SOCIEDAD › EL PROYECTO QUE BUSCA LA PARIDAD DE GENERO EN EL CONGRESO NACIONAL

Fifty-fifty

La propuesta es que haya un 50 por ciento de mujeres y 50 por ciento de varones, alternado, en las listas electorales. Reunidas por Página/12, las diputadas que lo impulsan, de cinco partidos distintos, argumentaron la iniciativa.

 Por Sonia Santoro

Diputadas de los partidos mayoritarios en el Congreso Nacional trabajan para lograr la paridad de género en la política. Consiguieron que el tema esté en debate en el marco de la Reforma Electoral que propone el Ejecutivo Nacional y tienen el apoyo del movimiento de mujeres. Algunos sectores reaccionaron con una oposición virulenta, argumentando que llegar a esos cargos es cuestión de mérito y de tiempo. Página/12 reunió a las parlamentarias que encabezan este entramado de género para analizar la situación. Ellas son Cristina Álvarez Rodríguez (FPV), Victoria Donda (Libres del Sur), Carla Carrizo (UCR), Carla Pitiot (Frente Renovador) y Cornelia Schmidt Liermann (PRO).

“Es una mirada conservadora la idea de exigir capacidad a las mujeres, que no se exige a los hombres; y también penalizadora de la ambición de la mujer. Nosotras queremos los mismos derechos para competir, no es que queremos los resultados predeterminados. Queremos las mismas oportunidades para acceder”, planteó Carrizo.

“Me animo a decir que tienen miedo”, dijo Schmidth Liermann, quien no pudo quedarse al diálogo posterior.

¿Qué proponen las diputadas? El 50 por ciento de mujeres y 50 por ciento de varones, alternado, en las listas electorales para diputados/as y senadores/as nacionales. Una y uno, o viceversa, alternado y consecutivo. “No podemos seguir teniendo instituciones donde las mujeres, que somos el 51 por ciento de la población estemos subrepresentadas. Y esto no tiene que ver con que todas las mujeres que llegan a espacios de poder tengan una mirada feminista. El simple acto de ocupar ese espacio ya simbólicamente transforma la sociedad”, dijo Victoria Donda.

Cristina Álvarez Rodríguez planteó además que “todas las leyes que tuvieron que ver con el cuerpo femenino –la ley de violencia de género, la ley de lactancia materna, la ley de salud sexual y reproductiva–, estuvieron encaradas con mujeres legisladoras. Entonces, es una perspectiva complementaria a la de los varones y que nutre de gran riqueza, con las leyes que produce, a toda la sociedad”.

Las parlamentarias lograron un borrador de dictamen consensuado entre los partidos UCR, PRO, FR, FPV, Socialismo y Gen para la inclusión de la paridad, que modifica los artículos 13, 14, 70 y 75 del Proyecto de Reforma Electoral del PEN.

El artículo 13 propone modificar el artículo 60 bis del Código Electoral Nacional que plantea los requisitos de las listas, para que quede redactado de la siguiente forma: “Las listas que se presenten deberán tener contener porcentajes iguales equivalentes de hombres y mujeres candidato/as de cada género, debiendo integrarse de manera intercalada, en forma alternada y consecutiva de uno en uno, desde el primer candidato/a o candidata titular hasta el último suplente. En el caso de las categorías de senadores nacionales para cumplir con dicho cupo mínimo, las listas deberán estar conformadas por dos personas de diferente sexo, tanto para candidatos titulares como suplentes”.

El artículo 14 modifica el 61 del Código Electoral, que se refiere a lo que sucede cuando una lista no cumple con los requisitos establecidos por la norma. La nueva redacción propone que “si por sentencia firme se estableciera que algún candidato no reúne las calidades necesarias, o no cumpliera con la integración equitativa de género del art. 60 bis el juez electoral procederá a ordenarla, desplazando al o los candidatos de la lista interna que no cumplen con el requisito e integrando a la lista al o los candidatos que siguen de la misma lista.” Los artículos 70 y 71 modifican la Ley N° 26.571 de Partidos políticos, para establecer los mismos criterios que en los anteriores.

El dictamen estaba en el orden del día el martes pasado, en una reunión conjunta entre las Comisiones de Asuntos Constitucionales, Justicia y Presupuesto y Hacienda, que finalmente se suspendió, sin nueva fecha en agenda.

–¿Por qué se levantó la reunión?

Cristina Álvarez Rodríguez: Es que la reforma, que es lo que a ellos les importa, no tiene consensos todavía. El tema de la paridad, nosotras vimos la oportunidad de meterlo en el marco de la Reforma. Eso convertiría a esta reforma electoral en una reforma política, que hoy no es.

Victoria Donda: Nosotras discutimos eso y esa es la transversalidad a la que llegamos. Ellos también tienen otra transversalidad y es que no están muy de acuerdo con esto. Hombres de casi todos los bloques, te diría, no están de acuerdo. En todos lados escuchás el comentario “con lo inteligente que sos, ¿a vos te hace falta el cupo?”.

