CULTURA / ESPECTACULOS › EL UNIPERSONAL UTERO RETORNA DESPUES DE CUATRO AñOS A LA CARTELERA LOCAL

Un humor sin mirada complaciente

Dirigida por Adrián Almaraz, con la actuación de Alejandro Leguizamón, la obra que se estrenó en 2009 está planteada como "tragicómica" y tiene tres momentos: patético, grotesco y costumbrista a partir de las vidas de tres mujeres sencillas.

 Por Julio Cejas

"Utero es más que una obra para mirar, es una obra para sentir, para padecer y parecer, para parecerse en el reflejo, en la complicidad de ser iguales y reírse de lo inevitable", así define el director Adrián Almaraz su propuesta estrenada en el 2009 y que retorna a la cartelera local con la actuación de Alejandro Leguizamón. Planteada como "unipersonal tragicómico" por sus responsables, esta producción escrita en forma conjunta por el actor y el director aborda la historia de tres mujeres inmersas en la tragedia cíclica de sus vidas simples y cotidianas; vidas comunes a otras tantas mujeres.

-¿Cuáles son los orígenes de este trabajo que vuelve reciclado este año?

- Con Alejandro nos conocimos haciendo el profesorado de la escuela de teatro, en el año 2007; él ya tenía unos personajes bocetados, con los que venía trabajando en shows y cumpleaños y estaba buscando alguien que lo dirigiera; paralelamente yo andaba buscando dirigir un unipersonal teatral con composición de situaciones y personajes pero que a la vez hablara de una problemática elemental, cotidiana y universal.

El encuentro entre actor y director se fortaleció a partir de las coincidencias que los dos tienen acerca del humor que habitualmente se genera en estos espectáculos, donde el divertimento es el único y exclusivo nexo entre artistas y público.

"Pretendemos hacer humor pero de otra manera, menos pasatista, con menos divertimento, después de ver muchos unipersonales donde los actores se quedaban quietos hablando con el público, sin contar una historia profunda en código de humor; decidimos abordar este trabajo al que consideramos 'unipersonal tragicómico'", dice el director

A la hora de mencionar algunos de esos artistas, Almaraz y Leguizamón no dudan en referise a grupos como Midachi y Lo lumvrise, valorizando mucho más el aporte de figuras como Fernando Peña, Alejandro Urdapilleta, Juana Molina y Juan Pablo Geretto, sobre todo en sus comienzos.

"Por otra parte, a fines de 2007 tenía mucha llegada el stand up que se hacía en Buenos Aires, trabajaba más con el efecto que con la técnica del actor. Nosotros defendíamos la actuación, el trabajo profundo con el humor y la emoción", dice el actor, director y docente teatral, egresado de la Escuela Provincial de Teatro y Títeres Nº 5029.

A partir de esta búsqueda, Leguizamón y Almaraz deciden agregar a tres de los personajes de su amplia galería de personajes compuestos, en un universo que los empariente. "Y ese universo fue este lugar de autofagocitación del ser, que son las casas amables, familiares y confortables para estas mujeres que ahora parecerían ser anacrónicas pero que en muchos casos siguen estando vigentes", dice Almaraz.

En Utero, lo cómico es el destino; lo irónico, es el fin de la creencia en la ilusión de la familia perfecta, dicen sus responsables, anticipando una extensa temporada que comenzará el primer viernes de marzo a las 21.30 en La Escalera Teatro (9 de Julio 324) y que se extenderá hasta mayo de este año.

-¿Cómo trabajaron la dramaturgia conjunta?

-Almaraz: El proceso de composición de la obra en principio fue complejo en cuanto a la selección de los tres caracteres de los personajes; complejo en saber qué contar y escribir; tenían que ser anécdotas cotidianas pero que desnudasen nuestro patético destino humano. Yo modifiqué algo del texto original que era un boceto de Alejandro y con todo ese material, más la lógica de acción de los personajes, el entorno familiar, restaba el montaje y crear las atmósferas justas.

Cuando este inquieto creador -que también es integrante y director del Grupo La Jalada Teatro- plantea el tema de las atmósferas, se refiere a tres momentos distintos y contundentes que se dan en Utero: uno más grotesco, otro patético y otro costumbrista; los tres atravesados por un hilo conductor de humor y resignación.

"Tres personajes, tres estilos, tres mujeres, tres historias unidas; es un compendio de estilo; de esta forma llegamos al estreno en Arteón en noviembre de 2009 y después hicimos temporada en 2010, en el Café de la Flor", dijo el director a Rosario/12.

Almaraz se desempeñó como actor en Tupac, Cenizas y Memorias de América dirigida por Néstor Zapata (2009), Museo Ezeiza dirigida por Pompeyo Audivert (2011 a 2013) y el año pasado en el filme Bienvenido León de Francia, que también dirigió Zapata.

Además de ser el autor y el director de varios trabajos con el Grupo La Jalada, escribió y dirigió en el 2009 Las Benefactoras, obra representada durante dos años por el Grupo Ojos de Reno.

"Así fue que este universo tomó forma de Utero, un lugar donde los personajes quieren darse a luz pero no pueden por sus trabas emocionales, psíquicas, por sus confortables relaciones conocidas", dice Almaraz.

La obra, que volvió a retomar sus ensayos el año pasado, incorporó a nuevos integrantes en la parte técnica: la docente y directora teatral Alesandra Roczniak en la asistencia de dirección y Anna Blank en fotografía, diseño gráfico y prensa.

Utero está planteada, según sus integrantes, con humor hecho desde las entrañas, humor estrujado del cuerpo, desde las vísceras del desconsuelo endulzado por el vínculo familiar y el confort de los afectos tóxicos sanguíneos.

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Alejandro Leguizamón encarna las mujeres inmersas en la tragedia cíclica de sus vidas de Utero.
 
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