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Lunes, 24 de junio de 2002

MIRA SI NOS HACIAN A NOSOTROS LO QUE LES HICIERON A LOS TANOS Y A LOS GALLEGOS

La fin del mundo

 Por Juan José Panno

Supongamos que lo que les hicieron a los italianos, a los españoles o a los belgas contra Brasil, nos lo hubieran hecho a nosotros. Imaginemos que, en el partido contra Nigeria, en el gol de Batistuta, el árbitro hubiera cobrado empujón de Pochettino al grandote West. ¡Mamita! Fantaseemos que en uno de los cabezazos de Sorin contra Suecia la pelota hubiera pegado en el travesaño y picado adentro y el árbitro hubiera dicho: “Siga, siga”. ¡Dios mío! Veamos esta otra situación hipotética: partido Argentina-Inglaterra. Cero a cero. Campbell le comete un alevoso penal a Ortega y el árbitro no cobra nada. ¡Santa Bárbara bendita!
¿Qué hubiéramos hecho? ¿Qué nos estaría pasando a los argentinos, eh? Estaríamos todos locos, locos. Hubiéramos puesto el grito en el cielo, en el quinto infierno, en la estratosfera, en la Vía Láctea y en la leche que lo parió a Blatter.
Le hubiéramos hecho saber a todo el planeta, y también a los extraterrestres destripadores de nuestras vaquitas, que somos víctimas de una monstruosa confabulación tendiente a hacernos desaparecer.
Les mandaríamos cartas a la FIFA, la Confederación Sudamericana, la Conmebol, la UEFA, la NATO, la CBS, la KGB, el Grupo de los 7, Los 49 Auténticos, el PSOE de Felipillo, el PT de Lula y la MP3 de Windows.
No sólo cartas: también mandaríamos e-mails, palomas mensajeras, cartas documento, cartas de tarot, valores incobrables y boletas de depósitos de dólares acorralados.
Nuestro benemérito Presidente, respondiendo al clamor popular, amenazaría a la FIFA con una precisa declaración pública: “Si nos hicieron depositarios de dolores, recibirán dolores”. Eso sí, nadie le creería.
A nosotros, los argentinos de buena voluntad, no nos corre jugo de tomate frío por las venas y, por lo tanto, responderíamos con acciones concretas tendientes a hacer justicia.
Haríamos piquetes mundiales en la Via Appia, la Gran Vía y la Vía Layetana: en la 18 de Julio y en la Quinta Avenida; en el Central Park, el Hyde Park y el Parque Chas; en Boulevard Saint-Michel, en la Alameda O’Higgins, en el Paseo de Gracia y en la esquina del herrero.
Saquearíamos supermercados, preferentemente coreanos. Y tintorerías, preferentemente japonesas.
Haríamos miles de encuestas que darían como resultado que el ciento por ciento de las encuestas coinciden en que el 102 por ciento de los argentinos cree que la Selección Nacional fue perjudicada y que el 103 por ciento está podrido de las encuestas. Las encuestas colmarían la paciencia de medio mundo.
La Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires le cambiaría el nombre a la calle Corea, la continuación de Carabobo: la llamarían Piojo López por una cuestión de coherencia en el reclamo.
Presentaríamos hábeas corpus para que nos entreguen los cuerpos de los árbitros bomberos.
Recusaríamos a todos los jueces que nos vayan a tocar de aquí en más y hasta el final de nuestra historia como Nación o, mejor, por un plazo mayor, unos dos o tres años. Las acciones legales, para terminar de una vez con la corrupción y la infamia, serían encomendadas a los miembros de la Corte Suprema.
Los diarios titularían al compás de los acontecimientos que se sucederían:
l La FIFA nos FIFO.
l Rattin recuerda el robo de 1966 en Inglaterra cuando fue expulsado y no le entendía al arbitro.
l Se reclama la intervención del TIAR.
l Ahora dicen que el TIAR no tiene nada que ver.
l Hasta Menem les dice corruptos.
l Barrionuevo dice que hay que dejar de dirigir partidos por dos años.
l Flores Sur a punto de desaparecer.
l Censuran a Alfredo Casero y sólo podrá cantar en español.
l Envenenan a todos los pescaditos de colores del Jardín Japonés.
l Mundial: Menem dice que cuando él vuelva a ser presidente, no va a pasar ninguna cosa rara.
l Mariano Grondona podría ser el nuevo presidente de la AFA.
l Piden cárcel a Blatter y libertad a Seineldín.
l ¿Qué relación tienen Samantha Farjat y Joseph Blatter?
l Vinculan el aumento del dólar con el robo en el Mundial.
l Vinculan el aumento del riesgo país con el robo en el Mundial.
l Vinculan la caída de la Bolsa con el robo en el Mundial.
l El FMI dice que no puede hacer nada.
l “El Mundial es atroz”, dijo Sabato.
l Sanfilippo está en contra.
l Encuentran un sobre con un polvo blanco en las oficinas de la FIFA. No se sabe si es ántrax o azúcar impalpable.
l Se supo: el sobre lo mandó Lita de Lazzari.
l Reclamo popular: “Que se vayan todos los árbitros”.
Por suerte no pasó nada de eso: sólo perdimos por peores, nos eliminaron bien y no pudimos decir ni pío. Y está muy bien que haya sido así porque este vendito país no merece ser alterado por el fútbol; se merece disfrutar de su tiempo de gloria ya que, como se sabe, este país está condenado al éxito.

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