–¿El eje de quienes se oponen es la cuestión del mérito para llegar?

CAR: –Quieren instalar algo muy primitivo: que mérito es igual a género. Y la verdad que el mérito no tiene nada que ver con el género. En el año 94, un personaje que hoy no está moda decía: “cuando haya en el recinto tantas retardadas sentadas como retardados hay hoy, yo voy a estar en paz”. La realidad es esa. Temen a eso.

VD: –Acá hay una falta de sensibilidad y de mirada sobre el mundo en que vivimos. Algunas cosas se subestiman. Como la enorme capacidad que tiene que tener hoy una mujer para seguir haciéndose cargo de su rol en una sociedad injusta, mientras trata de transformar ese rol y a la vez seguir siendo parte de la sociedad. Por ejemplo, yo discutía el tema de la paridad en la última sesión, que fue a las once de la mañana. Hasta las dos de la tarde, Trilce (su hija) no entra a la guardería y el padre está de viaje. Entonces la traje para dar quórum. Y, mientras, discutí con tres diputados de tres bloques distintos, que decían que somos todos iguales, y yo le daba la mamadera en la sesión…

CC: –Cuando se habla de esto molesta. Y sorprende porque uno cree que la lucha por la equidad tendría que ser un valor común. Eso demuestra que la Argentina todavía es una sociedad con una estructura política absolutamente conservadora. Se cuestiona la presumible sospecha de la incapacidad de la mujer pero se legitima la discriminación de facto de hombres incapaces contra mujeres capaces. Incomoda porque es una disputa de poder.

CAR: –También suelen decir “pero si hubo una presidenta mujer, si hay una gobernadora de la provincia mujer, si hay una vicepresidenta mujer, ¿para qué piden esto?”. Y yo les digo: María Eugenia Vidal en la provincia tiene diecinueve ministerios y tiene una mujer nada más.

Carla Pitiot: –Y Macri tiene tres ministras.

VD: –Son 23 provincias, y hay cuatro gobernadoras.

CAR: –Intendentes de la provincia de Buenos Aires son 135, hay cuatro mujeres. Entonces, es cierto, pero el poder femenino en esos lugares… cuando se llega, no derrama. Para conquistarlo hay que hacer acciones positivas que ayuden a igualar para que todas tengamos las mismas posibilidades.

VD: –Esto hay que trasladarlo a todos los ámbitos. Cuando se ve la cúpula empresarial de nuestro país, los empresarios son todos hombres….

CP: –La CGT, de 24 secretarios, tiene solo dos mujeres. Yo, siendo sindicalista, se lo marqué a mis compañeros y me parece que es algo para alertar: qué cambio tenemos que dar para adentro. No se cumple ni siquiera con el cupo sindical que está instaurado desde 2002.

–¿Y cómo leen las críticas desde algunos medios?

CC: –Hay dos cuestiones por aclarar. Cuando se cuestiona este derecho de equidad entre hombres y mujeres se está cuestionando el derecho a la ambición de las mujeres. Las mujeres también tenemos derecho a la ambición. Las mujeres no tenemos carrera política en la Argentina. En general son las líderes de partidos, pero en el resto de las diputadas, la tasa de reelección es nula. Segundo, la idoneidad es válida en la administración pública, en la universidad, en la función pública… pero la representación pública no tiene que ver con la idoneidad, sino con lo social. No es que hay que tener un título universitario para ser diputado, si fuera así estaríamos defendiendo democracias elitistas. Por eso realmente es una mirada conservadora la idea de exigir capacidad a las mujeres, que no se exige a los hombres; y también penalizadora de la ambición de la mujer. Nosotras queremos los mismos derechos para competir, no los resultados predeterminados. Queremos las mismas oportunidades para acceder.

VD: –Hay un estudio que se hizo en la Legislatura de Misiones que muestra que la mayoría de las mujeres tienen títulos universitarios, cuando la mayoría de los hombres no (ver aparte). Esto quiere decir que hoy el sistema cristaliza una desigualdad de hecho que hace que a las mujeres se nos exija mucho más. Para ser representante del pueblo, lo que exige la Constitución es que te voten.

–La diputada Juliana Di Tullio criticó hace unos días que en los temas de género se deje libertad de conciencia a los diputados…

CC: –Como si fuera una cuestión moral. Lo equiparan a temas que atraviesan una posición de conciencia. No. Los derechos no se agradecen, se exigen.

CP: –Se dice que se va a llegar al 50 por ciento en forma natural. Y no, no llegamos.

CC: –Para eso está la ley en la democracia, para que no esperemos 40 o 50 años.

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De izquierda a derecha, Cornelia Schmidt Liermann, Carla Pitiot, Carla Carrizo, Cristina Álvarez Rodríguez y Victoria Donda.
Imagen: Sandra Cartasso
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