SOCIEDAD › EN SANTIAGO, LA MORTALIDAD INFANTIL REAL ERA EL DOBLE QUE LA OFICIAL

Las estadísticas falsas de Juárez

Según los datos oficiales, la mortalidad infantil había bajado a 12,4 por mil. Pero la intervención federal descubrió que las estadísticas estaban dibujadas: la cifra real supera el 24 por mil y es una de las más altas del país. Los médicos eran presionados para mentir.

 Por Mariana Carbajal

En el feudo del matrimonio Juárez, hasta las cifras de mortalidad infantil se dibujaban. Y para truchar los índices no escatimaban en porcentajes: la tasa real por lo menos duplica a la difundida por el gobierno de Nina Aragonés. Así lo reveló el ministro de Salud de la intervención federal, Donato Spaccavento: “El dato oficial que se daba a conocer era el 12,4 por mil, cuando en realidad, el piso es de 24 por mil en Santiago del Estero”, señaló. También escondían las verdaderas cifras de mortalidad materna y el alcance de la desnutrición infantil. Incluso, el jefe de la sala de Clínica Médica del Hospital de Niños Eva Perón, Enrique Smith, denunció que los médicos de ese centro pediátrico, el mayor de la provincia, “eran presionados” por el régimen de los Juárez para “no registrar en las historias clínicas de chicos los diferentes grados de desnutrición”.
“Cuando anunciaban reiteradamente que las cifras de mortalidad en Santiago del Estero habían bajado casi milagrosamente en dos años de 25 por cada mil nacidos vivos a casi 13 por mil, como si esta provincia fuera Suecia o Noruega, no se podía creer de ninguna manera”, observó Smith, presidente de la Federación de Profesionales de Santiago del Estero.
Desde hace varios años llamaban la atención los indicadores de salud de Santiago, siempre mejor posicionados que los de las otras provincias del norte argentino, cuando la situación de pobreza y marginación no difería demasiado en la región. Por ejemplo, según los últimos registros –correspondientes a 2002, el año de la crisis– la mortalidad infantil de Chaco es de 26,7 por mil nacidos vivos, la de Formosa, 25,5; la de Misiones, 22,3; la de La Rioja, 20,8, y la de Catamarca, de 20,6. Mientras que la que daba como oficial el juarismo era de 12,4, menor incluso, que el promedio del país, que se ubica en 16,8. La Intervención Federal acaba de desnudar otra farsa del feudo. “Santiago tiene un piso muy alto en lo que respecta a la mortalidad infantil, y eso se corresponde con los índices de necesidades básicas insatisfechas”, destacó el ministro Spaccavento.
El ministro y la subsecretaria de Acción Social, Inés Bianchi, revelaron la tasa verdadera de mortalidad infantil, más de 24 por mil nacidos vivos, al dar a concer los lineamientos que tendrán sus gestiones. Uno de los puntos principales será la descentralización tanto en materia de salud como de acción social, “de manera que la atención llegue a la gente que la necesita”, precisaron.
El gobierno de Nina Aragonés se preocupó también por esconder el hambre que pasaban los más chicos. Smith desnudó el mecanismo implementado por los Juárez para “borrar los graves números de la desnutrición” de las estadísticas oficiales. Según denunció, los profesionales del principal centro pediátrico de la provincia “eran presionados” por las autoridades gubernamentales para “no registrar en las historias clínicas a chicos con diferentes grados de desnutrición”. “Con esta y otras prácticas se generó un subregistro que hace muy difícil medir el hambre”, señaló. “Nosotros venimos insistiendo en que los médicos deben poner en las historias clínicas el estado nutricional de los chicos, pues lo que se hacía era documentar el diagnóstico de las causas de la internación, pero no su estado nutricional”, indicó. El presidente de la Federación de Profesionales de Santiago del Estero estimó que el 40 por ciento de los pacientes del Hospital de Niños “sufren desnutrición” y “siempre se evitaba registrarlos, porque el gobierno de los Juárez (Mercedes y Carlos) perseguían a los médicos que hacían figurar a los desnutridos en las historias clínicas. El gobierno anterior decía que había sólo un 8 por ciento de desnutridos, cuando evidentemente las cifras son mucho mayores y los riesgos potenciales de niños que se alimentan mal también son peores”, sostuvo. En las provincias del NOA, comparó, el 70 por ciento de los chicos se alimenta mal y vive en condiciones de hacinamiento y pobreza. El dibujo de los Juárez alcanzaba también a las tasas de mortalidad materna, también llamativamente menores a las de otras provincias de la región, de acuerdo con el análisis de Miguel Curioni, secretario de la Sociedad de Ginecología y Obstetricia de la provincia, y especialista de la Maternidad del Hospital Regional Ramón Carrillo. “Siempre se pasaron cifras dibujadas. En el hospital tenemos 250 muertes maternas cada 100.000 nacidos vivos”, dijo a Página/12. Sin embargo, la tasa oficial de la provincia es de apenas 68 por 100.000 en 2002 (el registro más reciente), y las estadísticas muestran un descenso en relación a 2001, de 71 por 100.000. Cuando la tasa nacional en el mismo período aumentó de 43 a 48. Y en Formosa y Jujuy, las más altas del país, es de 156 y 109 por 100.000 en 2002. La principal causa de mortalidad materna es el aborto clandestino. “La anticoncepción todavía es un tema tabú”, en Santiago, denunció Curioni.

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En Santiago también escondían las verdaderas cifras de mortalidad materna y desnutrición infantil.
 
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