SANTA FE › EL GOBIERNO SE QUEDó EN EL AMAGO DE INTERVENIR LAS ROSAS

La conciliación es la salida

El ministro de Gobierno dijo que -por ahora- Lifschitz "no
tiene voluntad" de intervenir el municipio. Hubo nuevos
ataques contra empleados del municipio que gobierna el PRO.

Desde Santa Fe

El gobierno de Miguel Lifschitz se quedó ayer en el amago de intervenir el municipio de Las Rosas y echar de su cargo al intendente Javier Meyer, del ala dura del PRO. La escalada de la crisis se resumió en tres hechos. Uno, a media mañana en la Casa Gris, cuando una convocatoria a los jefes de bloques de la Cámara de Diputados y el Senado insistió en buscar la salida del conflicto entre Meyer y el gremio municipal "en el marco de la conciliación obligatoria", a pesar de que el funcionario ya incumplió tres veces la ley e incurrió en "rebeldía". Una hora después, la ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullirich -que aterrizó de sorpresa en Santa Fe- respaldó al rebelde al justificar la presencia de tropas de Gendarmería en Las Rosas y aclarar que habían sido enviadas para "ayudar a gobernar" a Meyer y "no para reprimir" a los trabajadores. "El intendente tiene que poder gobernar", le advirtió Bullrich a Lifschitz. Y al mediodía, el líder de Festram, Claudio Leoni, denunció un "atentado" contra el acampe de los trabajadores en huelga frente al despacho de Meyer que fueron "atacados a machetazos" y "amenazados de muerte", acusó al intendente de "instigar a la violencia para justificar la represión de Gendarmería" y volvió a reclamar la "intervención" de la provincia para garantizar "la vida y la seguridad" de los huelguistas. El ministro de Gobierno, Pablo Farías, dijo que -por ahora- Lifschitz "no tiene voluntad" de intervenir el municipio, pero no lo descartó.

La convocatoria de Farías a los jefes de bloques de la Cámara de Diputados y el Senado había generado cierta expectativa porque también participaron el ministro de Trabajo, Julio Genesini, y el secretario de Regiones, Municipios y Comunas, Carlos Torres. Pero la visita relámpago de Bullrich a Santa Fe y su pedido para que "dejen gobernar" a Meyer; más, el "atentado a machetazos" a la carpa de los municipales de Las Rosas dejaron a la cumbre de la Casa de Gobierno en un segundo plano.

Farías partió rápido para recibir a Bullirch en el aeropuerto de Sauce Viejo, donde escuchó el fuerte respaldo de la ministra de Seguridad a Meyer.

Un colega de la emisora Solar de Radio, Ariel Francos, le preguntó a Bullrich cómo habían llegado las tropas de Gendarmería a Las Rosas para custodiar el edificio municipal y el despacho del intendente, si las había solicitado el ministro de Seguridad de la provincia, Maximiliano Pullaro. "Le hablo de la represión a los trabajadores municipales", le aclaró el colega.

--En las Rosas hay una tarea de seguridad -contestó la ministra.

--¿El pedido fue de Pullaro o del intendente? ¿El gobernador está al tanto?

--Le voy a preguntar al secretario de Seguridad (Eugenio Burzaco), pero la Gendarmería no fue a reprimir, fue a ayudar a que se pueda gobernar. El intendente de Las Rosas tiene que poder gobernar -sorprendió Bullrich. Su respuesta dejó en claro que Pullaro y Lifschitz no sabían nada.

Bullrich vino a sobrevolar zonas inundadas y anunciar un aporte de 25 millones de pesos. Aún estaba en la provincia cuando Festram denunció dos incidentes: el "ataque a machetazos" a la carpa de los trabajadores en huelga de Las Rosas y un intento de "acuchillar" a delegados sindicales.

Festram adjudicó el primer atentado a "algunas personas" que prestan un servicio "precario" en el municipio y "recolectan la basura" que "atacaron a machetazos el acampe y amenazaron de muerte a los hombres y mujeres que se encuentran ejerciendo el derecho constitucional de huelga". Responsabilizó por el hecho a Meyer, a quien acusó de "instigar a la violencia para justificar la represión con las tropas de Gendarmería. Y exigió la "urgente intervención" del Estado provincial para "garantizar la vida y la seguridad de los trabajadores municipales y la plena vigencia del estado de derecho en la ciudad de las Rosas".

El segundo hecho ocurrió más tarde, cuando Meyer "ordenó disponer de maquinarias a personal no autorizado" para conducirlas y ante el reclamo del gremio "el chofer circunstancial intentó acuchillar" a los delegados sindicales. "Ambos ataques fueron hechos con intencionalidad y alevosía, instigados intelectual y económicamente por Meyer, quien promueve provocaciones para poner fin al conflicto sindical con graves actos de violencia. El personal que realiza actividades durante la huelga es custodiado por Gendarmería, que estaba casualmente ausente en este hecho", reveló Festram.

En la convocatoria en la Casa Gris, el único que pidió el retiro de la Gendarmería fue el diputado Carlos Del Frade. Farías coincidió con los legisladores en buscar la salida del conflicto "en el marco de la conciliación obligatoria" y no en la "intervención" del municipio, pero no la descartó. "De continuar así, se pueden producir hechos o circunstancias que ameriten tomar remedios graves, inclusive una intervención", concluyó.

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El intendente Meyer ya incumplió tres veces la ley e incurrió en "rebeldía".
 
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