CULTURA / ESPECTáCULOS › REPOSICIóN DE PASSIONE D'AMORE, OLVIDADO FILM DE SCOLA EN LOS AñOS DEL RISORGIMENTO

Para revisitar la pasión italiana

La sala Madre Cabrini pone hoy en su pantalla una obra que conjuga la fuerza del melodrama y la mirada crítica sobre ciertos valores en torno a la belleza y a la fealdad, la marginación y el rechazo, el desprecio por el diferente.

 Por Emilio A. Bellon

Luego de que diera a conocer La terraza en 1980, film que conocimos en su momento con numerosos cortes ordenados por la censura y del cual es deudor, en parte, La grande belleza, de Paolo Sorrentino, nuestro admirado Ettore Scola, nacido en 1931 en la Campania, da a conocer uno de sus films más olvidados, Pasión de amor, ambientado en 1862, en una zona del Piemonte, en los años de la lucha por la unificación italiana.

Estrenado en nuestro país en 1982, a un año de su presentación en Italia, Passione d'amore se podrá ver esta noche, a las 20.15, en la sala de Madre Cabrini; espacio que con su variada programación nos permite revisitar significativos nombres de la historia del cine; ámbito que, en su familiaridad, nos llevar a revivir los rituales de otras décadas.

Como en tantos otros films de este destacado y nada conformista guionista y director, aquí, en este film están presentes algunos de los tópicos que podemos seguir a lo largo de su filmografía: la marginación y el rechazo, el desprecio por el diferente, la soledad y el desamparo del hombre de todos los días. Como ciertamente, sus alegrías, sus momentos imaginativos. En Passione d'amore se conjugan la fuerza del melodrama y la mirada crítica sobre ciertos valores de época en torno a la belleza y a la fealdad, a la proyección de conductas y modos de vida.

Basada en las novelas Fosca, publicada en 1869 por entregas, y en La noble locura del '67, ambas del escritor milanés Iginio Ugo Tarchetti, Passione d'amore plantea el vínculo de un capitán de caballería Giorgio Bacchetti, rol que desempeña Bernard Giradeau, con una mujer casada, de luminosa belleza canónica, personaje que compone la hoy retirada, Laura Antonelli.

Una voz en off conduce este relato que, en este tiempo de una acotada tregua, nos permitirá pasar de un estado de estable felicidad a una zona de inquietudes, perturbaciones, de fronteras emocionales. Y es que en ese forzado traslado a un cuartel de oficiales, ubicado lejos de la ciudad; ahí, en ese espacio, dominado por una siempre indiferente rutina, el joven recién llegado conocerá a alguien que abrirá un abismo en su vida, que descubrirá una auténtica entrega, que se jugará en nombre de otro concepto de belleza y de amor.

Atento a los ecos de la literatura romántica, arrebatado por la arrolladora fuerza transfiguradora de los simbolistas, Tarchetti logra con Fosca, y Scola con éste, su film más maldito, un retrato de lo que es una auténtica pasión de amor; donde el mismo vocablo "pasión" nos lleva a investigar sus fuentes primeras. El texto mismo está pensado como un libro de memorias, conforme a las escrituras del yo del mismo siglo, y todo el film recoge lo que leemos en un primer pasaje: "Varias veces he querido escribir mis memorias y un extraño sentimiento, mezcla de terror y de angustia, me ha disuadido siempre de hacerlo. (...) Olvidar! Es matarse, es renunciar al único bien que poseemos real e inevitablemente: el pasado".

La llegada de ese joven capitán, lector, quien escribe cartas, a ese mundo uniformado, reglado, pautado por una celosa mezquindad, nos mostrará una puerta cerrada de una habitación de un piso de arriba, la melodía que llega de un piano, el rostro de alguien que está a punto de asomar.

Junto a los actores ya mencionados de este film, que cuenta con la dirección fotográfica de Claudio Ragona, (recreando en su luz y motivos la pintura de la época) y la banda sonora del siempre presente en los films de Ettore Scola, Armando Trovajoli, encontramos en el cartel actoral a Jean Louis Trintignant, Bernard Blier, Massimo Girotti,(desde la referencia directa a Senso, de Luchino Visconti, sobre cuento de un contemporáneo de Tarchetti, Camillo Boito) y en un rol para subrayar, por la fiereza dramática, por el rebelde perfil de heroína romántica, a Valeria D'Obici, quien compone a Fosca.

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Bernard Giradeau en la piel del capitán de caballería que se enamora de una mujer casada.
 
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