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Domingo, 10 de junio de 2012

SANTA FE › LA MINISTRA DE EDUCACIóN DE SANTA FE LETIZIA MENGARELLI HABLA DE LOS CASOS DE VIOLENCIA ESCOLAR

"La escuela trata de construir convivencia, pero sola no puede"

La titular de la cartera educativa aseguró que la violencia "viene de la sociedad y repercute en la escuela". Y sobre el caso del alumno de Fighiera agredido y hostigado aseguró que desde su ministerio "nadie está escondiendo que haya acontecido algo. Tenemos testimonios de los equipos de la escuela, y el clima escolar hoy no es de hostigamiento".

 Por Luis Bastús

La ministra de Educación, Letizia Mengarelli, afirmó que el caso de Iván, el alumno de 11 años agredido por compañeros en la escuela de Fighiera, había sido tomado el año pasado por las autoridades, y que la mamá del niño había considerado que el asunto estaba solucionado. En su opinión, "el problema se resolvió". De acuerdo con lo que informaron las docentes del establecimiento, la ministra interpreta que ese chico no es víctima de hostigamientos. "No es lo que vemos", dijo en diálogo con Rosario/12, al acceder esta semana a referirse sobre el episodio ocurrido el 16 de mayo y que puso en primer plano la violencia que atraviesa la sociedad, niñez incluida. Mengarelli reparó en que la agresión como forma de vincularse no se genera en la escuela, sino que allí se replican tensiones de otros ámbitos. "La escuela trata de construir convivencia, pero sola no puede. Todos los actores sociales debemos hacernos cargo", reclamó.

-¿Funcionan los gabinetes psicopedagógicos?

-Sí, es parte de una estrategia impulsada en los '90 por el Ministerio de Educación nacional. Desde 2008 trabajamos con equipos socioeducativos, integrados por profesionales que no son personal fijo de la escuela, y que trabajan estas dificultades como el bullying escolar (acoso de un grupo o de un alumno contra otro) en clave de mejorar la convivencia. Son convocados cuando surge un problema puntual.

-¿Cuántos casos pueden atender en simultáneo?

-La distribución es regional, en cada región hay un equipo que se constituye en número de acuerdo a la cantidad de escuelas que hay en esa jurisdicción.

-¿Considera que el resultado es eficaz?

-Sí, porque no es la única herramienta. Venimos trabajando en capacitación para construir convivencia en las escuelas desde 2009. En las secundarias se llaman ruedas de convivencia, espacios de 80 minutos quincenales en los que los alumnos, por ahora de 1° y 2° año, plantean los temas que les interesan, debaten, intercambian, ante un docente facilitador. Hay escuela donde aplican esta dinámica hasta 5° año, en las reuniones de padres y de profesores. En la escuela primaria trabajamos con la metodología de filosofía con niños. Se llama ronda de palabras, porque la única posibilidad de atravesar los conflictos en la escuela es dando la palabra a los niños y a los jóvenes. Se intenta construir una perspectiva plural, respetando la mirada del otro, y el docente facilita ese proceso y garantiza que todos puedan hablar y ver las perspectivas diferentes en cada tema. El año pasado trabajamos esta modalidad en 400 escuelas, entre ellas la de Fighiera.

-A la luz de lo ocurrido allí, ¿piensa que dio resultado?

-Una cosa es la cobertura periodística y otra cosa son los hechos. Hay una declaración inicial de la mamá que plantea que el niño fue golpeado, y el informe médico del hospital dice que no hubo signos de que hubiera sido golpeado, y que el problema que derivó en la extirpación de un testículo es genético y no consecuencia de un golpe. No se pusieron las dos voces sobre la mesa. Hay una actuación de 200 fojas que la aportaremos si el juzgado lo requiere, con los testimonios de docentes, directivos, y las actas del año pasado, cuando la mamá planteó este problema. Intervino la supervisora, hizo recomendaciones a la escuela, que presentó varios informes a lo largo del año, y finalizó con el acuerdo de la mamá de que el problema estaba solucionado. No hay que juzgar livianamente.

