CULTURA / ESPECTACULOS › EL GRUPO PAUSE SIGUE CON "MODERNA", EN EL TEATRO CARAS Y CARETAS.

El amor antes que llegue el final

Con todas las características propias de una típica comedia de enredos, con una iluminación que pareciera ambientar un set de cine o televisión, "Moderna", va a dar un giro inesperado para el espectador, apenas suene el timbre de la puerta.

 Por Julio Cejas

En la intimidad de un living, ese pequeño búnker de una clase media que aspira a ser cada vez menos "media" y más alta, una pareja jugará sus últimas fichas para sostener el riesgoso juego de la convivencia: La salida está muy cerca de la entrada, por eso será que a veces se confunden tanto. La puerta de entrada del departamento es una pieza clave de la cual estarán tan pendientes Aleja Doverman, como su pareja Albert Bruga y un invitado especial que se renueva cada noche y que le pondrá un sentido particular a la intriga: El espectador. Todos los sábados a las 22 en el Teatro Caras y Caretas (Corrientes 1518) el grupo Pause sigue convocando a un público cada vez más numeroso que desde febrero viene acompañando el estreno de la obra escrita y dirigida por Sebastián Villar Rojas: "Moderna".

Esta ópera prima de alguien que conoce de cerca la escritura emparentada con el cine y las novelas de ciencia ficción, va a sorprender por las múltiples lecturas que se desprenden de una trama que al comienzo transita por un sendero supuestamente familiar para después enrarecer el aire de la escena y tornarlo inquietante.

Aleja espera a Moderna, una amiga de la infancia con la que compartió una historia muy extraña y que está a punto de llegar desde París: la espera está cargada de una intensidad muy particular.

Como una correa voltaica la excitación de Aleja se transmitirá al cuerpo de Albert, la atribulada pareja que acaba de ingresar y que se transformará a lo largo de la obra, en improvisado y resistente cable a tierra de la tormenta que se avecina.

El personaje de Moderna comienza a construirse a partir de las expectativas que genera en Aleja esta espera un tanto beckettiana, algo del pasado retorna articulando los lazos oscuros entre estas dos mujeres. Albert deberá ser por el momento un buen partenaire.

Con todas las características propias de una comedia de enredos, con una iluminación que pareciera ambientar un set de cine o televisión, "Moderna", va a dar un giro inesperado, apenas suene el timbre de la puerta.

A partir de allí, el misterio y el extrañamiento irán invadiendo lo cotidiano y la espera será prolongada por la llegada de un repartidor de pizza que llevará el registro de la comedia a límites insospechados,este personaje bisagra va a preparar el terreno para la llegada de la enigmática visita y el desenlace imprevisto.

Hay una historia de evidente desencuentro amoroso que pareciera potenciarse a partir de la llegada de alguien que para el imaginario de Aleja resulta un ser inalcanzable y al que quisiera parecerse para poder salir de una existencia mediocre.

A su vez Albert también necesita de ese "suceso extraordinario" del que hablaba Roberto Arlt para escapar de una rutina que lo obliga a depender del azar o de ese toque mágico tan de esta época, que convierte en pocos minutos a un pobre tipo en un millonario con fama.

Pero estas desventuras son meras trivialidades frente al angustiante tema de la identidad por la que atraviesa esta pareja formada por dos seres que al menor contacto con la realidad exterior, amenazan con desintegrarse en el aire bajo los efectos de un pasado que contamina.

Parafraseando el nombre en castellano de un famoso film de Alan Pakula, podríamos encontrar en "Moderna" muchos indicios para subtitularla "Mi pasado me condena", y abrir el juego de otras tantas interpretaciones,siempre dentro de un registro donde el realismo bordea lo fantástico.

Desde otro ángulo, la obra también puede ser leída desde la típica irrupción del triángulo amoroso en el hastío de una pareja en la cual uno de sus integrantes se considera por momentos tan insignificante como un potus ,imposible de seducir a nadie.

Si el autor nos permitiera podríamos pensar que el nombre de la obra bien podría haber sido "El sueño de Aleja", ya que desandando algunas escenas, pareciera que todo no ha sido más que un delirio onírico de este personaje que en un momento crucial de su vida,fue sometido a un proceso de rehabilitación en el que le borraron parte de la memoria.

Villar Rojas nos invita a un recorrido dramático donde el texto asume el protagonismo de una puesta en escena que acompaña desde la escenografía hasta los objetos escénicos y las ambientaciones sonoras y lumínicas que no siempre están a la altura de las luces y las sombras de la dramaturgia.

"Moderna" es una obra que todavia conserva rastros de su pasado eminentemente literario,el texto seduce y por momentos el espectador está muy pendiente de "lo que se dice" ,pero esta seducción pronto cede cuando el equipo actoral se hace cargo de las acciones y la teatralidad entra en su punto justo de ebullición.

Natalia Dean navega cómodamente en la piel de la conflictuada Aleja,un personaje de difícil resolución escénica con exigencias que prueban los recursos técnicos y expresivos de una actriz que se muestra en una nueva etapa de su carrera.

Emilio Dei Cas se carga en sus espaldas un Albert compuesto en base a una gestualidad que por momentos resulta excesiva pero de gran ayuda a la hora de hacerse cargo de los momentos más drámaticos en los que resuelve con solvencia el descenso a los infiernos de un personaje que al final asume uno de los gestos más entrañables y esperanzados de la historia.

María Florencia Sanfilippo tiene la responsabilidad de entrar en escena cuando ya se ha dicho mucho sobre su personalidad, es el personaje que da el nombre a la obra y a lo largo de las funciones ha ido creciendo hasta encontrar un registro a la altura de lo que se espera de ella.

Gabriel Cejas sorprende por la intensidad con la que trabajó un personaje episódico, de corta aparición, pero con una misión tan precisa como la de preparar el camino para el desenlace final, tarea que logra en base a una locuacidad y un despliegue histriónico sorprendente teniendo en cuenta que es su primer trabajo actoral.

Cuando una propuesta teatral genera tantas lecturas en diferentes espectadores,cuando una historia inteligentemente escrita ,entretiene y atrapa a un público no necesariamente entrenado,se puede decir que su autor director, logró armonizar su escritura personal con la de sus actores y con la re escritura que hace el público de su obra.

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Casi un set televisivo para el desarrollo dramático de la obra de Sebastián Villar Rojas.
 
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