SOCIEDAD › UN CHICO DE 20 AÑOS MURIO TRAS SER GOLPEADO POR DOS PATOVICAS

Asesinato en la Casona del terror

El hecho se produjo en el boliche La Casona, de Lanús, donde ya se había denunciado la violación de una adolescente. Los dos patovicas fueron detenidos cuando intentaban huir. El local fue clausurado. Su dueño tiene un buen vínculo con el intendente Quindimil.

Otra vez una agresión protagonizada por patovicas en un boliche bailable terminó con la muerte de un joven. Ocurrió en el local La Casona, de Lanús, el domingo a la madrugada. Martín Castelucci, un estudiante de veterinaria de 20 años, recibió un tremendo golpe en la cabeza por parte de un vigilador del local. Ayer a la mañana falleció por las lesiones recibidas. El local fue clausurado preventivamente ayer por la municipalidad y dos de los patovicas fueron detenidos cuando intentaban fugarse. Ahora son investigados por el delito de homicidio.

Martín Castelucci falleció ayer a la madrugada en el Instituto del Diagnóstico, donde estaba internado, tras cuatro días de agonía. Era hijo de Oscar Castelucci, profesor de Historia en la Universidad Nacional de La Plata y reconocido intelectual del peronismo, y de Ana María Herrera, secretaria de la Sala II de la Cámara del Crimen porteña. Su familia resolvió donar sus órganos, según informaron voceros del Incucai.

La Casona es uno de los locales bailables más tradicionales de la zona sur del conurbano. Funciona allí desde hace más de veinte años y su propietario es Atilio Amado, un hombre cercano al mundo de la farándula, de buena relación con el intendente Manuel Quindimil y familiar de un importante funcionario del Poder Judicial.

Hasta La Casona llegó Martín el sábado a la noche o en las primeras horas del domingo, con un grupo de amigos. Había logrado entrar, pero salió a buscar a uno de los suyos, a quien no le permitían el ingreso. En la puerta fue donde se produjo el incidente que derivó en la agresión, que resultó fatal.

El portero de la discoteca relató a la policía que el joven se paró en la puerta. Poco después apareció Jorge Luis Romano –uno de los patovicas detenido–, quien le pidió que se retire, a lo que el muchacho se negó. Romano entonces lo sacó a empujones, pero Martín intentó ingresar nuevamente. Fue entonces que apareció el segundo de los custodios, José Segundo Linqueo Catalán, que volvió a sacarlo a empujones. La situación se reiteró hasta que, según el relato del testigo, Martín respondió a los empujones del patovica con un insulto: “Qué hacés, hijo de puta”, le dijo. Entonces, Catalán le aplicó un golpe con su mano derecha en la cara y lo hizo caer.

El golpe fue fulminante, al punto de que el joven Castelucci cayó pesadamente en la vereda y quedó allí, desvanecido, hasta que una ambulancia lo trasladó al Hospital Evita, de Lanús. Cuando lo asistieron, Martín estaba tendido en la vereda, inconsciente y al lado de un vómito de sangre. Dada la gravedad de las lesiones –tenía un coágulo en el cerebro– fue derivado al Instituto del Diagnóstico. Allí, pese a los cuidados recibidos, se le diagnosticó ayer, cuatro días después del hecho, muerte cerebral. Sus padres resolvieron donar los órganos del chico.

Pese a que el hecho ocurrió el domingo, no hubo detenciones hasta ayer al mediodía, después de que se produjo el fallecimiento. Los dos patovicas señalados por los testigos fueron sorprendidos por efectivos de la comisaría primera de Lanús, cuando salían de la discoteca, situada en 25 de Mayo e Hipólito Yrigoyen, a bordo de un remise y llevando cada uno un bolso con ropa, por lo que se presume que pretendían huir.

Linqueo Catalán, de 28 años, y Romano, de 47, figuraban en el registro de empleados del boliche como “porteros”. Ambos están acusados del delito de homicidio. Pero el más comprometido es el primero ya que, según los testigos, habría sido quien le aplicó a la víctima el fuerte golpe en la cabeza que lo dejó inconsciente y, en definitiva, le produjo la muerte.

En forma paralela a las detenciones, inspectores de la Municipalidad de Lanús clausuraron el boliche La Casona. La medida debió haber sido tomada por la Justicia, ya que el municipio sólo debe intervenir ante problemas vinculados con la habilitación del lugar.

El secretario de Gobierno de Lanús, José Luis Bianchi, argumentó al respecto que la discoteca se “clausuró preventivamente, hasta que se deslinden las responsabilidades de lo ocurrido”. “El intendente Manuel Quindimil quiere determinar qué grado de responsabilidad tienen los empresarios en el caso”, dijo Bianchi, en alusión al dueño del local.

La investigación del caso está en manos de los fiscales correccionales Fernando Semisa y Marcela Luna, de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 19 de Lomas de Zamora, quienes ayer tomaron declaración los testigos y en las próximas horas podrían indagar a los patovicas detenidos.

Sin embargo, se presume que estos fiscales se declararán incompetentes en la causa, ya que se trata de un homicidio, que debe ser investigado en el fuero criminal. Los fiscales correccionales habían comenzado a intervenir cuando la causa estaba calificada como lesiones. Ahora, la causa podría pasar a manos del fiscal de instrucción de turno en el momento del hecho, Juan Vaello.

Los fiscales, además, aguardan un informe de los videos captados por las cámaras de seguridad del boliche, para saber si allí hay imágenes que registren el incidente en el que resultó lesionado Castelucci.

Este no es el primer caso policial que se registra en La Casona. Según recuerdan en la seccional local, en agosto de 2003 una chica denunció que fue violada en la cabina del disc jockey (ver recuadro).

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La Casona es un tradicional boliche bailable ubicado en pleno centro de Lanús.
Imagen: Pablo Piovano
 

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