SOCIEDAD › CRITICAS POR LA CONSTRUCCION DE UN MURO PARA SEPARAR LA AUTOPISTA ILLIA DE LA VILLA 31

El cerco que abrió la polémica en Retiro

La empresa AUSA levanta un “cerco antivandálico y antirrobo” al costado de la autopista, en el tramo que pasa por la villa. Asegura que sólo apunta a la “seguridad vial”. Representantes de la villa y organizaciones sociales denuncian que es estigmatizante y discriminatorio.

 Por Carlos Rodríguez

La construcción de un “cerco antivandálico y antirrobo” en la Autopista Illia, a la altura del cruce con la Villa 31, volvió a generar polémica porque distintos sectores señalaron que se trata de “un nuevo acto de discriminación” contra las personas que viven en los barrios pobres de la ciudad. Si bien la empresa Autopistas Urbanas Sociedad Anónima (AUSA) afirmó ayer que “el único objeto (del cerco) es mejorar la seguridad vial” para evitar el cruce de transeúntes por la autopista y que se arrojen objetos a la calzada, detrás de la decisión muchos ven “la política del gobierno de Mauricio Macri de estigmatizar a los pobres”, señalaron a Página/12 voceros de la Agrupación Corriente Villera Independiente (CVI) de la Villa 31.

En una declaración enviada a este diario, los referentes de La Garganta Poderosa en distintas villas porteñas, incluida la 31, aseguraron que “el nuevo cerco antivandalismo, tan tristemente bautizado por el periodismo, separa a la Villa 31 de la autopista para que la desigualdad no afecte la vista, pero no tiene ninguna relación con ningún ‘plan de urbanización’ ni con la ‘seguridad de los que viajan al centro de la ciudad’” utilizando como vía de ingreso la Autopista Illia.

El comunicado de La Garganta agregó que el cerco que se construye tampoco tiene que ver “con ‘el cuidado’ del barrio que mantienen marginado”. Luego, al preguntarse cuáles serían las razones, los motivos, estimaron que se trata de “la materialización del ‘cerco informativo’ que encierra las problemáticas de la exclusión, para que nunca colisionen con las cámaras de televisión”, en referencia a que los vecinos del barrio, cuando quieren hacer oír sus reclamos, cortan el tránsito por la autopista para que los medios periodísticos se movilicen hacia ese lugar y les abran el micrófono a los habitantes de la villa. La declaración concluye con un llamado: “Vándalos, ¡cumplan las leyes de urbanización!”.

La controversia se hizo pública porque desde hace unos días, una cuadrilla de operarios construye un cerco, con base de hormigón armado y rejas, sobre la Autopista Illia, que a lo largo de casi 600 metros, sobre el carril que conduce al centro de la ciudad y que está al borde de la Villa 31. La empresa AUSA, creada en 1977 durante la dictadura militar y cuyo paquete accionario corresponde hoy en un 95 por ciento al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, aseguró ayer que “el único objeto es mejorar la seguridad vial y para eso decidimos reemplazar el cerco que separa la autopista de las casas porque estaba roto”.

AUSA agregó que “tras las reiteradas reparaciones hemos decidido hacerlo otra vez”. La diferencia está en que antes se trataba de un cerco de alambre, bajo, que no impedía la visión hacia la Villa 31; ahora se construye un vallado de varios metros de altura, que oculta al barrio desde el lugar de los automovilistas. Algo similar ocurrió en la historia de la Ciudad con la Villa 15, de Mataderos, que por esa razón fue conocida durante mucho tiempo como Ciudad Oculta.

El cerco tendrá una base de 65 centímetros, de hormigón, y un enrejado cerrado de unos tres metros de altura. La fuente de AUSA se negó a confirmar que se construye “un muro” y habló de “sólo un cerco para mejorar la seguridad vial”. Precisaron que se busca “por un lado, impedir que si se produce un siniestro vial y se desprenden partes de un vehículo, éstas puedan atravesar el límite de la autopista; por otro lado, se busca prevenir los siniestros viales que pudieran causar las personas que cruzan la autopista caminando”.

El vocero de AUSA aclaró que “si esto evita o no delitos sobre la autopista, escapa a nuestro objeto, que es la seguridad vial”. Ayer, frente a las cámaras de la televisión que enfocaban el trabajo de los operarios construyendo el cerco, vecinos de la villa se acercaron para decir “en vez de paredes o cercos, que nos dejen del otro lado de la urbanización, tendrían que integrarnos a la ciudad”.

“Lo que nosotros queremos y necesitamos es que nos urbanicen”, afirmó Graciela Duarte, delegada del sector ferroviario de la 31. Por su parte, la Corriente Villera Independiente repudió la construcción del “cerco antivandálico”. “Los robos y otros hechos de violencia ocurren en todos lados, no sólo en una villa. Es una total discriminación lo que están haciendo porque quiere decir que ‘los negros villeros’ son los que delinquen”, aseguró Dora Mackoviak, dirigente de la agrupación.

Mackoviak puntualizó que “la mayoría de la gente de la villa es gente trabajadora” y señaló que “desde hace mucho no ocurren episodios de personas arrojando piedras” contra los automovilistas. El diputado Alejandro Bodart (MST-Nueva Izquierda) consideró que “después de los desalojos de Lugano, Mauricio Macri, con el argumento de la construcción de la Autopista Ribereña, amenaza con desalojos en la Villa 31, sin escuchar las propuestas alternativas de los vecinos; lo que nosotros planteamos es la urbanización de todas las villas y un plan integral de vivienda social para atacar el enorme déficit habitacional de la Ciudad”. Bodart hará hoy una recorrida por la Villa 31.

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El cerco tiene una base de hormigón armado y rejas, y mide unos 600 metros.
Imagen: DyN
 
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