EL MUNDO › LA ECONOMíA DE EUROPA NECESITA DE NUEVA MANO DE OBRA

Los migrantes traen beneficios

“Sin los inmigrantes, los jubilados ganarían al menos un 7-8 por ciento menos”, señala el sociólogo Maurizio Ambrosini. Muchos de los refugiados son adultos con oficios. El Viejo Continente es cada vez más viejo y los europeos tienen pocos hijos.

 Por Elena Llorente

Página/12 En Italia

Desde Roma

Después de que la tormenta “inmigrantes” ha hecho estragos en la sociedad europea con la foto del niño sirio muerto en una playa, y que al mismo tiempo ha provocado la reacción negativa de políticos y grupos conservadores que argumentan peligros para la estabilidad económica y la seguridad, resulta que algunas estadísticas europeas y análisis de economistas demuestran que los inmigrantes son beneficiosos para el Viejo Continente. Es más, que Europa los necesita sí o sí para la sobrevivencia de muchos de sus parámetros económicos y sociales.

El ejemplo más escandaloso son las jubilaciones. No hay que olvidar que Europa es un continente cada vez más viejo y que los europeos tienen pocos hijos. En Italia tal vez uno y no siempre, con suerte dos. El 53 por ciento de la población italiana tiene más de 65 años, el porcentaje es parecido en Francia mientras en Alemania el 59 por ciento de la población es mayor de 65. Si hoy es jubilada la mayoría de la población, ¿quién contribuye con su trabajo para que esas jubilaciones sean pagadas? Según un informe de la Unión Europea, citado en un largo artículo sobre este tema del diario La Repubblica de Roma, en promedio en Europa hay cuatro personas en edad de trabajar (15-64 años) por cada jubilado pero en 2050 habrá sólo dos si las cosas no cambian. ¿Quién aportará entonces al Estado el dinero necesario para las jubilaciones y pensiones? Según un análisis prospectivo de la agencia de noticias económicas y financieras Bloomberg citado por La Repubblica, Europa tendrá necesidad de 42 millones de nuevos ciudadanos que paguen sus impuestos y contribuciones, para que la población anciana pueda seguir cobrando su jubilación y otros beneficios.

Entonces, los inmigrantes no son una carga, como muchos suponen, ni les sacarán el trabajo a los italianos, como piensan otros. Son un recurso económico que hay que saber administrar e integrar adecuadamente. En otras palabras, el sociólogo Maurizio Ambrosini, profesor de la Universidad de Milán y director de la revista Mondi Migranti, lo explica así a: “Los inmigrantes llegan aquí ya siendo jóvenes y formados, por lo cual no hay costos de pediatría ni de educación. No son todavía ancianos, por lo cual los costos sanitarios son contenidos. Son jóvenes adultos que en su mayoría trabajan. A veces tienen un nivel de ocupación más alto que la población nacional, en España y en Italia por ejemplo. Dado que tienen un trabajo, es más lo que pagan al Estado en calidad de impuestos que lo que le sacan. Si los inmigrantes en Italia hoy son el 10 por ciento de los ocupados, quiere decir que aportan el 7-8 por ciento de las jubilaciones que se pagan a otras personas. Sin los inmigrantes, los jubilados ganarían al menos un 78 por ciento menos”.

Según el economista Pietro Valentino, ex docente de la Universidad de Roma y consultor económico de algunas regiones italianas, los inmigrantes serán necesarios a la economía europea sobre todo si se mantienen “las tasas de natalidad actuales”. Sobre todo por dos razones, explicó: “La primera porque bajan la edad media y en consecuencia aumentan los más jóvenes. El segundo motivo es que muchos de los inmigrantes que han trabajado regularmente en Italia, pagan sus contribuciones al INPS (Instituto Nacional de Previsión Social) y a menudo vuelven a sus países de origen sin tener la edad jubilatoria, por lo cual no pueden retirar lo que pagaron. Ese dinero queda en el INPS, por lo cual de hecho financian las jubilaciones de los italianos”. “Si se tiene una la población demasiado anciana, se puede alargar la edad pensionable –que es lo que ha ocurrido en Europa, a 65 o 67 años según los países–, pero hasta un cierto punto. Todo este análisis sobre los inmigrantes es válido si la tasas de natalidad permanecen iguales”, subrayó Valentino.

Pero en lo que coinciden todos los analistas es en que es necesaria una política clara para acoger a todos estos inmigrantes, para que no haya las diferencias horrorosas que se han verificado hasta ahora en muchos lugares. Sobre todo al sur de Italia, donde los inmigrantes aceptan hacer en condiciones infrahumanas y por pocos euros, los trabajos que ningún italiano aceptaría. En particular en la agricultura. La recolección del tomate ha sido uno de los rubros donde los migrantes, durmiendo en casonas semidestruidas, sin agua potable, sin camas ni sillas, aceptan vivir para ganarse algunos euros. Y los patrones los superexplotan aprovechándose de su miseria y desamparo. Por eso se espera con ansia el informe que hoy presentará el presidente Jean Claude Juncker a la Comisión Europea, el órgano ejecutivo y legislativo de la Unión Europea, encargado de proponer nuevas leyes y aplicar las decisiones y los tratados de la UE.

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Las costas de Italia son receptoras de la llegada masiva de migrantes.
 
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