CULTURA / ESPECTACULOS › MAñANA SE INAUGURA LA MUESTRA ADN EN LA SEDE DE GOBIERNO

Con los nietos recuperados

El reportero gráfico Martín Acosta tomó fotos de hijos de desaparecidos con sus familias de origen, y rescató las históricas, con sus padres. "Me parecían símbolos de parte de una victoria", consideró, y ponderó el trabajo de Abuelas.

 Por Edgardo Pérez Castillo

Aunque el proceso de trabajo le demandó más de siete años, Martín Acosta presentará mañana por primera vez en público el conjunto de fotografías que conforman ADN, la muestra con la que el reportero gráfico asienta su postura respecto a la última dictadura. El proyecto se concentra en la recuperación de niños secuestrados por la última dictadura militar, presentándolos a partir de una docena de retratos actuales junto a sus familias de origen, y acompañando ésas imágenes con las de sus padres desaparecidos. Desde mañana, a las 19, las obras quedarán en exposición en la sala Rodolfo Walsh de la Sede de Gobierno (San Lorenzo 1949).

"El trabajo surgió por mi necesidad de decir algo respecto a lo que había sucedido en la dictadura, a partir de mi experiencia personal. Al haber elegido a la fotografía como herramienta de expresión, no tenía un discurso armado al respecto y quería dejar asentada mi opinión", relató Acosta a Rosario/12, en referencia a un proyecto que comenzó a gestarse en 2001 y que contó con la estrecha colaboración de Abuelas de Plaza de Mayo y, en particular, de Paula Sanssone, secretaria de Estela de Carlotto: "Cuando tuve la idea me acerqué a Abuelas, hablé con ellas, les pareció interesante la propuesta y me ayudaron a contactar a los chicos. Una vez que el primer contacto estaba realizado continué hablando con los chicos para mostrarles el trabajo que se había hecho".

"Cuando comencé tenía la idea muy armada --agregó--. Las modificaciones fueron pocas en relación a la idea original. Pasé varios años pensando cuál era la mejor forma de mostrar lo que pensaba respecto a lo que había pasado en la Argentina. No le encontraba la vuelta, y al pensar sobre la recuperación de hijos desaparecidos, secuestrados junto con sus padres como niños o bebés sin ningún tipo de conciencia de sus propias vidas. Con el paso del tiempo me parecía que se convertían en símbolos de una victoria, o de una parte de una victoria. Los padres de estos chicos pasaron por una derrota, la dictadura tomó a estos niños como señuelos o ejemplos de que ellos podían reestructurar la vida de toda la Nación. Pero la tenacidad de la búsqueda de sus familiares, concentrados principalmente en Abuelas de Plaza de Mayo, fue una manera de decirles que no pudieron lograr todo lo que quisieron hacer. Hubo algunos elementos, como mantener la memoria, la recuperación de la identidad, la recuperación del proceso histórico desde otro ángulo, que se materializa y demuestra con la localización y recuperación de hijos de desaparecidos, que eran unos desaparecidos más".

Claro que el contexto político en el cual comenzó a desarrollar el proyecto difiere del actual, según destacó: "En 2001 la visión respecto a Derechos Humanos no era la misma que hoy. Existían el Punto Final, la Obediencia Debida y los indultos. Tenía en claro que la estructura de mi trabajo, visual y conceptualmente, iba a ser un texto y una foto con dos, tres o cuatro personas que hayan trabajado en la recuperación de esos niños secuestrados, con el joven localizado, y después la foto familiar como el ejemplo y testigo de la memoria. Pero todas las modificaciones políticas que se han dado en el transcurso no cambiaron el trabajo".

"Lo que cambió fue la comprensión de la importancia y la tenacidad en la investigación de Abuelas de Plaza de Mayo respecto a la construcción del archivo genético y la investigación respecto al ADN. La recuperación de jóvenes fue con mucho trabajo de cruce de información, pero no había una gran certeza como puede haber ahora con los análisis de ADN. Ahora, no hay margen de duda, y lo que me parece brillante de las Abuelas es la conciencia de que en algún momento ellas no iban a estar, y de brindarle a quien quiera la oportunidad de saber cuál era su origen a través del ADN y la construcción del árbol genético. Eso cambió mucho todo, porque en los últimos años la mayoría de casos de aparecidos es por personas que se acercan por dudas sobre su identidad. Es un giro absolutamente fundamental", remarcó Acosta.

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Tatiana Ruarte con su abuela Amalia. Su padre era Oscar.
 
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