-Pero no se trata de juzgar un delito: al margen de lo que haya ocurrido y cómo, la situación de fondo era que un chico estaba siendo hostigado de manera recurrente. ¿Qué hacía el sistema educativo mientras tanto?

-La preocupación de la mamá expresada el año pasado fue atendida, y eso está documentado. Lo digo porque se dijo que no había sido atendida, y no fue así. Se resolvió.

-Es evidente que no se resolvió.

-El año pasado la mamá manifestó que lo que ella había visto con preocupación estaba resuelto, que sus hijos estaban bien, que su hija egresó correctamente del 7° grado.

-El chico continuó siendo hostigado.

-Nadie está escondiendo que haya acontecido algo. Tenemos testimonios de los equipos de la escuela, y el clima escolar hoy no es de hostigamiento, no se ve que los chicos presenten posiciones discriminatorias ni que indiquen un clima escolar violento.

-No es común que los chicos se dejen ver ante la autoridad discriminando, atacando a otro.

-No vamos a permitir que se produzcan hechos de discriminación, ni que nadie se distraiga, pero hay que llegar al fondo de las cosas: estamos trabajando con la escuela y viendo cómo deriva esto. Insisto en que se dijo que el chico había sufrido una golpiza brutal, que no se reveló en el examen médico.

-No hacía falta una golpiza para advertir la situación de indefensión que refiere el niño agredido y su familia.

-No vemos que estemos ante una situación de indefensión ni de docentes negligentes. El equipo directivo es nuevo, pero tomó el asunto con seriedad y prudencia, preservando a todos los niños y evitando que la situación se pusiera más angustiante para todos. Se ha estado observando a los hijos de esta señora durante los recreos, acompañándolos en las horas especiales por si sufrían algún maltrato. La escuela no se distrajo, no podemos catalogarla como negligente.

-¿Entonces, concluye en que no hubo hostigamiento?

-No puedo afirmarlo porque no estuve en el lugar. Hubo seguimiento de la problemática y a fin de año se planteó que no hubo signos de que hubiera hostigamiento de unos a otros. Este año, con esos elementos, seguimos las actuaciones administrativas para saber qué pasó, y las ponemos a disposición el juzgado.

-¿Es relevante determinar si la agresión ocurrió dentro o fuera de la escuela, como dijo al principio la delegada de la Región VI, Marta Díaz?

-Hay que historizar esto: veníamos del ataque de tres adultos a una chica afuera de una escuela (n. de r.: ocurrió el 15 de mayo, cerca de la Escuela 431, de Salta y Entre Ríos) y se rotuló eso como violencia escolar. Y esas cosas generan inquietud en las instituciones y en los padres. La escuela luego tiene presiones adicionales, los padres quieren cambiar a sus chicos de institución, cuando en realidad no se trata de que los alumnos estén en manos de docentes que no se ocupan de manera profesional. Al contrario. De pronto, un acontecimiento fortuito u ocasional genera una cuota mayor de angustia en la comunidad. Las situaciones se atienden, no se ocultan.

-¿Qué reflexión le merece esta lógica de la violencia que ha impregnado hasta el juego infantil?

-En niveles crecientes de agresividad, de incomprensión, que no están necesariamente puestos en la escuela, los chicos viven diferentes ámbitos y allí recogen y lo traducen también en la escuela. Pero esta es la institución de referencia para tratar de transformar lo que en otros lados no se hace. Muchos debemos aportar a la convivencia. El tránsito, algunos eventos públicos son ejemplos del déficit de convivencia. La escuela se está ocupando por revertirlo, pero sola no puede transformar nada- concluyó.

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Mengarelli: "La escuela es la institución de referencia para transformar lo que en otros lados no se hace".
Imagen: Alberto Gentilcore.
 
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