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Domingo, 6 de noviembre de 2011

SALí

A beber en hoteles céntricos

 Por Rodolfo Reich

La ciudad de la furia

Sky Bar, un escape hacia el cielo.

El microcentro es la verdadera ciudad de la furia: calles angostas y sucias, autos y bocinas, trajes transpirados y cierto aroma a desesperación. Apenas suenan las campanas de las 19, millones escapan rebosando los subterráneos y superpoblando las grandes avenidas. Pero hay un escape más simple, rápido y efectivo: en lugar de apuntar hacia los costados buscar las alturas de una terraza, donde las bocinas quedan como música de trasfondo. Todo eso sucede en el Sky Bar, uno de los grandes secretos que esconde esta ciudad. Es el bar al aire libre del flamante Hotel Pulitzer, parte de una cadena española. Su nombre no busca ser original: alrededor del mundo existen varios sky bars, barras construidas en las alturas que aprovechan los altos rascacielos para ganar intimidad y vista.

El Sky Bar está en el piso 13 del Pulitzer: una terraza con deck de madera, sillones y una barra bien provista de botellas de calidad. Por suerte, el Sky Bar no sólo descansa en su altura como arma de seducción, sino que además tiene una carta de tragos impecable, diseñada por Inés de los Santos. Allí, De los Santos sumó cocteles de autor, como el Martini de limón y sauco ($ 36), el Agua de coco Mojito (ron, menta y agua de coco, $ 36) o el Malbec Mary (vodka, reducción de Malbec, jugo de tomate y condimentos, $ 40). Pero lo más interesante viene por el lado de los Gin Tonic, trago emblemático de la coctelería tradicional. No llama la atención: el Gin Tonic está hoy de moda en toda España, donde lo beben en decenas de versiones, servido en copones grandes de cristal. Siendo el Pulitzer de capitales españoles se sumó a esta moda, con una carta que ofrece ocho marcas distintas imposibles de conseguir en otro lugar. Desde el mediterráneo Gin Mare (macerado con oliva, tomillo, albahaca y romero, entre otros sabores) al francés G-Vine (con alcohol de vino y flores de vid), pasando por los conocidos británicos Beefeater, Tanqueray y Bombay. Con cada uno se prepara un Gin Tonic especial (entre $ 30 y $ 92), que puede llevar hojas de salvia, pepinos frescos, flores o piel de cítricos. De lado de la tónica, conviene elegir la pequeña botella de 1724, hecha en la Argentina con ingredientes naturales que se exporta en su enorme mayoría a España.

Por ahora, el Sky Bar es un secreto. Lo conocen pocos, y es un verdadero escape a la ciudad de la furia. Esto cambia los jueves, cuando de 20 a 24 se realiza el ciclo High on the roof, con Djs modernitos (desde Carlos Alfonsín a Villa Diamante) y música en vivo. Esos días, el cielo se ilumina y la terraza se llena. Un escape distinto, pero escape al fin.

Sky Bar queda en el piso 13 del Hotel Pulitzer, en Maipú 907. Teléfono: 4316-0800. Horario de atención: domingos a jueves de 16 a 24; viernes y sábados de 16 a 2.


Un lugar, un bartender

Plaza Bar, siempre vigente.

El Plaza Bar es una postal de época. De hecho se lo siente como el perfecto arquetipo de bar clásico de hotel, el mejor en su estilo de la Argentina (incluso fue considerado por la revista norteamericana Forbes como uno de los nueve mejores bares de hotel del mundo). Un espacio íntimo, sobrio, con los cocteles históricos elaborados a conciencia y con conocimiento. Sentarse en sus sillones de estilo, con un Gibson en mano, es una experiencia necesaria. Es fácil imaginar en la mesa vecina a operadores políticos en acaloradas discusiones en voz baja, a empresarios manejando los hilos de una Argentina corporativa. Esto se debe en gran parte a la ubicación del bar, en el subsuelo del Marriott Plaza, sin ventanas a la calle, escondido de miradas indiscretas, con paredes de boiserie y una barra en L con buenas espirituosas y gran cava de vinos. El Plaza Bar es así, desde ya hace más de un siglo (abrió en 1909), punto de reunión obligado de una aristocracia nacional, pero que en los últimos años sumó un nuevo público, de entre 30 y 50 años, que también reclama un espacio donde ser bien atendido, beber bien y disfrutar de un momento de relajo en la ciudad porteña.

