SOCIEDAD

Proponen una ley para reducir el ruido del tránsito en las autopistas

La Legislatura porteña tratará mañana un proyecto que obliga a la empresa AUSA a instalar paneles acústicos en las zonas donde el ruido del tránsito afecta viviendas y escuelas.

 Por Eduardo Videla

La Legislatura porteña tratará mañana un proyecto que le ordena a la empresa AUSA –dependiente del gobierno de la ciudad– la instalación de paneles acústicos en las autopistas porteñas, con el fin de disminuir la contaminación sonora en las zonas donde el ruido del tránsito afecta viviendas, escuelas u hospitales. La propuesta va en la misma línea de un fallo judicial, que le ordenó a la ciudad mitigar el impacto sonoro del funcionamiento de la autopista, y un dictamen del Ente Regulador de los servicios públicos en la ciudad, que en 2003 le hizo a AUSA el mismo reclamo, que la empresa jamás cumplió.

El proyecto, redactado por el diputado Abelardo García (Coalición Cívica), con el apoyo de Fernando Caeiro (del mismo bloque) cuenta con un dictamen favorable –el 1635/D/07– de la Comisión de Obras y Servicios Públicos del cuerpo. En principio, sería tratado en la sesión de mañana.

La iniciativa prevé la instalación de paneles “en aquellos tramos en los cuales se vean afectadas viviendas, escuelas o centros de salud”, donde se registren “niveles de sonoridad superiores a los 60 decibeles”.

Según los fundamentos del proyecto, de acuerdo con los parámetros de la Organización Mundial de la Salud, el máximo tolerable por el oído es de 70 decibeles, “valores que son superados prácticamente durante todo el día en todos los tramos de la autopista”, explicó el diputado García. En efecto, las mediciones registradas en distintos horarios no bajan de los 80 decibeles y llegan a los 95 en los horarios pico. El ejemplo más ilustrativo es el de la Escuela Técnica Manuel Belgrano, ubicada en Cochabamba al 2800, en San Cristóbal, donde se midió en una de las aulas construidas junto a la autopista 80 decibeles con las ventanas abiertas y 70 con las ventanas cerradas.

De aprobarse, la ley regiría para todas las autopistas administradas por AUSA: la 25 de Mayo, la Perito Moreno, la Illia, la 9 de Julio Sur y la Héctor J. Cámpora. “En rigor, las que tienen en su traza mayor proximidad con viviendas y edificios escolares son las dos primeras, y no en toda su longitud: hay zonas que atraviesan espacios verdes, como en Parque Chacabuco, y otras donde se han plantado árboles en el margen, que actúan como pantallas acústicas”, aclaró el autor de la ley.

Página/12 se comunicó con la empresa AUSA, pero nadie contestó la consulta. En ocasiones anteriores, ante reclamos similares, la compañía esgrimió razones de costo para eludir la construcción de los paneles y adujo que la inversión sería “pagada por el aporte de todos los porteños”. Previendo esa respuesta, el diputado García argumentó que la empresa recauda en promedio 12 millones de pesos por mes, lo cual sería suficiente para encarar la obra en forma paulatina. El texto de la ley fija un plazo “no mayor a los 12 meses”, a partir de la promulgación de la ley para la instalación de los paneles.

La causa por la contaminación sonora en la autopista se inició en abril de 2006, cuando Pedro Barragán, vecino del barrio de Constitución, presentó un recurso de amparo y dio pie a una resolución judicial que obligó a AUSA a adoptar medidas para reducir las emisiones sonoras. La empresa entonces no puso los paneles, pero adoptó una serie de medidas que apuntaron a reducir la emisión de ruido: el cambio en la carpeta asfáltica, que logró resultados mínimos, según los expertos.

Según el promotor del proyecto, aunque la inversión sea alta, “será menor que el gasto en indemnizaciones que pueden reclamar los vecinos afectados por la polución sonora”. Incluso, analiza las posibles consecuencias económicas que el tema tendrá para la ciudad, si se generalizan las demandas. Al respecto, por si el conflicto llega a las máximas instancias judiciales, mencionó la intervención de la Corte Suprema de la Nación en el juicio por el saneamiento del Riachuelo.

Los antecedentes incluyen la presentación del Ente Regulador de Servicios Públicos porteño que intimó al gobierno de la ciudad a colocar paneles acústicos en tres establecimientos porteños, ubicados en las proximidades de la autopista: además del Manuel Belgrano, el ruido afecta al colegio Guido Spano, de Ramón Falcón 4800, en Floresta, y el Instituto Medalla Milagrosa, en Curapaligüe y Asamblea, en Parque Chacabuco.

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En las autopistas 25 de Mayo y Perito Moreno se llegan a medir 95 decibeles en horas pico.
 
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