CULTURA / ESPECTáCULOS › OMAR MOLLO PRESENTA SU NUEVO DISCO DE TANGOS "Y QUE SIGA"

Pasado rockero, presente tanguero

"Me salió redondito porque canté más tranquilo, más suave, más con mi voz", relata Mollo a Rosario/12, al explicar su notable nuevo trabajo discográfico. "El tango me enalteció como artista", agregó el cantante, que llega hoy a la sala Lavardén.

 Por Edgardo Pérez Castillo

Abordar los clásicos del repertorio tanguero siempre conlleva un riesgo. Sin embargo, es también una buena manera de dejar asentada la existencia de una voz personal, de una identidad. Con Y que siga..., su tercer disco de tangos, Omar Mollo logra precisamente eso: confirmar que su desembarco en el género sigue siendo una gran noticia. Como valor agregado, el cantante sumó al Cuarteto Típico Catenacho --Diego Kvitko en guitarra, Ernesto "Chino" Molina en bandoneón, Felipe Traine en guitarrón y Adrián De Felippo en contrabajo--, generando una química disfrutable a lo largo de la docena de obras que conforman al disco, que hoy a las 21.30 presenta en la Sala Lavardén.

Con un pasado rockero que dejó su marca --y que hace algunos años incluyó un celebrado regreso de la demoledora MAM--, hace menos de una década Mollo recuperó las melodías de su juventud y, apoyado por su mujer y manager Graciela Minervino, se decidió a grabar algunos tangos. En esa misma línea de sugerencias se sumaban colegas como Gustavo Cordera de Bersuit, Chizzo de La Renga y Andrés Ciro de Los Piojos, que confiaban en las condiciones de Mollo como cantante tanguero. Después del debut, el respaldo llegó de nombres fuertes del dos por cuatro.

"Estoy agradecido de que tangueros grossos, como Rubén Juárez o Libertella, me han dicho: `Pibe, te estás metiendo en una hoja de doble filo, pero si salís airoso hay muchos que quisieran grabar tangos clásicos. Y tenés la suerte que vas caminando`. En el primer disco tenía mucho miedo, mucho respeto al tango. Ahora lo tengo más encarnizado en mí. Y este último me salió redondito porque canté más tranquilo, más suave, más con mi voz", relata Mollo a Rosario/12.

Apenas tres discos le bastaron al cantante para consolidar una línea personal, una voz a la que se le descubren puntos de contacto con grandes cantantes, pero que no cae en la imitación como recurso. En Y que siga... (editado por Típica Records), lo demuestra con obras como "Los Mareados", "Uno", "Mi vieja viola", "Tinta roja" y "Mano a mano". "Todo lo que hice en mi vida -admite- nunca fue con la intención de imitar a alguien. Pero en el tango da la puta casualidad que me escuchaban igual a Goyeneche. Me decían que tenía cosas de Goyeneche, Sosa y Miguel Montero, pero que en el fondo era yo. El tanguero de verdad sabe cuándo estás imitando, y a mí Rubén Juárez me dijo: `Vos no te disfrazés nunca de tanguero`. Y Libertella me decía: `A vos te perdonamos el pelo largo y el rock and roll. Ahora seguí`".

La sociedad con el Cuarteto Típico Catenacho funcionó a tal punto que Mollo llegó a confiarle al grupo la mezcla del material, mientras partía rumbo a una de sus habituales giras por Europa. "Ellos se pusieron la camiseta --destaca--. Mi confianza fue porque me entregaron el alma. De hecho, cada uno de los componentes del grupo aportó arreglos para este Y que siga..., título que prolonga metafóricamente el cierre con "Siga el corso", pero que asienta además la continuidad de una búsqueda estética que encuentra a Mollo como un cantante maduro.

"Filosóficamente es eso, que siga lo que viene. Hasta ahora no me fue mal, y estoy muy agradecido al tango por lo que me dio en tan poco tiempo. Tanto que me vengo rompiendo la cabeza con el rock, todas esas cosas de las formaciones, de los bateristas... Catriel, el que tenía yo y que ahora está con mi hermano en Divididos, cuando empecé a hacer la parte de tango me preguntó qué estaba haciendo. Pero tenía que abrirme, porque conmigo no pasó nada con el rock, porque me perdí los mejores años por la locura que tuve. La culpa fue mía, pero cuando conocí a mi actual mujer ella ya era una visionaria de lo que se venía. El sistema era muy perverso con el rock, y ella tuvo la idea de ver qué pasaba con el tango en Europa, así nos encontramos con Carel Kraayenhof, el bandoneonista que le tocó a Máxima `Adiós Nonino` en el casamiento, y hace cinco años que estoy con su sexteto, y ya tenemos contrato para el 2009 y 2010. En poco tiempo el tango me enalteció como artista. Y no quiero más que lo que tengo, el éxito para mí es la familia".

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Libertella le dijo a Mollo: "A vos te perdonamos el pelo largo y el rock and roll. Ahora seguí`".
 
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