El Plaza Bar no es sólo su ubicación, sino también sus cocteles. En esto tiene mucha responsabilidad Gabriel Santinneli, que a pesar de su juventud es el responsable de la barra. Vestido con saco blanco y corbata impoluta, Santinneli expresa lo mejor del barman tradicional: prepara los tragos con una profesionalidad difícil de replicar, sabe cuándo hablar con el cliente y cuándo retirarse, reconoce quién busca un compinche y quién prefiere la intimidad. Los viernes es el día en que concurren más habitués al bar. Muchos llegan solos, y se sientan en los taburetes de la barra, expresamente para hablar con Santinneli, sentirse reconocidos y bienvenidos. Este barman sabrá quién bebe primero una cerveza y quién prefiere un Negroni (un dato necesario: en el Plaza preparan el tal vez mejor Negroni de la Argentina). Todos los cocteles rondan los $ 53, un precio muy razonable si se tiene en cuenta que salen acompañados de una bandeja de plata con pequeños canapés, de caviar, de salmón, de queso y de jamón, replicando la costumbre antigua de los “ingredientes”, ya casi perdida en la Buenos Aires moderna.

En suma: una postal de época. Pero una postal que en ningún momento se siente antigua, sino que mantiene una eterna madurez.

Plaza Bar queda dentro del Marriott Plaza, en Florida 1005. Teléfono: 4318-3000. Horario de atención: todos los días, de 11 a 1.


Un oasis a metros del Obelisco

Patio #378, para toda hora.

La avenida Corrientes es un emblema ciudadano, en especial las cuadras que van de Callao al Obelisco, con sus librerías y sus teatros, dos símbolos turísticos de una cultura que, con altibajos, sigue vigente. Pero a nivel gastronómico esta avenida hace mucho que no sorprende. Allí están los clásicos populares, sean pizzerías (Guerrin, el mejor ejemplo), sean bodegones (El Palacio de la Papa Frita), sean cafeterías (El Gato Negro por mencionar uno “notable”). Pero en esa oferta se terminaba el horizonte. Faltaba en la zona una cocina moderna, informal sin caer en el lugar común. Y, principalmente, bien hecha. Ese espacio ocupó Patio #378, restaurante y bar de Novotel, parte de la marca mundial Accor, en su primera sucursal en la Argentina. Pero más allá de lo estrictamente culinario, este hotel sorprendió con una muy buena barra donde beber cocteles y vinos por copa, que mira tanto al interior del lobby como al patio exterior, donde están las piletas. Un verdadero oasis para los sedientos que deambulan por Tribunales.

Construido sobre un deck de madera, el patio está en el pulmón de manzana, asegurando un silencio exótico para el barrio. Allí, el sol cae todo el día sobre cómodos sillones, mesas altas y bajas, y una pared de fondo con un jardín vertical que extiende el horizonte. Adentro se hace muy difícil creer que se está en el centro de la ciudad.

La barra es atendida por Diego Zelaya, joven bartender que aprendió en la práctica de la mano de Adrián Corrales (hoy supervisor de Patio #378), y en lo formal con un curso en El Club del Barman. Con buena mano y muchas ganas, armó una carta con tragos propios frescos y bien hechos, como el Vintage (pisco, Martini Bianco, Chardonnay y gotas de Angostura Orange, $ 35), o el Lola in the skay (vodka Absolut, té verde y jazmín, lima y almíbar de jengibre, $ 42) y clásicos de siempre, como el veraniego Sea Breeze ($ 32). También hay vinos por copas y cervezas nacionales e importadas.

Para acompañar la bebida, de la cocina salen tapas y pequeños platos (Los peques, por ejemplo, incluye tortilla de papas, jamón crudo con tomate, brioche con roast beef, ceviche y guacamole, todo por $ 32), y también sandwiches e incluso una buena hamburguesa casera y contundente ($ 52).

El mejor momento para ir es sin dudas de lunes a viernes, de 19 a 21, y aprovechar el generoso happy hour de la carta (todos los cocteles al 50 por ciento). Aunque también vale la pena ir temprano de mañana, ya que Patio #378 es posiblemente el único bar de Buenos Aires que tiene bartender desde las tempranas 8.30. O bien tarde, tras salir del teatro, para un final de noche ideal. Es que así son los oasis: no tienen horarios.

Patio #378 queda dentro del hotel Novotel, en Av. Corrientes 1334. Teléfono: 4370-9512. Horario de atención: domingos a jueves de 8.30 a 1; viernes y sábados de 8.30 a 2.


Fotos: Pablo Mehanna

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