SOCIEDAD › EL MINISTRO DE JUSTICIA PEDIRA QUE SE INVESTIGUE UNA FALSA DENUNCIA EN EL CASO ANGELES

“Pueden ser delitos muy graves”

El caso involucra al diputado Eduardo Costa (UCR-Santa Cruz), mencionado por una testigo que aportó datos falsos, como reveló Página/12. Según Alak, la maniobra podría constituir “encubrimiento y obstrucción de justicia”.

 Por Raúl Kollmann

El juez de instrucción Jorge De Santo quedó a cargo del expediente en el que se investigará la maniobra por la cual se plantó una testigo falsa en el caso del crimen de Angeles Rawson. Página/12 adelantó en forma exclusiva que la mujer, Beatriz Fuentes, introdujo una versión plagada de mentiras tras hablar –según reconoció ante el juez Javier Ríos– con la oficina del diputado nacional santacruceño, de la UCR, Eduardo Costa. El ministro de Justicia, Julio Alak, a raíz de lo publicado en este diario, anunció que pedirá “que se investigue un intento de obstrucción de justicia por parte de Fuentes y del diputado Costa. Los detalles que hemos leído en Página/12 pueden configurar delitos muy graves como encubrimiento, falsa denuncia y entorpecimiento de las funciones de funcionario público. La presentación ante la Justicia se hará el lunes”.

Este diario reveló ayer los tramos principales del testimonio de Beatriz Fuentes ante el juez Ríos, la fiscal Paula Asaro y el abogado querellante, Pablo Lanusse. La mujer llamó al periodista de TN Ricardo Canaletti y le dio una versión descabellada de los hechos, acusando al padrastro pero, sobre todo, politizando la causa con un relato delirante: que el mismo día del asesinato, o sea antes de que se supiera que a Angeles la habían matado, apareció el secretario de Seguridad, Sergio Berni, y le ofreció 25.000 pesos a ella y a otros vecinos para que mantuvieran silencio. Todo fue desmentido por los habitantes del edificio, que el juez tuvo que convocar a declarar en la noche del 26 de junio pasado. Ante la mentira, Ríos llamó de inmediato a Fuentes, que tuvo que viajar desde Caleta Olivia a Tribunales para prestar declaración testimonial. Allí dijo que había hablado con la oficina de Costa antes de dar la versión que resultó falsa. “Estos hechos, de confirmarse, son muy graves –dijo Alak en declaraciones a la prensa–, porque se obstruye el normal y pleno funcionamiento de un juez que está investigando un lamentable suceso. Es más grave aún que un miembro del Congreso Nacional sea parte de una maniobra de estas características, recomendando, en el mejor de los casos, a un testigo ir a un medio de comunicación en lugar de presentarlo de inmediato ante las autoridades judiciales. Y, en el peor de los casos, debe investigarse si no formó parte del armado de esta burda maniobra y con qué intereses.”

Costa es el referente más importante del radicalismo en Santa Cruz y un opositor tradicional al kirchnerismo. Es un empresario muy poderoso, cuya familia es dueña de una enorme cadena de supermercados, Híper-Tehuelche, una gran empresa de construcción y concesionarias de autos. Su esposa es la conocida denunciante en numerosas causas y titular de la Coalición Cívica-ARI, Marian Zuvic. Costa fue el mayor comprador de tierras a 7,50 pesos por metro cuadrado en El Calafate –algo que tuvo poca difusión– con 29.900 metros cuadrados y acaba de realizar una controvertida compra de un terreno en el centro de Caleta Olivia, lo que motivó que dirigentes de la propia UCR le pidan que lo devuelva al municipio como “gesto ético”.

Toda la trama del testimonio falso llama mucho la atención:

- La testigo trucha, Beatriz Fuentes, se comunicó por teléfono desde Caleta Olivia, Santa Cruz, con el periodista de TN Ricardo Canaletti con una versión evidentemente burda de los hechos.

- Dijo que se llamaba Andrea y que su hermana Beatriz vivía en el segundo piso, departamento A, del edificio de Ravignani 2360. Que aquel lunes 10 de junio, ambas escucharon una fuerte discusión, que se dio en un pasillo, entre Angeles y su padrastro. La chica le habría recriminado a Sergio Opatowski por supuestos abusos sexuales.

- La falsa Andrea le dijo a Canaletti que no sólo ella y su hermana escucharon la discusión, sino también el encargado y otros vecinos.

- Que ese mismo día, el del asesinato, llegó al edificio el secretario de Seguridad, Sergio Berni, que le ofreció a las hermanas 25.000 pesos para que no contaran lo que escucharon. Lo mismo le ofreció a otros vecinos.

El CD con la grabación de los dichos de Fuentes fue entregado por Canaletti, no a la Justicia sino al abogado querellante, Pablo Lanusse. Este se lo hizo llegar al juez, aunque manifestó sus dudas. El magistrado tomó las cosas muy en serio y ordenó un operativo de la Policía Metropolitana para llevar a todos los habitantes del edificio a declarar en la misma noche. El juez, la fiscal Asaro y Lanusse se quedaron toda la noche sin dormir y lo mismo le pasó a buena parte de los vecinos del edificio.

El resultado fue el siguiente:

- El 2º A, donde decía vivir Fuentes, estaba desocupado desde hacía cinco años.

- Nadie conocía ni a una tal Andrea ni a una tal Beatriz.

- Nadie vio a Berni en el edificio el lunes 10 de junio.

- Nadie escuchó ninguna discusión en la familia de Angeles. Ni ese día ni nunca: no era una familia conflictiva.

- Por supuesto, nadie recibió una oferta de Berni para silenciar una discusión que no ocurrió.

Ríos hizo viajar a Fuentes a Buenos Aires y, ante él, la mujer prácticamente admitió la mentira. Al final de su declaración dijo: “Hagan de cuenta que esta mentira la dije yo”, dejando entrever que le pagaron para falsear la verdad. Minutos antes sostuvo que llamó a la oficina del diputado Costa y que la secretaria del legislador le dio el teléfono de Canal 13. Todo tiene un tufillo muy fuerte a maniobra política, dicen en Tribunales: ninguna secretaria hubiera derivado a un testigo sin el visto bueno de su jefe.

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La mujer dijo que vivía en el edificio de la calle Ravignani, pero todo resultó ser falso.
Imagen: Télam
 
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