SOCIEDAD › EFECTOS EN PERSONAS EN ESTADO VEGETATIVO

Una píldora para resucitar

Una píldora contra el insomnio puede provocar que personas en estado vegetativo permanente “resuciten” de forma transitoria, hasta el punto de poder conversar con ellas, según un estudio científico divulgado ayer. Un equipo de investigadores sudafricanos llegó a esa conclusión tras estudiar los efectos del Zolpidem en tres pacientes a los que se había administrado ese fármaco contra el insomnio durante un máximo de seis años, según informó la BBC, citando como fuente la revista Neuro Rehabilitation.

A cada uno de los tres pacientes estudiados se le administró durante varios días, por la mañana, el fármaco en cuestión, y a los veinte minutos aproximadamente de la ingesta, se observó en ellos una mejoría, de unas cuatro horas de duración, tras las cuales volvieron a su estado vegetativo. Uno de los pacientes llevaba tres años en ese estado y no respondía a ninguna impresión táctil ni reaccionaba a la presencia de sus allegados, pero después de suministrarle Zolpidem pudo comunicarse con ellos y responder a preguntas sencillas, dice el artículo.

Un segundo paciente también se mostró capaz de responder a ese tipo de preguntas e incluso de tomar en sus manos una pelota de baloncesto, mientras que el tercero, que no deja de emitir gritos cuando se encuentra en estado vegetativo, dejó de hacerlo tras recibir la sustancia y comenzó a mirar la televisión y a reaccionar ante la presencia de su familia.

El doctor Ralf Clauss, del departamento de medicina nuclear del Royal Surrey Hospital, declaró a la BBC en relación con el experimento que “por cada área dañada del cerebro hay otra área dormida, que parece actuar a modo de mecanismo protector”. “El tejido dañado está muerto y no tiene ya solución, pero las áreas dormidas pueden despertarse”, explicó.

Según el especialista, fármacos como Zolpidem activan a sus receptores de una sustancia química llamada GABA en las células nerviosas del cerebro. Cuando se produce el daño cerebral, los receptores parecen cambiar de aspecto, por lo que no pueden comportarse de modo normal.

Se cree que el fármaco hace que los receptores de esas áreas dormidas recuperen su forma normal, lo que desencadena la actividad cerebral.

El doctor Clauss señaló que el equipo sigue investigando, y explicó que el próximo paso será eliminar de la droga el efecto adormecedor. Mientras tanto, Mike Barnes, un especialista en rehabilitación neurológica del centro Hunters Moor, de Newcastle, no descartó la posibilidad de que los tres pacientes en cuestión no hubiesen entrado en un “verdadero” estado vegetativo permanente. Barnes dijo que un estudio llevado a cabo por expertos en esta patología hace diez años indicaba que hasta un 45 por ciento de los pacientes a los que se les diagnosticó un estado vegetativo permanente estaban en condiciones de poder despertarse.

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