CULTURA / ESPECTáCULOS › LA VIDA DE PRODAN EN IMAGENES EN WILLIE DIXON

Luca vive, siempre vive

El realizador Rodrigo Espina habló con Rosario/12 sobre los detalles de Luca, un homenaje a 20 años de la muerte del músico.

 Por Edgardo Pérez Castillo

"Creo que nadie que haya conocido a Luca dejó de darse cuenta que estaba ante un gran hombre. Era imposible que pase desapercibido por ningún sitio. Ya en el escenario o nada más que caminando por la calle veías que él era especial", describe Rodrigo Espina, sintetizando allí el magnetismo de aquel joven de apellido Prodan que, en los últimos años de la dictadura, arribó a la Argentina para, en principio, escaparle a la adicción a la heroína; para, al fin y al cabo, cambiar el rumbo del rock argentino. Por aquella época Espina comenzaba a cimentar su trayectoria como realizador, cuando la fortuna puso en su camino al líder de Sumo, iniciando una relación que, a dos décadas de la muerte del cantante, se tradujo en un homenaje (en formato de largo documental) que permite acercarse a la figura real de aquel ser inigualable.

"A Luca lo conocí de varias formas --apunta Espina a Rosario/12 para narrar el comienzo de su vínculo con el protagonista de Luca, realización que mañana, el viernes y el sábado a las 22 se proyectará en Willie Dixon--. La primera vez que lo conocí fue yendo a un recital de Nina Hagen, en el 85, con aquellos primeros recitales de la Rock & Pop. Entré a un tren y escuchaba a alguien que le hablaba a un montón de gente, como un encantador de serpientes, y les estaba contando sobre un viaje a Africa. Yo me preguntaba quién sería esa persona, y cuando llegamos a Liniers lo vislumbré entre la gente y vi a un pelado. En ese momento no conocía a Sumo y no sabía quién era. Pero a los dos días fui a ver a Sumo, lo ví a Luca y me di cuenta que era el pelado que hablaba en el tren. Después de ese show me convertí en fan de Sumo, me rompió la cabeza, y en ese momento estaba haciendo un corto, así que me había metejoneado con que Luca actuase".

El resto fue obra del azar: Luca pasó con su bolso de compras frente al set de rodaje, la asistente de dirección de Espina corrió a buscarlo y, minutos más tarde, confirmó la participación de Prodan en el cortometraje. Sin embargo, desde un primer momento el director tuvo en claro cuáles eran los intereses del joven europeo: "No me dio bola para nada, sino que le daba bola a la mina, a Jorgelina, que era mi asistente. Vino nada más que para transarse a Jorgelina, pero actuó en el corto y nos hicimos amigos".

Desde entonces, Espina y su cámara tuvieron acceso a shows, ensayos y momentos íntimos de Luca y sus secuaces --Germán Daffunchio, Alejandro Sokol, Diego Arnedo, Ricardo Mollo, Roberto Pettinato, Superman Troglio, el productor Timmy McKern o músicos invitados como Guillermo "Gillespi" Rodríguez--, dándole forma a un registro audiovisual que el director resguardó con recelo. Hasta que, a mediados de los 90, la idea de formalizar un documental en torno a la figura de Prodan comenzó a tomar fuerza. Pero fue hace apenas dos años atrás cuando las piezas terminaron de ensamblarse, a partir de la aparición de las grabaciones que, desde Córdoba, Luca enviaba a su familia en Italia.

"Lo de las cintas fue fundamental, nos dieron la columna vertebral de la película --admite el realizador--. Estas son las cintas que Luca le mandaba a su familia en las frías noches de Traslasierra, cuando todos se quedaban dormido y él, que era un noctámbulo y vivía de noche, ahí le hablaba a su familia contándoles sobre el cielo, contándoles que estaba haciendo música y les tocaba las canciones. Todo el nacimiento de Sumo está en esas cintas, con temas que no los tiene el mismo Timmy McKern, porque como no tenían un peso, ellos grababan temas y después grababan encima. Pero Luca siempre le mandó una copia a la familia, y de ahí la riqueza. El primer tema que Luca hizo en la Argentina está en la peli".

Claro que hay un valor que va más allá de lo estrictamente musical. "Las cintas son las que nos muestran a ese ser humano íntimo, que extrañaba y le pedía por favor a los hermanos que vinieran a visitarlo. Varias veces les dice: `Todavía no vinieron, guachos, los espero, vengan, yo les pago todo`. Todavía se me ponen los pelos de punta cuando recuerdo lo que fue escuchar a Luca en ese estado tan íntimo. Es algo completamente desconocido. Y vas a ver lo que es la madre. La película no sería la misma sin la madre, porque la pescamos en un momento de lucidez y genialidad. Hablando por ejemplo del suicidio de su hija, y diciendo: `Todo en la vida tiene un motivo, hay que comprender el por qué, aceptarlo y comprender el por qué`. La madre es impagable, es como la gran coprotagonista de la película", resalta el director, quien logró sostener una relación de amistad con el cantante hasta su muerte en diciembre de 1987.

Desde entonces, son muchas las generaciones que han reconocido a Sumo como una banda referencial del rock argentino. Un ícono ineludible que, año a año, agrega jóvenes adeptos. Adolescentes que, exceptuando su legado artístico, sólo conocen de Prodan algunas imágenes eternas y decenas de anécdotas que lo transforman en una suerte de ser mítico. Cercano a Luca y sus compañeros de proyecto, Espina palpó de cerca esa conversión del hombre en mito: "Lo viví como algo inevitable, y acompañando lo que me iba sucediendo a mí. Porque más que amigo, más que cineasta, yo era un ferviente fan. Desde que conocí a Luca y a Sumo me convertí en un fan, y yo sabía que todos los sábados o todos los viernes yo estaba viendo y presenciando un show de la hostia, un show de los que nunca más íbamos a escuchar en Buenos Aires. Después es como el camino a seguir. Un tipo así era inevitable que se convirtiese en un referente de varias generaciones".

"Creo que no hay una figura que sea tan completa como Luca en el panorama local --agrega--. El no sólo era un músico de la hostia con un background cultural impresionante, sino que además fue un verdadero hombre libre. Luca eligió la libertad y se transformó a él mismo, porque no quiso ser aquella persona que mandaron a un colegio de príncipes para ser un mandatario (NdR: la familia Prodan envió a Luca al prestigioso Gordonstoun College de Escocia). Eligió elegir su propia vida, más allá de que después uno hace lo que puede. El gran mensaje por lo que Luca es ídolo es por ésa elección de libertad, más que por lo musical".

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Luca y Sumo, en la historia del rock argentino
 
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