SOCIEDAD › RELATOS DE CHICOS QUE SERAN DIFUNDIDOS EN RADIOS DE TODO EL PAIS

Los sueños, con guardapolvo blanco

Son alumnos de pequeños pueblos de la Quebrada de Humahuaca, sacudidos por el cierre de empresas y de los ramales ferroviarios. Ayer leyeron ante el ministro de Educación, Daniel Filmus, los textos que escribieron bajo la consigna “Te cuento un sueño”.

 Por Pedro Lipcovich

Chiquitos de las más alejadas escuelas rurales del norte soñaron ayer, para todo el país, los sueños de sus comunidades. En una escuela de la Quebrada de Humahuaca, con la presencia del ministro de Educación, se leyeron algunos de los textos seleccionados bajo el título “Te cuento un sueño”, que serán difundidos por las radios de todo el país. Cada uno de los sueños contados por los niños presentó un aspecto de la problemática de la enseñanza rural y de las pequeñas localidades quebradeñas, víctimas de los cierres de empresas y de los ramales ferroviarios que caracterizaron la década pasada. Al mismo tiempo, las producciones de los niños pusieron sobre el tapete la utilidad de la radio, “como único medio de comunicación que llega a escuelas rurales, para contribuir a la capacidad expresiva de los chicos y promover su lectura crítica de los medios de comunicación”, según destacó el ministro Daniel Filmus.
La presentación consistió en la lectura, por sus autores, de algunos de los 100 textos seleccionados a partir de 2000 trabajos de alumnos de escuelas rurales. Tuvo lugar en la localidad de Iturbe, un pueblo de 2000 habitantes, a media hora de Humahuaca, que debe su nombre al ingeniero que, en 1947, llevó hasta la Quebrada el ferrocarril que, cuando en 1995 fue levantado, dejó a esta ciudad y a muchas otras en la condición que describe Sonia Vargas, de nueve años: “¡Ay, si volviera el tren! Cambiaría la vida de todos nosotros; ya no habría gente desocupada porque tendría cómo vender sus empanadas, tamales, humitas, quesos de cabra. Y nuestros artesanos sus mantas de lana”.
Si el sueño de Sonia refleja en forma directa el de su comunidad, el de Joel Lamas –“Ojalá mi padrino pueda realizar su sueño de hacerse una casa en Entre Ríos, para que yo esté con él”– también puede ser leído desde el drama de su gente. Joel vive en la localidad de Tres Cruces, de 600 habitantes, también en la zona de la Quebrada. El director de su escuela, Justino Hermenegildo Cruz, cuenta que “el lugar dependía de la mina Aguilar, y desde que empezó a despedir personal cada vez somos menos, y la mayoría de la gente depende de la ayuda de la Comisión Municipal”.
“Mi papá trabaja”, dice Joel; no hay por qué desmentirlo, pero Cruz aclara que el padre del chico del sueño está incluido en el Plan Jefas y Jefes de Hogar.
Otro momento de radio: “Muchas veces está pensativo y sus amigos le preguntan: ‘¿Qué te pasa Juan?’”. Quien así narra es Helio Blas Cabana, de 10 años, alumno de la escuela de Varas, localidad donde viven unas 600 familias. “Helio es uno de los muchos chicos por los que la escuela debe asumir una alta responsabilidad: parte del año las familias deben trasladarse para que sus animales puedan pastar, y los hijos quedan viviendo en la escuela –cuenta la directora, Nélida Condorí–. Helio tenía alguna dificultades de conducta y en la relación con sus compañeros: hubo que hacer un trabajo institucional para que se diera una buena integración.” La directora destaca que “la escuela necesita abarcar el polimodal, para que los chicos no tengan que ir a Humahuaca a estudiar, lo cual es imposible para la mayoría de los padres. Lo que sí ofrecen ellos es construir las aulas, pero necesitan asistencia técnica”.
El maestro Luis González, de la escuela de Iturbe, señaló que “uno de los principales problemas que tenemos en las escuelas de campo es el de la insuficiencia de la partidas presupuestarias para los comedores escolares, esenciales para garantizar la asistencia de los chicos. En estos lugares es difícil contar con la cooperación económica de los padres que, en las poblaciones, viven en su mayoría de planes sociales”.
Iturbe cuenta con una sola línea telefónica; no hay televisión en forma regular, y el medio de comunicación que más puede captarse es la radio, especialmente en la noche, cuando la alta radiación solar no interfierecon las ondas. Los chicos caminan habitualmente más de diez kilómetros para ir a clase.
Además, “un chico de seis años ya está en condiciones de cuidar las ovejas, que son medio de subsistencia de su familia, y eso es causa de deserción –cuenta Susana Escalante, supervisora docente de la región–. En esos casos, vamos a hablar con la familia para examinar juntos el problema”. Las supervisoras deben viajar hasta 12 horas a pie y a caballo para visitar algunas de las escuelas bajo su jurisdicción. También deben atender a las diferencias culturales. María Julia Mugneco, también supervisora docente, explica que “a menudo los chicos conservan expresiones, formas de modular y aún de sintaxis propias del aymara o el quechua, y hay que respetar esto, a la vez que articularlo con el aprendizaje del español”. Es probable que el “momento de radio” haya tenido una función en esto. Ayer, cada uno de los niños leyó su texto, con modulación y entonación perfectas.
Daniel Filmus, ministro de Educación de la Nación, explicó la razón de ser de “Momento de radio” en tres perspectivas: “Todas las evaluaciones han mostrado en los chicos argentinos muchas dificultades para leer y para escribir, y los docentes muchas veces no encuentran la herramienta eficaz para incentivar la escritura: este concurso funciona como instrumento para desarrollar la capacidad de expresión y aprovecha el único medio de comunicación que llega a las escuelas rurales; la manera que estas comunidades tienen para escucharse a sí mismas es la radio. Esto reafirma su identidad, lo cual a su vez contribuye a que no dejen de apropiarse del lugar donde viven, en vez de ir a parar a los cinturones miserables de las ciudades. Por último –concluyó el ministro–, buscamos que los chicos aprendan a decodificar críticamente los mensajes de los medios, y la mejor manera de lograrlo es que sepan, en la práctica, cómo producir para los medios”.

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“¡Ay, si volviera el tren! Cambiaría la vida de todos nosotros; ya no habría gente desocupada.”
 
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