SANTA FE › LA CINEMATOGRáFICA CAíDA DE MARTíN LANATTA EN UN CAMPO DE CAYASTá CAPTURADO POR POLICíAS LOCALES.

Y en un momento sólo había un recapturado

Increíblemente el gobierno nacional celebró anticipadamente la captura de los tres prófugos del penal de General Alvear. Pero luego se corroboró que sólo Martín Lanatta había sido recapturado por un baqueano y tres agentes de la policía provincial.

 Por Pablo Fornero

Las ruinas de Cayastá fisuraron al gobierno nacional, que quedó envuelto en un escándalo insólito tras asegurar que se había capturado a los tres prófugos por el Triple Crimen de General Rodríguez, cuando en realidad sólo se había detenido a uno de ellos, a Martín Lanatta. El presidente Mauricio Macri y el vicepresidenta Gabriela Michetti metieron la pata al celebrar las falsas tres detenciones. Pasado el papelón, los funcionarios santafesinos primerearon al reconocer que la policía provincial había dado con uno de los delincuentes en la zona rural de la localidad ubicada a unos 80 kilómetros al norte de la ciudad de Santa Fe. El hecho derivó en un cruce político para nada menor entre autoridades del Frente Progresista Cívico y Social y la alianza Cambiemos.

A las 10.30 de la mañana fue detenido uno de los dos Lanatta, el menor de los hermanos. Fue detectado en caminos rurales del pueblo de Cayastá por tres agentes de la comisaría local que se encontraban abocados a tareas de prevención, y no al "operativo conjunto coordinado" que montaron ambos niveles del Ejecutivo desde hace un par de días. El prófugo no ofreció resistencia y fue reducido fácilmente por los uniformados. "No tuvo alternativa", resumió el jefe de la policía santafesina, Rafael Grau. A esa zona llegó luego de volcar a bordo de una camioneta Volskwagen Amarok de la que escapaba -se presume- junto a sus dos compañeros. Para despistar a las fuerzas de seguridad, el trío protagónico rotuló con astucia el vehículo con la palabra "Gendarmería" y los colores verdes que distinguen a los gendarmes.

El detenido fue presentado como un trofeo y derivado rápidamente a la humilde dependencia policial del pueblo. A la brevedad, desde la Nación se informó que había caído su hermano Cristián en unos arrozales del paraje Cuatro Bocas, entre las rutas provinciales 35 y 42, a pocos kilómetros de Cayastá. E inmediatamente se anunció la detención de Víctor Schillaci, el tercer reo, aunque no se dieron precisiones sobre el lugar de captura. Pasado el mediodía, bajo un calor asfixiante, Cayastá se sacudió por la llegada incesante y victoriosa de fuerzas de seguridad y medios de comunicación nacionales y regionales presurosos a consumar la cobertura.

De manera insólita compraron "pescado podrido", como manda la jerga, los funcionarios más importantes del país. Macri tuiteó: "Felicito a todo el equipo y a las fuerzas de seguridad por la captura de los prófugos. El trabajo en conjunto fue fundamental". También pisó el palito Lifschitz, quién comunicó el "buen trabajo de la Policía de Santa Fe para atrapar a los prófugos".

Corría la tarde y sólo se había hecho pública la foto de un magullado Martín Lanatta. De sus laderos no había precisiones. Off the record, el Ministerio de Seguridad de la Provincia confiaba a este medio que sólo se había detenido a uno de los evadidos y que Nación no dio información sobre la suerte de Lanatta II y Schillaci. Fueron Grau y el ministro de Gobierno Pablo Farías quienes brindaron datos certeros y hablaron de "un solo recapturado". Alrededor de las 18, desde la puerta de la comisaría Cayastá, el jefe de la Policía Federal Román Di Santo, junto al ministro de Seguridad Maximiliano Pullaro, tuvo que reconocer que quedaban "dos libres" y se continuaba rastreando a las "personas de una criminalidad que no tiene nombre". Cuando los periodistas lo apretaron sobre el origen de la información falsa, respondió un lacónico: "Por mí persona no fue dada".

A las 18.36 fue trasladado el detenido. Protegido con escudos, con un casco en la cabeza, chaleco de fuerza y manos en la nuca, fue subido por el grupo Alacrán de Gendarmería a un camión, para luego arribar en helicóptero al aeropuerto de Sauce Viejo. De ahí sería llevado a los tribunales de Comodoro Py, en Capital Federal, donde se le labraría un acta en el juzgado correspondiente para luego ser alojado finalmente en la cárcel de Ezeiza. Apenas Lanatta abandonó Cayastá, el que enfrentó los micrófonos fue Pullaro. Y si bien habló de "trabajo en conjunto" y valoró el apoyo de Nación, dijo que "Santa Fe siempre habló de un detenido". Golpe del radical para los funcionarios nacionales.

La que debió admitir el escándalo fue la ministra de Seguridad nacional Patricia Bullrich. La funcionaria salió "muy contenta" de su casa al mediodía por la supuesta triple captura, como le confesó a algunos medios que practicaban una guardia. Pero apenas aterrizó en Sauce Viejo eligió recluirse varias horas y demorar una conferencia de prensa que aclare el papelón, que derivará seguramente en un duro costo político. "Se dio una pista falsa para darle ventaja a los delincuentes", dijo la piba. "Llegamos a un lugar que nadie podía sospecha. No solamente no lo sabía la policía de Santa fe sino también otras fuerzas", intentó defenderse.

La captura que no fue, tuvo como efecto secundario un cruce de consideraciones entre funcionarios regionales y nacionales. Los primeros se esforzaron en despegarse del papelón, aunque fueron medidos en sus declaraciones. Pero el que no tuvo pruritos en castigar a la Nación fue el presidente de la Cámara de Diputados Antonio Bonfatti. En diálogo con el sitio Conclusión, el ex gobernador remarcó que la policía provincial "realizó el trabajo que las fuerzas federales no pudieron concretar durante doce días a pesar que supuestamente estaban rodeados".

Mientras, Schillaci y el Lanatta libre seguían su road movie. El jueves corrieron por los maizales y ayer merodearon las ruinas. Perdieron a uno, pero seguían su camino. Al menos al cierre de esta edición.

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El ministro de Seguridad Pullaro siguió de cerca las operaciones.
Imagen: Eduardo Seval.
 
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