SOCIEDAD › DOS EX ALUMNOS DE COLEGIOS EXCLUSIVOS DE LOMAS DE ZAMORA, SENTENCIADOS POR ABUSAR DE DOS CHICAS EN UNA FIESTA

Una condena al abuso del poder sobre las mujeres

Los dos fueron reconocidos por las jóvenes dentro de un grupo de estudiantes que abusaron de ellas durante el festejo de un cumpleaños. El tribunal los condenó a cuatro años y medio de prisión efectiva y un exhaustivo tratamiento psicológico.

 Por Mariana Carbajal

Dos jóvenes de clase media alta, ex alumnos de los colegios bilingües más caros del sur del conurbano, fueron condenados ayer a cuatro años y medio de prisión efectiva por abusar sexualmente de dos chicas de 15 y 16 años, en una fiesta de cumpleaños que se celebraba en la casa de otro estudiante en una casona de Banfield. El fallo fue dictado por el Tribunal de Responsabilidad Penal Juvenil de Lomas de Zamora, y dispuso que los dos acusados, que tenían 17 y 18 años en el momento de los hechos, no sean privados de su libertad hasta que la sentencia quede firme –se descuenta que apelarán– y les impuso que hagan un exhaustivo tratamiento psicológico que coadyuve a su reinserción social, y a la superación de actos como los que fueron materia del juicio, además de que continúen sus estudios universitarios. No podrán salir del país. “Nuestro objetivo no es la venganza, sino que tengan un pequeño castigo por lo que hicieron. Queremos que este juicio sirva de ejemplo, como mensaje, de que a las mujeres no se las trata como a una cosa, que no se puede hacer cualquier cosa y no pasa nada. Si la familia o la escuela no ponen el límite, lo tiene que poner alguien. Y en este caso fue el Estado a través de la Justicia”, dijo a Página/12 Daniel Cruz, padre de una de las denunciantes. Y expresó su conformidad con el fallo. “Teníamos mucho miedo de que el hecho quede impune”, reconoció.

La sentencia fue leía por la mañana, en la sala de audiencias del Tribunal de Responsabilidad Penal Juvenil del Departamento Judicial de Lomas de Zamora. Víctimas y acusados, y sus familias, estuvieron presentes. El fallo los encontró culpables del delito de “abuso sexual doblemente agravado (por haber sido cometido por dos o más personas y por haber resultado gravemente ultrajante para las víctimas), reiterado por tratarse de dos hechos”. El fiscal Jorge Venzano había pedido seis años de prisión para cada uno de los adolescentes acusados. El abogado de una de las chicas, Ciro Annicchiarico, cuatro años y medio para uno y cinco años para el otro. Uno de los condenados es hijo de un médico, director de uno de los hospitales del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Uno de los jóvenes iba al colegio Balmoral. El otro habría sido expulsado de esa escuela y terminó sus estudios en 2013 en el Lomas High School. Los dos eran estudiantes de sexto año cuando fueron denunciados.

El fallo fue dictado por el Tribunal integrado por las juezas Isabel Ación –presidenta– y Miriam Beatriz Buzzo y Marta Pascual. Una vez que quede firme, el juez de ejecución penal podría disponer que cumplan la detención en su domicilio, explicó Annicchiarico.

En su momento el episodio tuvo amplia repercusión mediática porque familiares y amigos de las víctimas realizaron una marcha frente al colegio al que concurría uno de los imputados, el Balmoral, ubicado en la zona residencial de Banfield. La noche del 13 de octubre de 2013, un alumno de ese colegio, de tercer año, festejaba su cumpleaños de 15 en su casa, ubicada sobre la calle Alvear, a pocas cuadras del Balmoral. Entre sus invitadas, estaban las dos chicas, amigas de otro colegio de Lomas. Según declararon en la causa varios de los presentes, los dos acusados llegaron a la fiesta sin haber sido invitados, en banda, junto a otros adolescentes de la misma edad, la mayoría estudiantes de sexto año del Balmoral, que se identifican como parte de un equipo de fútbol conocido como La Gloriosa, que participaba por ese momento en un torneo de unas canchas privadas, cercanas al campo de deportes del colegio, que serían propiedad del padre de uno de ellos. También declararon en la instrucción –algunos con identidad reservada– que eran conocidos los de La Gloriosa por tener conductas agresivas y que por esa razón los dejaron entrar a la casa por temor a ser golpeados en el colegio como represalia. “Mi hija fue muy valiente porque se animó a denunciarlos. No era la primera vez que esos chicos tenían actitudes violentas”, dijo a este diario Cruz. Y contó que seguir adelante con la causa judicial implicó un proceso “doloroso, muy traumático” para la adolescente, pero destacó la importancia de la condena, que “le restituye un poco volver a creer que cuando se hacen cosas que no están bien, hay un castigo”.

Las chicas declararon que las metieron, de a una por vez, por la fuerza en una habitación de la casa –donde se hacía la celebración– y varios jóvenes las manosearon en los pechos y genitales, sin dejarlas salir del lugar a pesar de sus esfuerzos por escapar, mientras escuchaban risas. A una de las víctimas la encapucharon. A la otra la atacaron con la luz apagada. Las adolescentes sólo pudieron identificar a dos de los agresores. Una le vio el rostro a uno de ellos. Pero fueron fundamentales para avanzar con la acusación, los testimonios de otros invitados, que declararon como testigos en la instrucción de la causa –entre ellos el hijo del diputado y ex intendente lomense, Martín Insaurralde– y datos de publicaciones que hicieron en Facebook los propios involucrados en los días posteriores a la fiesta,

Prestaron sus testimonios durante el juicio, que finalizó el 31 de agosto y se desarrolló a lo largo de cinco audiencias, una veintena de amigos y amigas de las víctimas y los acusados, y también los peritos psicólogos que examinaron tanto a las denunciantes como a los imputados, quienes ratificaron sus conclusiones acerca de la confiabilidad de los relatos de las chicas como sobre la completa normalidad psíquica de los imputados. Declararon además las madres de las dos adolescentes, que relataron cómo se enteraron de lo que les pasó a sus hijas y las consecuencias psicológicas que aún hasta hoy sufren: ambas continúan en terapia. Las audiencias fueron reservadas, por estar involucrados menores de edad.

Los dos adolescentes imputados llegaron al juicio con una restricción de acercarse a las víctimas, dictada por la Justicia, luego de que las intimidaran en la vía pública y a través de amenazas por el celular.

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La condena la impuso el Tribunal de Responsabilidad Penal Juvenil del Departamento Judicial de Lomas de Zamora.
 
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