SOCIEDAD › ACUSADOS DE ENCUBRIR A ASALTANTES Y VIOLADORES

Policías más comprometidos

Por H. C.

Declaró ayer el segundo de los policías sospechados de haber ocultado pruebas por el caso de la violación de la veterinaria en Villa Ballester. Como ocurrió en el caso de su colega (el sargento ayudante Ledesma) el día anterior, el sargento primero Taboada declaró que no había visto ningún arma en la casa de la víctima, que por lo tanto no se había llevado nada, y que había informado el caso de robo y violación como un hecho “menor” porque la víctima no le había comentado nada. Todas las pruebas indican que el sargento Taboada, tapegado, y también su compañero: no sólo las víctimas vieron cómo se llevaba el arma delante de Ledesma sino que un superior escuchó de boca de Taboada que el arma existía y se la llevó. Anoche, vecinos de Villa Ballester marcharon hasta la comisaría para exigir seguridad y repudiar el encubrimiento policial.
El sargento primero Taboada y su compañero ayudante Ledesma, de la 9ª de Villa Ballester, llegaron supuestamente para prestar el primer auxilio a Marina De Soto, veterinaria de 40 años, que había sido víctima de violación y robo con arma. Pero cuando Taboada y Ledesma llegaron a la casa de la veterinaria, no prestaron demasiada atención a su relato, según declaró la misma Marina.
En lugar de ello, revisaron la casa, vieron junto con la víctima y su cuñada un arma (que las mujeres describieron como un revólver negro) y una linterna, y pidieron una bolsa a la dueña de casa donde colocaron ambas pruebas. Pruebas que dejaron de serlo porque desaparecieron. Según informaron fuentes judiciales a Página/12, al retirarse, enviaron un mensaje en la modulación radial de la policía informando que se trataba de un hecho menor y no dieron parte de haber retirado ninguna prueba. El mensaje quedó grabado en el sistema radial policial. Luego, Ledesma se retiró a su casa y Taboada, a realizar una guardia a un hospital.
En el ínterin, la mujer violada concurrió a declarar a la comisaría 9ª, donde fue recibida por una subcomisaria. La oficial fue entonces en busca de uno de los policías mencionados. “Che, Taboada, ¿es cierto que en la casa había un arma y una linterna?”, preguntó la subcomisaria. “Sí”, le respondió el sargento. “¿Y qué hiciste?”. “Me las llevé”, respondió el suboficial, como si nada. El hecho fue informado al fiscal Germán Martínez, quien ordenó la detención de Taboada y Ledesma, y allanó sus casas. Las pruebas no aparecieron.
Ambos sargentos fueron acusados de encubrimiento agravado y violación a los deberes de funcionario público. Pese a los testimonios de las víctimas, y al relato de la subcomisaria, Taboada y Ledesma declararon no haber visto ningún arma.

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