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Viernes, 21 de mayo de 2004

MONDO FISHON

mondo fishion

Cuando falla el comodín
Es así, a veces falla. Todas sabemos que el vestidito negro es un as en la manga, qué digo un as, un poker completo de ases que se ponen sobre la mesa cuando todo ya parecía perdido. Pero para que esto funcione es necesario que el mentado vestidito cumpla con algunos preceptos básicos, vale decir: que sea clásico, que sea sencillo, que no ajuste demasiado -el negro no hace milagros–, en fin, que haga de la discreción un signo de elegancia. Pues bien, todo esto es lo que falló en la elección de Mercedes Morán para transitar la alfombra roja del Festival de Cannes. ¿Qué necesidad había de mezclar plisados, puntilla, transparencia, cintura ceñida y piernas al aire? ¿No podría haberse decidido por una de las alternativas? Está bien, es de un diseñador argentino, loable intención de parte de la actriz, mas resulta insuficiente, sobre todo si semejante vestido es coronado con un peinado que a lo mejor está de moda, pero parece una de las primeras versiones del auge del brushing. Que quede claro, nada de esto desmerece ni una pizca su trabajo como actriz, sobre todo cuando la dirige Lucrecia Martel (que, así entre paréntesis, eligió mucho mejor su propio vestuario), pero algunas veces una crítica constructiva hecha a tiempo puede salvar muchas noches más de vestidos que por muy negros que sean es mejor eliminar del vestuario, no vaya a ser que aparezcan de nuevo cual comodín. Antes que eso es preferible pedir maldón.

 

A prueba de error
A pesar de todas las ventajas ya mencionadas del típico vestido negro, lamentamos comunicar a las lectoras que están haciendo las valijas para asistir a la boda real que deberán ex cluír esa prenda de sus maletas: el negro está terminantemente prohibido para los invitados a tales eventos, igual que el blanco, que corresponde a la novia. Hay que optar por azules, pasteles, cremas y otros tantos colores de reminiscencias gastronómicas. De escote, nada, de corto, mucho menos, y ni siquiera largo completo, un trozo de pierna --entre el tobillo y la pantorrilla-- para cumplir con las reglas escritas y estrictas del protocolo y ceremonial, amén de usar tacos de un máximo de 4 centímetros y no olvidar jamás de los jamases el sombrero. Información útil, si las hay, para personas muy bien relacionadas.

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