SOCIEDAD › DURANTE DOS HORAS, UN HOMBRE ALTERADO CAUSO PANICO DISPARANDO DESDE SU DEPARTAMENTO DEL PISO 12

Una mañana a los tiros en Las Cañitas

El hombre, al parecer bajo los efectos de un cóctel de alcohol y pastillas, despechado por una mujer, disparó 15 tiros dentro de su casa y desde el balcón a la calle. La policía cercó toda la zona. Actuó el GEOF, que logró neutralizar al tirador. No hubo heridos.

Una mezcla de despecho machista, alcohol y pastillas derivó en el aparente “brote psicótico” que afectó a un ciudadano venezolano, radicado en Argentina, que para expresar su estado de ánimo luego de ser abandonado por su novia, no tuvo mejor idea que jalar quince veces el gatillo de la 9 milímetros que tenía a mano en su departamento de la coqueta zona de Las Cañitas, en el barrio porteño de Palermo. Solo en su casa, porque su ex novia tuvo la inteligente –y salvadora– idea de decirle adiós por vía telefónica, lejos de la violencia que seguramente presentía, el macho “herido en el honor” salió al balcón y en vez de regar las plantas, hizo 15 disparos que por suerte no hirieron físicamente a ninguna persona ni ser vivo. Ante la denuncia de los vecinos, un grupo de elite de la Federal tuvo que desandar techos para poder controlar al tirador desbocado, con la ayuda de un negociador que trató de explicarle al violento que una mujer tiene todo el derecho de decir “no va más”.

El despechado tuvo en vilo al barrio durante más de dos horas. Todo comenzó cerca de las 9.30, cuando se escucharon las primeras detonaciones, que provenían del piso 12, departamento “B”, del edificio ubicado en la avenida Luis María Campos 86, frente al Regimiento de Patricios. El hombre, que al ser detenido fue identificado como Javier del Valle Valerio, de 47 años, actuó aparentemente bajo los efectos de “una mezcla de alcohol con pastillas”. Después se supo que sería comerciante y que está en el país desde hace “poco tiempo”. Cuando salió “sólo decía incoherencias, como gritar que le gustaba Charly García”, relató Angel, el portero del edificio. Alguien recordó que “lo único que tiró Charly alguna vez fue su propio cuerpo, desde una ventana”, para caer en la pileta de un hotel en Mendoza.

El hecho generó conmoción en la manzana del barrio, que es triangular, porque Luis María Campos nace de la bifurcación de la avenida Santa Fe y está delimitada por la calle Emilio Ravignani. La policía intervino porque los llamados de los vecinos se fueron agolpando sobre el 911. Primero llegaron los móviles de la comisaría 31ª, que suspendieron el tránsito de vehículos y personas alrededor de la manzana de la discordia. Al poco tiempo llegaron las ambulancias del SAME, para asistir a los posibles heridos frente a los balazos que llovían del cielo como granizo.

El comisario inspector Jorge Baldo, del Departamento de Comunicación Social de la PFA, explicó que se habían desplegado “los protocolos de seguridad” previstos para casos como éste. Del Valle Valerio hizo seis o siete disparos en la puerta de su departamento, lo que provocó el pánico de los vecinos que todavía no habían salido de sus casas para cumplir sus labores diarias. Después, según pudo reconstruir la policía, vació el cargador de su Taurus calibre 9 milímetros, apuntando hacia el exterior de su vivienda, asomado al balcón terraza de su departamento.

“No fue una desgracia de casualidad, porque varios de los disparos, que serían unos quince aproximadamente, salieron en algunos casos por la puerta del departamento, por una ventana o por el balcón, de manera que pegaron en otros departamentos cercanos y en lugares donde transita gente”, explicó el comisario Baldo. Mientras esperaban la llegada del GEOF (Grupo Especial de Operaciones Federales), los policías de la comisaría 31ª avisaron a todos los vecinos, desde el portero eléctrico, para que permanecieran a resguardo en sus casas.

Un vecino de otro edificio alcanzó a fotografiar con su celular al autor de los disparos y la imagen circuló por las redes sociales. Los integrantes del GEOF llegaron acompañados por un negociador, que se puso en comunicación con el vecino desbocado, quien permaneció atrincherado en su casa durante dos horas. Un jefe policial confirmó que “estaba muy alterado, como si estuviera bajo los efectos del alcohol o de alguna droga, y era prácticamente imposible mantener con él un diálogo coherente y persuadirlo para que se entregara sin resistencia”. Mientras algunos miembros del GEOF se deslizaban por los techos para ingresar por el balcón y sorprenderlo, el negociador conversaba con el tirador desde la puerta del departamento B del piso 12.

“El hombre estaba tan mal que cuando dijo estar dispuesto a entregarse, no podía abrir la puerta porque no embocaba la llave en la cerradura; a cada rato se le caían las llaves de la mano”, relató otro de los policías. Primero se dijo que la novia del agresor había logrado escapar del departamento a tiempo, pero luego se supo que la ruptura fue por teléfono. Baldo confirmó que “siempre estuvo solo porque la novia, o la esposa, se había ido de viaje a Miami”.

La última imagen de Del Valle Valerio fue con sus manos sobre la nuca, con dos integrantes del GEOF apuntándolo con armas largas. Para poner fin al suceso tuvieron que derribar la puerta, mientras otros hombres del cuerpo, desde la terraza, conversaban con el autor de los disparos. La fiscal que interviene en el caso es Viviana Fein. “Principio de psicosis”, fue el primer diagnóstico que hizo una psicóloga de la Federal.

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Javier del Valle Valerio, venezolano, de 47 años, en el momento de entregarse.
Imagen: DyN
 
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