvió a negarlo: “La verdad es que lo tiré yo. Y la decisión fue mía”.

Para ratificar que no sabía que era una bala, aseguró que “si lo hubiera sabido, la metía en el bolsillo y nadie se enteraba”. Hizo recordar a lo que dijo el ex diputado Angel Luque, en el sentido de que si hubiera sabido que su hijo Guillermo Luque iba a ser condenado por el crimen de María Soledad Morales, habría hecho desaparecer el cuerpo de la chica.

Para demostrar que es “inocente”, Hurtig recordó que por sus “dudas” aparecieron en escena los fiscales Juan Martín Romero Victoria y Diego Molina Pico. “A Molina Pico le dibujé el ‘pituto’. Yo no tenía la obligación de investigar, pero le di todos los elementos.”

Ayer también declararon los testigos Teresa Castagna y Arturo Campos, empleados en 2002 y todavía hoy, de Sergio Binello, otro de los imputados. Confirmaron que el 27 de octubre de 2002, María Marta y Carrascosa almorzaron en la casa de los Binello. Los testigos no vieron a Bártoli, quien en la instrucción declaró que estuvo allí. También declararon Delfina Figueroa, novia y hoy esposa de Diego Piazza, un joven estudiante de medicina que intentó reanimar a María Marta, llamado por su amigo Bártoli. El último testigo fue el ex vigilador Ramón Acosta, que estuvo en la tarde del crimen recorriendo el country. No aportó datos de interés.

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Juan “John” Hurtig, cabizbajo, aguarda en la puerta de los Tribunales de San Isidro.
Imagen: Rafael Yohai
 
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