CULTURA / ESPECTáCULOS › CHOLO MONTIRONI ACTúA ESTA NOCHE EN UN HOMENAJE A PIAZZOLLA

"A mí de Astor me gusta todo"

El gran bandoneonista de Granadero Baigorria recorrerá parte del repertorio del marplatense, a quien considera el mejor tanguero que ha dado la Argentina. Recientemente homenajeado por la Legislatura, Montironi opina sobre el género.

 Por Edgardo Pérez Castillo

"Astor tiene una gran condición. Por ejemplo, `Adiós Nonino` no es un tema con muchas notas, pero están puestas de tal manera que llegan al alma". La definición pertenece a Rodolfo "Cholo" Montironi, uno de los grandes bandoneonistas del tango argentino, que esta noche llegará al Bernardino Rivadavia (San Martín 1080) como parte del ciclo homenaje al compositor marplatense. Un ciclo organizado por el centro cultural a medio siglo del estreno de esa obra emblemática que, lógicamente, estará incluida en el repertorio piazzolleano que el Cholo interpretará junto a Rubén Molino (bajo) y Javier Martínez Lo Ré (piano). Como invitada especial participará además Gaby Estrada, quien le pondrá voz a "La última grela", "Los pájaros perdidos" y "Balada para un loco", en un recital que dará comienzo a las 20 con entrada libre y gratuita.

Homenajeado recientemente por la Legislatura provincial, el Cholo Montironi ha abordado en profundidad el repertorio de Astor Piazzolla, a quien no duda en considerar como "el mejor músico que ha dado el tango en Argentina", aunque de inmediato aclara: "Es mi gusto personal, no digo que sea así, pero para mí es otra cosa. A mí de Astor me gusta todo, lo he tocado con la Filarmónica de Londres, de París, con la de Tolouse, con la Orquesta Nacional de Madrid. Siempre que se hace un concierto de bandoneón con sinfónica se hace música de Astor. Es raro que se haga otra cosa".

En ese marco, para el bandoneonista nacido en Granadero Baigorria, la obra de Piazzolla estableció el punto más alto de la música ciudadana. "Piazzolla llegó a lo máximo, y ahora viene descendiendo. Como pasó con Beethoven hace 300 años, porque después la música empezó a caer, hasta terminar en Palito Ortega", grafica el Cholo entre risas y, en ese mismo tono, amplía: "El tango empezó de gerente y terminó siendo cadete. Salgán siempre decía que las mejores melodías, para él, las escribía Bardi, Arolas, esa gente. Hasta el mismo Canaro tenía cosas muy bonitas melódicamente. Pero, en cuanto a calidad, no hay como Astor. Se pueden intentar hacer cosas, como mucha gente trata de hacerlo, pero no es nada que ver. Dentro de quince días vamos a presentar un nuevo disco en el que hice un arreglo de Piazzolla en bandoneón, guitarra y bajo, que tiene un millón de notas, pero esas notas tienen sentido, no son notas mal colocadas. Astor es un dios haciendo esas cosas. Es muy difícil llegar a hacer lo que hizo él, tanto como instrumentista como autor. Piazzolla es como Maradona, como Gardel, como Fangio. Cuando no estás en Argentina te hablan de Maradona y, cuando hablás de música, te nombran a Piazzolla".

Posicionado en un terreno más amplio, Montironi también reflexiona en torno al tango, ése que desde su bandoneón llevó a todos los rincones del mundo, con incontables giras por Europa, Asia y Norteamérica. Y es una síntesis histórica la que ofrece el Cholo: "El tango ya no es más dos por cuatro, ahora se toca en cuatro tiempos. Como se tocaba antes, nada más que antes se dividía por la mitad. Pero con `La cumparsita`, en 1915, surgió el cuatro cuartos. Un uruguayo, el maestro Gerardo Matos Rodríguez, apareció escribiendo `La cumparsita` en cuatro tiempos y rompió con todo. Todavía se hace dos por cuatro, cuando se hace música de antes, la milonga se toca en dos por cuatro".

Lejos de tradicionalismos absurdos, para Montironi lo que vale es la preservación de una sonoridad pura: "A mí el tango electrónico no me va. Cuando estábamos con Salgán en el Trottoirs de Buenos Aires, en París, apenas empezamos a tocar con el trío me sacó el micrófono a mí, se sacó el micrófono del piano y le dejó un poquitito nomás para la guitarra de De Lío, porque tiene menos sonido que el bandoneón y el piano. Además, allá gustaba mucho la música pura. Es distinto a acá, que tocan electrónico, que ponen batería. Nosotros en el 78, cuando fuimos a Madrid, le pusimos micrófono al bandoneón, y estábamos en Madrid pero se escuchaba desde Barcelona, así que casi nos matan (risas). La música tiene que ser pura".

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Rodolfo "Cholo" Montironi tocó a Piazzolla con las Filarmónica de Londres y de París, entre otras.
 
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