CIUDAD › 57 AñOS DE LA FUNDACIóN EN ROSARIO DEL INSTITUTO MOVILIZADOR DE FONDOS COOPERATIVOS.

Desde aquellos "banquitos con alma"

Se llegaron a crear más de mil cajas en todo el país. Creció en depósitos en base a los principios solidarios de la economía.

 Por Alicia Simeoni

Cuando se cumplieron 57 años de la fundación en Rosario del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos y del proceso de creación de más de mil cajas de crédito en el país, y en particular en la región, el movimiento inspirado en los llamados principios solidarios de Rochdale (Inglaterra, 1844) exhibe su preocupación por las medidas económicas tomadas por el gobierno de Mauricio Macri que afectan de manera directa al sector de pequeños y medianas empresas nacionales a las que sirve.

En 1958 las micro, pequeñas y medianas empresas, las economías regionales, los profesionales, cuentapropistas y trabajadores - relegados luego de la desnacionalización de los depósitos implementada por la autodenominada "Revolución Libertadora"- necesitaban y demandaban asistencia financiera. El IMFC fue creado como institución de segundo grado que puso en marcha la construcción de una red de cajas de crédito cooperativas bajo el lema "el dinero de los argentinos en manos argentinas", lo que permitió que entre 1958 y 1966 se organizaran cerca de 1.000 cajas de crédito en todo el territorio nacional. Esas cajas a las que se llamaría 'banquitos con alma' llegaron a manejar alrededor del 12% del caudal de depósitos del sistema financiero argentino.

De los 80 bancos que llegaron a crearse ahora sólo existe uno, el Credicoop. Rosario/12 conversó con la presidenta de la Comisión Asesora de la filial Litoral del IMFC, Claudia Paredes, y con el jefe de esa casa, Iván Pérez, en la sede de San Martín 1331 donde también funciona la casa central del Instituto y donde se hizo el acto para conmemorar el 57ª aniversario fundacional.

El Instituto cuenta en la actualidad con 8 filiales y según explican Paredes y Pérez se asiste a decenas de cooperativas, emprendimientos productivos, algunas de ellas empresas recuperadas por sus trabajadores, a través de las redes de gestión de microcréditos que la entidad administra. Tiene, además, un servicio de consultoría integral para cooperativas. Por su parte Credicoop se extiende con más de 250 filiales, alrededor de 5.200 empleados y cerca de 1.500.000 de asociados, mientras, dice Paredes, "se posiciona como una de las diez principales entidades financieras del país y fiel a su origen, más del 60% de su cartera de créditos está orientada a la pymes" .En la provincia de Santa Fe cuenta con 59 filiales, 19 de las cuales están ubicadas en Rosario y sus alrededores.

Democracia y eficiencia

El mercantilismo y la concepción neoliberal gustan jactarse del concepto de eficiencia y rentabilidad en las empresas. La presidenta de la filial Litoral del IMFC sostiene que el único banco cooperativo que quedó en pie, tiene "el nivel de tasas y de gastos más bajo de los bancos privados del país". Cuando se habla de sector privado se lo hace para diferenciarlo del público estatal, aunque se entiende que el movimiento cooperativo es parte de ese sector público, pero no estatal.

"La rentabilidad que tuvo durante 2015 fue de alrededor de 470 millones de pesos. Si el Credicoop hubiera cobrado el promedio de tasas del sistema financiero, hubiera tenido una rentabilidad de 500 millones de pesos más", explica Iván Pérez. Con pregunta y respuesta continua, sigue: "¿Pero, de donde salió ese dinero? De los socios. De ahí que nosotros como cooperativa manejamos el concepto de rentabilidad necesaria.

-¿Cuál es hoy la razón de ser del IMFC?

C:P. -El Instituto surgió impulsando cajas de crédito, organizando estatutos tipo, coordinando el funcionamiento de las entidades de base. El nombre surge de la propia actividad: mover fondos que estaban disponibles de una región a otra que tenía necesidades por razones productivas, estacionales. El lema citado 'el dinero de los argentinos en manos argentinas' puede explicarse desde el quehacer real: el dinero que reciben los bancos porque cuentan con autorizaciones para hacerlo, es dinero de los argentinos que luego se presta con un 'pacto' de por medio. Y pueden pactar porque tienen autorizaciones, Entonces, pensar en la necesidad de una regulación es casi elemental.

El IMFC creó también el Instituto de la Cooperación, proyecto político-cultural que se propone aportar al debate de ideas y al desarrollo del pensamiento crítico, mientras que se impulsa el Instituto Universitario de la Cooperación.

-El gobierno actual responsabiliza a la 'herencia' de la presidenta Cristina Fernández de las medidas económicas que se tomaron. ¿Cómo ve el cooperativismo de crédito los cambios en el modelo económico al pensar, sobre todo, en el sector de la pequeña y mediana empresa a la que se atiende?

I.P. - Los medios de comunicación hegemónicos sostienen una falsa retórica. El sistema financiero heredado por este gobierno es sólido. Además, en el año que pasó se desarrollaron el sexto y séptimo tramo de la Línea de Crédito para la Inversión Productiva, que entre enero y septiembre de 2015 entregó $47.300 millones para inversiones de Pymes. Realmente un tema a resaltar de la anterior gestión. Y así podríamos seguir. Por ejemplo con la inclusión previsional, o con la movilidad jubilatoria, con la AUH y para embarazadas. Fue parte de la política de inclusión social del anterior gobierno.

Las políticas de inclusión y fomento del mercado interno requirieron de un Estado activo, ya que el mercado es incapaz o no tiene intenciones de hacerlo. Por eso el cambio de gobierno, con su lógica de mercado, constituye un golpe importante para los sectores mayoritarios de la sociedad.

La seriedad de la que se habla no es otra cosa que volver a tener relaciones amistosas con los mercados y a facilitar los negocios del capital concentrado. Ya se liberaron una gran cantidad de resortes de la economía, comenzando por el tipo de cambio y toda una gama de regulaciones financieras. Así se prepara el terreno para la especulación, una tendencia que es contraria a la creación del ambiente que pueda incentivar la inversión, el desarrollo productivo y la riqueza. En este marco hay que trazar las perspectivas preocupantes de las Pymes y el comercio, amenazados por la liberalización de las importaciones, y por las definiciones en torno a acuerdos comerciales de sesgo neoliberal.

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Los directivos del IMFC Claudia Paredes e Iván Pérez del IMFC, en la charla con Rosario/12.
Imagen: Andrés Macera.
 
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