SOCIEDAD

El Negro lleva su Sombra otra vez a los Tribunales

Unico imputado por el secuestro del suegro de Susana Giménez, el detenido será indagado nuevamente por el fiscal Sica, paso previo al pedido de la preventiva. Sospechosa muerte de uno de sus compinches, baleado por un cabo del Ejército. Una prueba de vida como mensaje mafioso.

 Por Horacio Cecchi

El Negro Sombra, como figura en la causa por el secuestro del padre del Corcho Rodríguez, será recibido hoy a las 18 por el fiscal federal Jorge Sica para ampliar su declaración indagatoria. El pedido fue realizado por el fiscal, quien busca incorporar nuevas pruebas contra el legendario hampón. Por el momento, la causa se mantiene bajo secreto de sumario por lo que se desconocen cuáles de las 167 pruebas incorporadas al expediente lo señalan como partícipe del secuestro. Más allá de que pueda o no estar vinculado al caso, llama la atención que su detención y acusación se hayan realizado antes de la liberación de Ernesto Rodríguez. “De estar vinculado, sería como firmar la sentencia de muerte del secuestrado”, confió a Página/12 un veterano especialista en la investigación de secuestros extorsivos. Entretanto, un integrante de la banda del Negro Sombra, el Pisu Montiel, murió baleado por un cabo del Ejército. Oficialmente se asegura que intentó robar la moto del cabo, pero hay datos que indican que todo es mucho más extraño de lo que se dice. Lo investiga la misma comisaría sospechada de proteger al Negro Sombra.
Sergio Orlando Leiva Pérez, o simplemente el Negro Sombra, empezó a limpiar el historial de su mito. Al menos, formalmente y por el momento, se descartó que estuviera imputado por el secuestro de Pablo Belluscio, Mirta Fernández, Leonardo Andrada, Rubén Astrada, Cristian Riquelme y otros. Pero todo indica que, también formalmente, quedó pegado al secuestro de Ernesto Rodríguez, padre del Corcho, y quizás el caso con mayor repercusión en los últimos tiempos.
En la causa existen 167 pruebas. No significa que todas apunten sobre el Negro sino que son todas las pruebas aportadas al expediente. Nadie sabe, ni el propio Sombra, la índole y el peso de esas pruebas. A excepción del fiscal federal Jorge Sica, a la cabeza de la Unidad Fiscal Antisecuestros de la zona. Según el abogado del Negro, José Vera, “hay 30 o 40 papelitos con números de teléfonos anotados. La SIDE detuvo a Leiva y le imputó tener en su billetera los 40 papelitos. Leiva sólo reconoció 8 de esos papelitos. Debería tener una billetera muy grande para guardar todo eso”.
Aunque se desconocen las pruebas, es muy probable que la vinculación surja a través de alguno de esos teléfonos que posiblemente haya utilizado algún escalón de la banda de secuestradores. A Leiva lo detuvieron el miércoles pasado, cuando pidió por teléfono un remise. “Estaba sin armas, no estaba en ninguna negociación, pidió que sigan la antena de su celular para comprobar dónde estuvo”, agregó Vera.
Por el momento, las pruebas son un misterio. “Algo tienen que tener –dijo el veterano investigador–, porque si lo tenían ubicable, y está acusado por dos homicidios, pero lo agarran por el secuestro, y después resulta que no tenían nada, sería un papelón. La impresión es que no le da el pinet para meterse en una banda hiperprofesional. Ni a él, ni a los sargentos que lo protegen. Puede estar vinculado, pero no se explica por qué lo detuvieron ahora, antes de que aparezca el padre del Corcho. Por ahora, la participación policial en la banda sigue siendo una de las hipótesis más fuertes a tener en cuenta”.
El casette entregado el 17 de enero pasado a la familia de don Ernesto, como prueba de vida, parece apuntar hacia la hipótesis de que en el secuestro el Negro fue apenas una sombra. La cinta fue colocada en un patrullero en desuso, abandonado a una cuadra de la comisaría de Garín. “Es un mensaje mafioso –agregó el experto–. La banda está diciendo, ustedes sigan investigando que nosotros hacemos lo que queremos.”
Para hoy, a las 18, el fiscal Jorge Sica volvió a citar al Negro Sombra, que ya había declarado el viernes y el sábado. Según el nuevo régimen, Sica dispone de unas horas más para decidir si pide que Sergio Leiva siga en la sombra, bajo prisión preventiva. Leiva quedó alojado en la Unidad 28 del Servicio Penitenciario Federal. Mientras, en El Talar de Pacheco, la banda del Negro Sombra volvió a ser noticia. En este caso, Enrique “El Pisu” Montiel, compinche de Leiva, murió baleado por el cabo del Ejército Cristian Alejandro Echegaray. Según la información oficial, el Pisu intentó robar la moto del cabo, quien se resistió y lo hirió de un balazo. El presunto enfrentamiento se produjo en el cruce de Gutiérrez y Las Violetas, de El Talar. Tras declarar, el cabo fue liberado.
Lo que no dice la información oficial es que el cabo Echegaray y el Pisu Montiel eran vecinos, a tres cuadras de distancia. Se conocían. Según dijo una fuente local a Página/12, “había algún problema entre ellos”. Según la misma fuente, el Pisu venía en su Chevrolet Sport y el cabo en su moto. Se produjo el entredicho del que salió mal parado el Pisu. Pese a la versión oficial de que la banda del Pisu entrecruzó varios disparos con el cabo, las fuentes locales señalaron que hubo un solo balazo que impactó en el Pisu. Lo más curioso parece ser dónde le impactó: en la nuca.

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Por el secuestro de Ernesto Rodríguez, raptado hace 36 días, hay un solo imputado.
 
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