SOCIEDAD

La brecha digital se achica porque crecen los locutorios y los cíber

Según un estudio, en el sector medio-bajo, la mitad accede de alguna manera a Internet. El perfil del internauta. Qué se busca en la red.

Sin grandes sobresaltos, la brecha digital continúa disminuyendo “progresivamente” en la Argentina. Según un estudio basado en varias encuestas de alcance nacional, adolescentes con ingresos bajos y medios bajos pudieron convertirse en internautas en los últimos tres años. El mérito de este avance se lo llevan los cibercafés y locutorios que crecieron al compás del crecimiento económico en el país. “La mayor aspiración de todos los segmentos es tener banda ancha en sus casas”, señala el informe.

Acceder a Internet en el trabajo, la escuela o los cíber permitió en estos años, por ejemplo, que creciera el porcentaje de sectores de clase media-baja con posibilidades de utilizar esta herramienta. Mientras que en el 2004 dos de cada diez usuarios de este segmento poblacional usaban esta aplicación, la relación en 2006 ascendió a cinco de cada diez, según el informe de la consultora D’Alessio.

Un salto de similar magnitud se registró en la clase media, que hace tres años se ubicaba en una relación de cinco de cada diez y hoy se encuentra en ocho de cada diez. En el caso de la población con escasos ingresos, la brecha disminuyó en forma más incipiente. En 2004, uno de cada diez usuarios de nivel socioeconómico bajo tenían acceso. Hoy, la relación es dos de cada diez.

“El motor de esta disminución de la brecha digital es la aparición del fenómeno del cibercafé”, sostuvo Eduardo D’Alessio, presidente de la consultora. “Hoy el acceso a Internet ya no pasa por un problema económico sino por adquirir una mayor capacidad de abstracción y de conocimientos que permita entrar a este mundo, entender lo que propone”, explicó. El estudio es producto de un análisis de múltiples encuestas telefónicas y on line realizadas entre 2004 y 2006 y en las cuales participaron cerca de 16 mil personas de todo el país.

“Los jóvenes son los que más rápido entendieron la lógica y la propuesta de Internet –de acuerdo a la encuesta, cinco de cada diez usuarios tienen menos de 24 años–, y los que más velozmente cambiaron sus hábitos y prioridades, desplazando de su ranking otros usos y costumbres”, señala el informe.

Al ser consultados por sus actividades favoritas durante su tiempo libre, el 77 por ciento de los internautas respondió que prefiere navegar por Internet. Uno de sus mayores atracciones son los webblogs. Tres de cada diez jóvenes conocen y confían en la información suministrada a través de este formato ya que, según el estudio, “les permite expresar lo que sienten y lo que desearían que otros chicos vieran de sí mismos”.

A su vez, los adolescentes resignaron o quitaron de su agenda otras actividades. Según la encuesta, siete de cada diez usuarios miran menos televisión, hablan menos por teléfono, salen menos y hacen menos deporte.

“Los adolescentes ven que Internet les permite vincularse con el mundo externo, es un gran integrador social”, destacó D’Alessio.

Si bien los chicos consultados señalaron que sus padres no interfieren en su relación cotidiana con la computadora, nueve de cada diez usuarios reconocieron que la familia impuso como requisito cumplir ciertas reglas de seguridad, como por ejemplo no ofrecer datos a personas con las que se chatea, no poner datos personales en páginas web y no encontrarse con gente conocida en el ciberespacio.

Además de variar y ampliarse el público receptor, en los últimos años también se diversificaron los usos por parte de los usuarios. Ya no sólo se utiliza para enviar o recibir e-mails personales, comunicarse con familiares o amigos que viven lejos, sino que a la lista se sumaron otras posibilidades como bajar software para actualizar programas, descargar música, chatear y jugar online.

La necesidad de estar conectado se convirtió para muchos en una acción cotidiana. Mientras que para muchos internautas Internet representa esa ventana para “mantenerse informado, distraerse y tener una vida social en su trabajo”, para otros se convirtió en una obsesión: seis de cada diez usuarios que se conectan por lo menos seis horas cada día aseguraron que no podrían pasar más de un día sin abrir internet.

Informe: Elisabet Contrera.

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La expansión de los cibercafés y locutorios ayudan al acceso.
 
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