SOCIEDAD › EL SOFTWARE Y EL CóDIGO ABIERTO

La guerra de Linux

 Por Mariano Blejman

En 1985, Richard Stallman dejó su lugar en el MIT para fundar la Free Software Foundation. Por aquel entonces, Jon Hall y Richard Stallman se llevaban mejor. Cuando Linus Torvalds dio a conocer el kernel Linux, no sólo usó instrumentos que Stallman estaba creando bajo el proyecto GNU, sino también la licencia GPL (Generic Public License), que le permitió a GNU/Linux ser políticamente robusta. Los caminos se separaron cuando una corriente prefirió hablar de códigos abiertos, en vez de software libre. Cuando se le pregunta a Jon Hall sobre su relación con Richard Stallman, no hace más que sonreír y rascarse un poco la cabeza, como quien acaba de recordar un amigo intratable que hace rato que no ve, pero al que le sigue teniendo algo de cariño. “Lo conozco hace 25 años. Estamos de acuerdo en muchas cosas y en desacuerdo en muchas otras. Estamos de acuerdo en que estamos en desacuerdo. Pero los dos creemos que el software debe ser libre. Y eso es bueno para la sociedad. La libertad es algo difícil de entender, mi ex presidente tenía problemas con eso”, dice Hall.

Más allá de las corrientes internas, Jon Hall cree que la batalla cultural entre modelos propietarios de software y modelos de código abierto está siendo ganada. “La gente ha crecido con software propietario. No saben que son esclavos. Si no se tiene control del software no se tiene control del gobierno, por ejemplo. No veo ningún motivo por el cual el gobierno no debería usar software libre. El problema más grande en este momento es que faltan muchos juegos para Linux.”

–¿Qué otros problemas encuentra?

–El escritorio todavía es un poco decepcionante. Hay 3 o 4 por ciento de usuarios, pero gracias a los clientes livianos como Chrome o de Linux, más gente va a empezar a usarlo.

–¿Qué piensa de Codeplex, la fundación que hizo Microsoft para “promover” el código abierto?

–Microsoft dice que hace acciones a favor del código abierto, pero mientras Steve Ballmer esté como CEO diciendo que va a usar las patentes para destruir al software libre, no puedo tomarlo en serio. Microsoft puede invertir millones de dólares en software libre, pero si el CEO y los vendedores no lo apoyan, no son serios.

–El tema de las patentes parece ser el gran problema...

–Hay 60 mil patentes de software. Es imposible para cada programador saber dónde están. Es como si Miguel Angel pinta la Capilla Sixtina, año tras año, y viene Leonardo Da Vinci y dice “es una gran obra maestra pero tiene que empezarla de nuevo porque ayer patenté esta pincelada”. Y Miguel Angel tiene que empezar de nuevo porque no tiene plata para pagar a los abogados. El arte, la música, los libros, la matemática, el software, no deben ser patentadas. Desde la primera computadora, en 1983, hasta 1986 no existieron patentes. En esos años se inventaron los sistemas operativos, los compiladores, los microcódigos... ¿qué se inventó de nuevo desde el ’86 hasta ahora? Tal vez ese “paper clip” que hizo Microsoft. En vez de pagar un montón de abogados para crear un montón de patentes y otros abogados para defenderlas, hay que eliminarlos...

–¿A los abogados o a las patentes?

–Eliminar las patentes sería un buen comienzo.

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