SANTA FE › INDAGARON AL PRIMER INTERVENTOR DE LA DICTADURA MILITAR EN SANTA FE.

Preguntas a un tal González

El represor fue indagado junto a otros militares y policías por el juez Rodríguez, en el marco de la causa por los tormentos al ex intendente de Santa Fe ya fallecido, Noé Adan Campagnolo y al ex presidente de la Cámara de Diputados, Rubén Dunda.

 Por Juan Carlos Tizziani

Desde Santa Fe

El juez federal Reinaldo Rodríguez indagó esta semana al primer interventor militar de la dictadura en la provincia, coronel José María González; al ex subjefe del Destacamento de Inteligencia Militar 122, teniente coronel Jorge Roberto Diab y al ex oficial de la Policía santafesina, Ricardo José Salomón por los tormentos al ex intendente de Santa Fe ya fallecido, Noé Adan Campagnolo y al ex presidente de la Cámara de Diputados, Rubén Dunda. Ambos fueron secuestrados tras el golpe del 24 de marzo de 1976 en la Guardia de Infantería Reforzadas, donde Campagnolo sufrió un martirio que nunca pudo relatar ante la justicia, pero sí en un programa de TV, veinte años después: "Los milicos intentaron matarme. Me introducen por el ano un objeto cortante, me rompen el intestino y la vejiga. Si la picana eléctrica hubiera estado encendida, me hubieran matado", le dijo al periodista Guillermo Tepper, en 1996. Y exhibió un documento que acredita los suplicios: "Setentas hematomas en distintas partes del cuerpo, siete costillas fracturadas, rotura de vegija e intestinos, ano contranatural por seis meses".

La ronda de indagatorias se cerró el viernes a la mañana con González. Antes, habían declarado los otros dos imputados: Diab y Salomón, este último dos veces. Los tres quedaron detenidos en la causa, aunque los militares bajo arresto domiciliario, por la edad.

El coronel González ya cumple una condena a prisión perpetua por la desaparición del militante peronista Mario Osvaldo Marini y la privación ilegal de la libertad de su esposa, Ana María Cavadini, en diciembre de 1975. Y la semana pasada, el juez Rodríguez elevó a juicio oral una megacausa de los crímenes del terrorismo de estado en Santa Fe, en la que González y Diab deberán responder como partícipes necesarios de 23 y 35 homicidios, respectivamente, más otros delitos, entre ellos el de asociación ilícita.

La causa por el martirio de Campagnolo se reactivó en los últimos meses con el aporte de pruebas de la Secretaría de Derechos Humanos de la provincia. La tarea estuvo a cargo de un equipo de investigadores que dirige Alejandra Romero Niklison, coordinadora de la Dirección General de Investigación, Apoyatura y Seguimientos de causas de Lesa Humanidad. "Es muy importante avanzar en esta causa que es emblemática para Santa Fe", dijo la abogada a Rosario/12.

Romero Niklison recordó que ya en el alegato en el juicio al ex juez Víctor Brusa y otros cinco represores, en diciembre de 2009, se pidió a la justicia que investigue los tormentos aberrantes a Campagnolo. "Después, se realizó un relevamiento, encontramos abundante información en fondos documentales y libros de guardias de la Policía de la provincia y ofrecimos testimonios, entre ellos el de quien oficiaba como la mano derecha del ex intendente de Santa Fe. Todo eso se plasmó en una presentación de la Secretaría de Derechos Humanos", agregó.

Campagnolo nunca pudo hablar ante la justicia. Lo hizo sí en el programa "Entre líneas" del colega Guillermo Tepper, por Cable y Diario, el 21 de agosto de 1996. Fue su único testimonio, donde relató cuando lo fueron a buscar la madrugada del 24 de marzo de 1976 para que entregue la Municipalidad de Santa Fe al interventor de la dictadura, teniente coronel Roberto Pedro Arrieta -uno de los que zafó en la megacausa- y se negó a firmar el acta. "Cuando salí del Palacio Municipal -contó- un tal Zalazar, al que le decían 'El loco de la ametralladora' me pegó un culatazo en la espalda". Volvió a su casa. Y esa misma noche del 25 de marzo, otro grupo de tareas lo vuelve a secuestrar y lo entrega en la Guardia de Infantería Reforzada, donde siguió su calvario. Lo torturan hasta el borde de la muerte. "Intentaron matarme", dijo. "Me introducen por el ano una cosa cortante. Me rompen el intestino y la vejiga. Si la picana eléctrica hubiera estado encendida, yo no cuento el cuento".

"El saco y el pantalón lleno de sangre" llega a manos de su esposa, que le suplica ayuda al entonces arzobispo de Santa Fe, monseñor Vicente Zazpe. El cura reacciona, se cruza desde el Arzobispado hasta la Casa de Gobierno, donde le pide explicaciones a González y le dice que hay pruebas. "¿Qué pruebas?", le pregunta el militar. "Sí, acá las tengo yo", le responde Zazpe y le muestra la ropa ensangrentada.

Campagnolo fue internado en el hospital José María Cullen. "Me hacen radiografías y estudios, y a los tres días ya me operaron. Y pasé ocho meses en la Sala Policial, con un milico en la puerta y otro en la ventana. Yo digo que el culpable de todo lo que me pasó a mi era (el entonces jefe de la Guardia de Infantería Reforzada, comisario inspector Jorge Alberto) Marquez con todo el equipo de oficiales que estaba ahí, porque lo permitieron", concluyó.

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El coronel González ya cumple una condena a prisión perpetua por la desaparición de Mario Marini.
 
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