CULTURA / ESPECTáCULOS › TUS SANTOS Y TUS DEMONIOS, UN FILM TESTIMONIAL

"Aquí has nacido y aquí morirás"

 Por Leandro Arteaga

Tus santos y tus demonios. (A Guide to Recognizing Your Saints) EE.UU., 2006.

Dirección: Dito Montiel.

Guión: Dito Montiel sobre su novela homónima.

Fotografía: Eric Gautier.

Montaje: Jake Pushinsky, Christopher Tellefsen.

Música: Jonathan Elias.

Intépretes: Shia La Beouf, Robert Downey Jr., Rosario Dawson, Chazz Palminteri, Dianne Wiest, Melonie Diaz.

Duración: 98 minutos.

Salas: Monumental, Del Siglo.

8 (ocho) puntos

Desde la primera de sus imágenes, Tus santos y tus demonios se nos propone como un film testimonial. Robert Downey Jr., alter ego de Dito Montiel -personaje y realizador del film-, se dispone a recordar y releer su historia de vida adolescente. Son los años '80, nos situamos en Queens, en un mundo de cruces étnicos y de diferencias, por momentos, xenófobas.

El primer recuerdo de Dito será el de su mundo de amigos, a su vez submundo que permite evadir al de la familia. Tanto en uno como en otro ámbito conviven discursos similares: un cariño paterno tiznado de autoritarismo así como una amistad ligada a ritos violentos. Dito (Shia La Beouf, alejado aquí de sus papeles de niño hiperkinético o hijo de Indiana Jones) oscila entre uno y otro mundo, sin posibilidad de aferrarse a ninguno, sin la confianza que parece brindarle el primer amor, con la mirada absorta ante las consecuencias de una espiral de abismo de la que se sabe parte.

Más permanece allí y mayor es el estancamiento. Sólo la promesa de un grupo de rock, a partir de la propuesta de Mick, su nuevo amigo irlandés, le presagia un mundo diferente, allá lejos y en California. Un proyecto nuevo, por fuera de este entorno sepultado, que se carcome, que reacciona desde la violencia y hunde sus garras en ella, mientras una madre de voz silenciada (Dianne Wiest) intenta contrarrestar el mandato del padre (Chazz Palminteri, estupendo).

Uno podría pensar el film de Dito Montiel como un salto temporal futuro respecto de las batallas callejeras de inmigrantes que nos ofreciera Martin Scorsese en Pandillas de New York (2002). También como parte de ese micromundo social que plasmara el gran Spike Lee con su Haz lo correcto (1989), donde asistíamos a la convivencia multicultural y problemática de la sola cuadra de un barrio norteamericano.

Tanto en estos films como en el que nos ocupa, la diferencia social surge como rasgo distintivo. Marginación que obliga a una convivencia, por momentos, bestial, desde la que se intuye un mundo social diferente, provisto de bienestar y holgura económica, presente de un modo fantasmático y a la manera de un paraíso negado. La cámara de Montiel cuenta su historia desde allí abajo, desde los rasgos del amigo golpeado por el padre, desde el alcoholismo del compañero ya adulto, desde la perplejidad casi insensible ante la muerte del ser querido, desde el estoicismo de la antigua novia ahora devenida madre.

Hay un graffiti que en el film funciona de modo sepulcral y a la vez como voz de alerta: "Aquí has nacido y aquí vas a morir". Inscripción de lápida que motiva a Dito a encontrar otros rumbos, más lo que significa el reencuentro con un pasado que permanece intacto, como si se tratara de una burbuja aislada. Patio de atrás de la gran metrópoli, suerte de bajo mundo que anida con un ecosistema propio, mientras reproduce hacia dentro un clima de odios que lo condenan, aún cuando algunos pocos -entre ellos la novia del personaje- insistan en una dignidad casi olvidada.

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El film se basa en un relato autobiográfico de Dito Montiel.
 
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