SOCIEDAD › HABLA LA JOVEN QUE APORTO PRUEBAS CONTRA EL VIOLADOR DE NUÑEZ

“Logré mi objetivo, que quede preso”

Las pericias confirmaron que el ADN del semen que había manchado su remera, hace nueve meses, coincide con el de Claudio Alvarez, acusado del homicidio de una mujer y de la violación de su hija.

El estudio de ADN que tanto esperaba Cinthia para confirmar quién es el hombre que la violó hace ya nueve meses se conoció finalmente ayer. Según el estudio, el autor del hecho es Claudio Alvarez, el hombre detenido por el crimen de una mujer y la violación de su hija en un departamento del barrio de Núñez. “Yo sabía que era él, pero tenía que esperar la confirmación de la Justicia”, afirmó la joven de 25 años, quien había reconocido al acusado mediante una foto que vio por televisión en diciembre, antes de llegar a la rueda de reconocimiento en los Tribunales. “Logré mi objetivo, que quede preso”, enfatizó. El abogado de la joven, Claudio Mazaira, precisó que “el estudio dio un 99,99 periódico; es decir que no hay dudas”.

La prueba que condenó al detenido fue la remera que Cinthia llevaba puesta el día de la violación. “Cuando terminó todo me fui a la comisaría 35ª y les dejé mi remera y una campera con restos de semen. La campera sólo estaba manchada en el puño, pero la remera tenía más marcas”, explicó. Su abogado, Claudio Mazaira, afirmó que “el grado de certeza en la coincidencia entre el ADN de la muestra de semen de la remera de Cinthia y el de las muestras de sangre de Alvarez es del 99,99, por lo que no quedan dudas”.

Tras el crimen de Elsa Escobar y la violación de su hija, ocurrido el 3 de diciembre en el barrio de Núñez, Cinthia Laborante se presentó en los tribunales porteños, luego de haber reconocido a Alvarez a través de una fotografía que apareció por televisión. Antes de eso le habían mostrado fotos en blanco y negro de sospechosos, pero no pudo reconocer a su agresor porque las imágenes “eran difusas” y en ninguna se veía el lunar que Alvarez tiene a un costado de la boca y que ella recordaba con claridad. “Un día me llama una vecina y me dice que ponga el noticiero de la televisión, vi la foto de Alvarez y le dije a mi mamá que ése era el tipo.” “Logré ver el lunar y estaba resegura de que era él. Aunque debía esperar que el análisis de ADN me lo confirmara”, subrayó Cinthia a Página/12.

“La verdad es que ahora estoy tranquila. Hay que luchar para que esta clase de tipo no moleste a nadie más”, declaró. El pasado 21 de abril, Cinthia había salido con una amiga por el barrio porteño de Núñez. “Como mi cumpleaños era el 23, y mi amiga no podía estar conmigo ese día, decidimos salir a festejar por adelantado”, explicó.

El ataque se produjo alrededor de las 23.15, a unas 15 o 20 cuadras de la casa de Cinthia, en Núñez. “Veníamos caminando por la calle Manuela Pedraza y mi amiga vio a un hombre que se asomaba por la esquina de la calle Grecia, que corta Pedraza. Mi amiga me dijo ‘ese tipo no me gusta nada’, pero seguimos caminando. Cuando llegamos a la esquina, me agarró del pelo; amagó con mostrar un arma y me dijo que nos quedáramos quietas o nos iba a matar”, relató de manera firme y precisa. “De ahí nos llevó hasta 11 de Septiembre, nos metió en una calle oscura y nos empujó hasta el zaguán de una casa, en la que aparentemente no vivía nadie porque estaba todo oscuro”, dijo.

La joven contó que Alvarez la obligó a tener sexo oral en ese lugar. “Me agarraba del cuello, me tiraba del pelo; me trató con mucha agresividad”, recordó, y agregó: “A mi amiga no le hizo nada. Sólo se la agarró conmigo”. “No sé si tenía un arma, de los nervios no pude ver nada. El amagaba como que tenía un revólver”, contó. También recordó que después del abuso quedó “shockeada”, lo que no le impidió ir a hacer la denuncia en ese mismo momento.

Después del ataque, Cinthia no salía de su casa por miedo, sólo iba y volvía de su trabajo. “No salía a la calle, me encerré después de lo que pasó”, dijo. Hasta que reconoció a Alvarez y entonces sí, pudo empezar a salir por la tarde a caminar por su barrio.

“No me da vergüenza contar lo que me pasó, salir por televisión, o que se sepa quién soy. El (Alvarez) tiene que tener vergüenza por lo que hizo; no yo”, sentenció. Además añadió que “hay que tomar conciencia de no tener miedo” y denunciar este tipo de hechos.

En la actualidad Cinthia está sin trabajo. Cuando tenía 16 años, su padre le dio a elegir entre estudiar o trabajar. Ella eligió la segunda opción. Con esa edad entró en una fábrica de repuestos para camiones, en Munro, y trabajó allí durante nueve años. Pero en septiembre pasado la despidieron. “Hasta ese entonces me venían diciendo que estaba yendo mucho a Tribunales, que en cualquier momento me iba a quedar sin trabajo. Al final, perdí el laburo por esto. No me bancaron”, se quejó la joven, quien luego les inició juicio a los dueños de la empresa. “Siempre ayudé con plata en mi casa, y ahora se complicó todo. Hasta que esto no termine, no puedo conseguir trabajo porque soy una ‘chica conflictiva’”, ironizó.

Sobre Alvarez pesan varias denuncias y acusaciones de abuso sexual y violaciones, ya que además del caso de Cinthia y de la causa por el crimen de su vecina y el ataque sexual contra su hija, tiene otra por un hecho del que fue víctima otra joven de Núñez, identificada como Sabrina.

Por ese hecho, ocurrido en octubre pasado y que no llegó a consumarse, Alvarez no fue procesado por tentativa de violación sino por tentativa de robo, aunque no quedó detenido porque el juez dispuso que se efectivizara su arresto cuando la medida quedara firme. Esa situación, sumada al hecho de que el acusado estaba en libertad condicional tras purgar una condena a 14 años que se le impuso por otros delitos, entre ellos violación, enardeció a los vecinos de Núñez, quienes denunciaron que el asesinato y violación cometidos el 3 de diciembre “pudo haberse evitado”.

Ahora, Cinthia reconoce que todo lo que pasó le da “mucha bronca”, y cuenta que desde abril está en tratamiento con un psiquiatra y que tiene que tomar medicación. “Si bien ya estaba acusado por el otro caso de Núñez, yo logré mi objetivo: que quede preso”, remarcó Cin-thia, quien recomendó que ante un caso como éste “hay que entregar pruebas firmes”.

Por lo pronto, la jueza de instrucción porteña María del Carmen Perzán, a cargo del expediente, está en condiciones de dictar el procesamiento con prisión preventiva de Alvarez en esta nueva causa.

Informe: Luciano Zampa.

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Cinthia Laborante, de 25 años, llevó las pruebas a la seccional, después de la violación.
 
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