SOCIEDAD › UN POLO TEXTIL PARA EX OBREROS DE TALLERES CLANDESTINOS

De ilegales a cooperativistas

Unos 200 costureros que se quedaron en la calle cuando fueron cerrados los talleres donde los explotaban empezarán a producir sus propias prendas en un polo textil que será inaugurado hoy.

Hasta hace poco trabajaban a destajo en talleres clandestinos. Vivían hacinados y si se quejaban sus patrones los amenazaban con denunciarlos por su condición de inmigrantes ilegales. Desde ahora, serán los dueños de su propio esfuerzo. Son unos 200 trabajadores rescatados de la ilegalidad que se convirtieron en cooperativistas, bajo el amparo de un programa del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) y el gobierno porteño. Esta tarde será inaugurado en Barracas el polo textil donde llevarán adelante la nueva tarea.

En marzo de 2006 se produjo un incendio en el taller textil clandestino de Caballito, donde murieron seis personas, cuatro de ellos niños. Desde entonces, las denuncias sobre la actividad de talleres clandestinos que utilizan a inmigrantes indocumentados y trabajan para empresas de primera línea impulsaron operativos que terminaron con múltiples clausuras. Cientos de personas perdieron su fuente de “sobrevivencia, aunque haya sido explotadora”, comentó a Página/12 Gustavo Vera, presidente del Centro La Alameda.

“Se busca darles una solución a algunos grupos de costureros que se quedaron sin ‘trabajo’ por las clausuras de los talleres clandestinos. A muchos no les quedó otra alternativa que mudarse al conurbano bonaerense para volver a ser explotados en otro taller ilegal”, señaló el presidente de La Alameda, una cooperativa de trabajadores textiles desde donde se denunció, desde 2005, la actividad de talleres clandestinos y el trabajo en condiciones de esclavitud de inmigrantes ilegales. La organización agrupa, en Parque Avellaneda, seis emprendimientos productivos: taller de corte, diseño y costura, parrilla, panadería, centro de copiado y servicios para la construcción.

En tanto, Hernán Zunini, coordinador del programa Unidades Productivas del INTI, explicó que “por las inspecciones se clausuraron muchos talleres y cientos de costureros quedaban en la calle y sin trabajo, aunque su trabajo no era digno, entonces se busca con el polo textil una salida laboral para esas personas”.

De la apertura del polo, que tendrá lugar hoy a las 18, participarán el jefe de Gobierno porteño, Jorge Telerman; el ministro de Trabajo, Carlos Tomada; el titular del INTI, Enrique Martínez; y el ministro de Producción de la ciudad, Enrique Rodríguez.

La Planta Demostrativa Barracas es una iniciativa del INTI y del gobierno porteño, que a través del Ministerio de Producción y la Corporación Sur llevan adelante desde mediados de 2006. “Frente a la inminente administración de (Mauricio) Macri, se logró que la actual cediera por cinco años en comodato el predio al INTI. Temíamos que el proyecto terminara cayéndose y se construyera una cancha de golf”, reveló Vera, también vocero de la Unión de Trabajadores Costureros (UTC), una de las entidades sociales que impulsan el polo textil.

Pantalones de vestir, camisas, remeras, gorras, corbatas, camperas, suéteres, buzos, jeans y remeras serán algunas de las prendas que se confeccionarán en el centro textil, ubicado en Melgar 38. “La idea es tratar de producir cualquier tipo de prenda. Vamos a demostrar que se puede trabajar respetando las leyes laborales”, apuntó Zunini.

Además, se fabricarán uniformes para el Ministerio de Defensa y guardapolvos para la Dirección de Escuelas bonaerense, que adhirieron al sistema de compras y licitaciones de indumentarias que busca terminar con el trabajo en negro. Una denuncia presentada por los trabajadores de La Alameda y la UTC, en mayo de 2007, indicaba que una empresa que se dedica a la confección y venta de uniformes para la Policía Federal, la Bonaerense y las Fuerzas Armadas, utilizaba mano de obra semiesclava.

Las unidades productivas que integrarán la planta, que tiene unos 1800 metros cuadrados, están constituidas, en mayor medida, por emprendimientos de costureros bolivianos, entre los cuales algunos provienen de talleres donde se violaba toda condición, llegando casos en los que eran explotados en situación de servidumbre. Está previsto que “las obras finalicen en los próximos 45 días, así que a fines de febrero o principio de marzo estaría funcionando la planta”, señaló Zunini.

Alrededor de 200 trabajadores nucleados en unas seis cooperativas se beneficiarán del proyecto. Las cooperativas recibirán créditos a baja tasas de interés y subsidios del INTI. “Los trabajadores van a trabajar ocho horas diarias y las ganancias se van a dividir igualitariamente”, remarcó el cooperativista. El coordinador del INTI explicó que “la idea es que cada cooperativa lleve a cabo una parte del proceso productivo, como si fuese una línea de montaje fordista”, explicó Zunini. En el marco de la iniciativa, el INTI llevará adelante un taller de capacitación textil y autogestión.

Informe: Esteban Vera.

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Al polo textil se sumará la cooperativa La Alameda, de Parque Avellaneda, que ya alberga a ex ilegales.
 
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