SOCIEDAD › UN EXPERTO EXPLICA POR QUE LA “PILDORA DEL DIA DESPUES” NO ES ABORTIVA

“La confusión la empezó un laboratorio”

El científico Carlos Nagle detalla cómo actúa el levonorgestrel. Y explica que el error de creerlo abortivo en humanos se debe a que sí lo es en conejos y ratas. Diputados debe tratar hoy un proyecto que prevé su distribución gratuita, pero hay dudas por la presión de la Iglesia.

 Por Mariana Carbajal

Para la Iglesia Católica, las personas se reproducen como lo hacen los conejos y las ratas. Y no es así. Por ese error, la jerarquía eclesiástica sostiene que la llamada píldora del día después es “abortiva”. Palabras más, palabras menos, así explica el médico Carlos Nagle la confusión de los purpurados sobre el mecanismo de acción de la anticoncepción de emergencia. Nagle es uno de los científicos argentinos que más ha investigado el tema. Lleva más de 30 años estudiando cómo actúa la polémica pastillita. “No hay ninguna evidencia en el mundo entero de que este tratamiento con levonorgestrel sea abortivo, salvo en ratas y conejas”, aseguró en un reportaje a Página/12 en el que, con tono didáctico, despejó las principales dudas en torno de este contraceptivo para situaciones extremas. En la sesión de hoy, la Cámara de Diputados tiene en el orden del día un proyecto de ley para que la píldora se entregue gratuitamente en todo el país (ver aparte). El lunes, la Iglesia emitió un documento para reclamar que la iniciativa fuera rechazada.

Nagle es investigador independiente del Conicet. Actualmente dirige el Centro de Investigación en Reproducción Humana y Experimental (Cirhe) del Instituto Universitario Cemic, uno de los 180 centros distribuidos en el mundo que colaboran con la Organización Mundial de la Salud en investigación y desarrollo en salud reproductiva. Además, es vicepresidente de la Asociación Latinoamericana de Investigadores en Reproducción Humana (Alirh).

Hace pocos meses, Nagle fue distinguido con la Medalla de Honor por el American Biographical Institute de Carolina del Norte, Estados Unidos, por sus contribuciones al conocimiento de la biología reproductiva. Estudió en la UBA y se perfeccionó en Endocrinología y Reproducción en el Massachusetts Institute of Technology. En su laboratorio del Cemic trabaja rodeado de primates. Una colonia de ochenta monos y monas capuchino lo acompaña hace unos treinta años. Algunos de los ejemplares ya han cumplido 50 años o más, cuenta con orgullo, mientras se los escucha chillar. “Aunque tiene algunas diferencias, el aparato reproductor de las monas actúa de forma muy similar al de las mujeres y nos ayuda a entender un montón de fenómenos”, aclara el científico.

–¿Por qué sectores conservadores sostienen que la anticoncepción de emergencia con levonorgestrel tiene acción abortiva?

–El rótulo de abortivo se lo ganó gratuitamente en base a experiencias que se hicieron en ratas y conejas en la década del ’60 en la Universidad de Yale en modelos no adecuados para compararlos con humanos.

–¿Está hablando en serio?

–Absolutamente. Ratas y conejas requieren para la implantación del embrión un pico de estradiol. Es lo que hace que el endometrio se haga receptivo del embrión. Este mecanismo es distinto en monas y mujeres. Las monas, en general, preparan su endometrio con antelación a la ovulación. Y con posterioridad a la ovulación se inicia una fase totalmente espontánea que se llama fase progestacional o lútea, en la cual se produce la implantación del embrión. En ratas y conejas, esta fase no es espontánea: se produce con el coito. Si no tienen coito no hay fase lútea. En seres humanos ocurre igual que con los monos: si se insemina artificialmente a una mujer, independientemente de que haya habido coito o no, y se fertiliza el óvulo, el embrión se implantará en un endometrio progestacional espontáneo. A esa fase, desde que se produce la fertilización hasta la implantación, se la llama fase “progestacional indiferente”, porque no hay ningún producto, excepto las antiprogestinas como el RU-486 (o píldora abortiva), que sea capaz de interferir en ese fenómeno.

–¿Qué sucede si una mujer toma la anticoncepción de emergencia?

–El levonorgestrel es un progestágeno. Si le doy un progestágeno a una mujer soy capaz de inducir una fase progestacional. Si se lo suministro después de que el óvulo ha sido fertilizado no voy a evitar el embarazo. ¿Dónde radica el mecanismo de acción para evitar el embarazo? En los cuatro días que preceden a la ovulación, cualquier mujer que tome levonorgestrel va a evitar la ovuluación: por bloqueo de la descarga de la hormona luteinizante, responsable de la ruptura folicular y de la salida del óvulo del ovario. El óvulo queda atrapado en el ovario y por lo tanto no hay posibilidad de encuentro entre el óvulo y el espermatozoide. Hay que recordar que la mujer es fértil en los cuatro días que preceden a la ovulación, con alguna variabilidad individual. Después de la ovulación, aproximadamente a las 12 horas, la mujer es infértil.

–¿Es decir, si se produjo la fecundación, no impide ese embarazo?

–No hay ninguna evidencia en el mundo entero de que este tratamiento con levonorgestrel sea abortivo, salvo en ratas y en conejas. Tengo gran experiencia en monas, inyectándoles levonorgestrel pos ovulación y pos fertilización y no inhibe el embarazo. Esto ha sido también demostrado en humanos por el científico chileno Horacio Croxatto y por otros grupos de investigación en México.

–¿Y por qué insiste la Iglesia Católica en catalogarlo como un método abortivo?

–La culpa la tuvieron los laboratorios de producción farmacéutica que en el prospecto de todos los anticonceptivos hormonales escriben que “interfieren con el componente endometrial de la implantación”, eso quiere decir, que impide que el embrión se implante, es decir, que es abortivo. Pero ésa es una falacia total. Lo que hacen los anticonceptivos es impedir la ovulación.

–Si es una falacia, ¿por qué la sostienen en sus prospectos?

–Más bien por ignorancia. Hoy en día se sabe que las gatas y las conejas ovulan como consecuencia del coito (o hacen fase progestacional como consecuencia del coito, como en el caso de la rata). Las mujeres y las monas, no. En la década del ’50 y ’60, cuando se ensayaron los anticonceptivos mayormente en ratas y conejas, se desconocía el significado de la diferencia biológica y se pensaba que los hallazgos podían extrapolarse al ser humano. El mismo error se cometió con la talidomida y hoy conocemos las consecuencias.

–¿Cuándo se recomienda tomar la anticoncepción de emergencia?

–Lo ideal es tomarla dentro de las primeras 72 horas de producida la relación sexual sin protección. Es efectivo sólo para mujeres que han tenido relaciones hasta cinco días antes de haber ovulado. Es un método excepcional. No es recomendable como método regular porque la dosis hormonal es alta, equivale a cinco pastillas anticonceptivas juntas. Si se toma siempre, se va a tener ganas de vomitar o sufrir dolor de cabeza. Para todos los meses están los anticonceptivos comunes.

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Carlos Nagle es uno de los científicos argentinos que más ha investigado sobre la pastillita.
 
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