CONTRATAPA

El poder, el orgasmo y un concejal rosarino

 Por Luis Novaresio

Uno: "Declarar la necesidad del cierre de la Cárcel de Guantánamo haciendo notar que en dicha prisión los reclusos son sometidos a flagrantes vejámenes, muchos de los cuales han tomado estado público, tales como el confinamiento en celdas de castigos individuales, grilletes en piernas, prácticas del submarino, traslado en secreto de un país a otro, reclusión en lugares secretos, "técnicas de interrogatorios" y múltiples atropellos a la dignidad humana y al Derecho Internacional". Hay otros considerandos, aparece la firma de apoyo de los concejales Zamarini, Falcón, Colono y Comi y, al final, la rúbrica del iniciador, el concejal de la ciudad representando al socialismo popular, Orlando Debiasi.

Dos: La verdad es que uno debería ser agradecido. Como cronista que intenta contar con algo de ficción, imaginación y, si se puede, reflexión, lo que pasa en estos tiempos cercanos a la vida de uno, la iniciativa del concejal rosarino merecería un agradecimiento. Por la creatividad llevada al paroxismo. Por la inesperada desubicación. Por el tema fácil para una contratapa. Porque, la verdad, ¿a quién se le ocurre de buenas a primeras pensar desde el cuerpo deliberante de la ciudad de la Virgen en la cárcel que los americanos tienen en Cuba? Vaya, entonces, lo que corresponde: Gracias Concejal!

También es cierto que luego de leer lo escrito y escuchar lo dicho por su autor sobreviene el lugar común. ¿Cuánta diatriba se te ocurre después del primer "no te puedo creer"? Cientos. Pero cientos. Ya tenemos algo de experiencia pensando que en las mismas bancas que ocupa el hombre de la rosa nacieron ideas revolucionarias como discutir la clonación, la fecundación in Vitro, la necesidad de saber si Valeria Mazza era embajadora de la belleza, si el río Paraná podía tener otro tipo de playas distintos a la arena y tanto más. El caso es que lo que provoca, esta vez Debiasi, es eso: un lugar común. ¿Sirve decir que el disparate legislativo no es sólo eso sino un centímetro más en la brecha que separa a la gente y a sus representantes? ¿Ayuda a consignar que el más preciado recurso de la democracia, la elección popular, se burla cuando por iniciativas primeras se piensa en semejantes términos? Será por cierto descanso inicial del año, será porque la vejez no viene sola, pero uno encuentra que los lugares comunes, justificados aún, no dejan de ser comunes y sirven de poco.

¿Y entonces? Entonces, al menos, no hay que dejarlo pasar. Pero con reflexión en vez de chiste sencillo. Uno, entonces, se siente tentado de usar el viejo recurso de Repetto, LInquet y Fesket de la escuela secundaria cuando intentaban enseñarnos teoremas de matemáticas a través de la resolución por el absurdo. Téngase tal hipótesis ridícula. Si la logro demostrar es que lo opuesto, lo racional, está equivocado. Si no, el absurdo es absurdo y lo lógico, lógico.

Supongamos que Debiasi (y compañía) hicieron bien en denunciar la atroz prisión americana (dice atroz) en donde se confinan a más de 500 personas, la mayoría de ellos, detenidos durante la guerra en Afganistán, en Pakistán, y algunos otros países de ╡frica, Asia y Europa, acusados de estar vinculados con actividades terroristas, trasladados con capuchas, atados de pies y manos y con bozal en algunos casos. Supongamos. ¿Qué viene ahora? Pedir el cierre de la cárcel de Los Alambres de Manacas en Villa Clara, Cuba, en donde la misma Amnistía que cita el edil denuncia presos de conciencia sin la atención médica a todos y particularmente a dos reclusos con SIDA entre otras barbaridades. Por ejemplo. Pedir por el estado del líder kurdo Binali Yildirim detenido hace pocos meses en Palma de Mallorca o reclamar por las más de cien cárceles secretas que hay en ╡frica como las del sur de la nación de Centro Africa. ¿Y la experiencia del novio feliz Sarkozy con los emigrados ilegalmente a Francia? Y así.

La señora Nieto, la más impresionante docente de matemática que se haya conocido, hubiera preguntado a la clase si era necesario seguir con las enumeraciones o alcanzaba con esto. Teorema demostrado por el absurdo, cerraba la maestra. Y esto venga dicho para que neutralizar el aparentemente comprometido argumento de ocuparse de Guantánamo y del caso del tránsito de la ciudad de Rosario es posible sin que haya necesidad de jerarquía de derechos o necesidades. Permítame concejal, (concejales firmantes, mejor dicho) que cite la sabiduría popular de mi barrio de niñez: Nadie puede ocuparse de sonarse la nariz si cree que rascarse la espalda o peinarse son tan importantes a la hora del moco asomando por las ñata. Lo solía decir tu abuela.

Tres: "Estoy preocupada y asustada. Nos seguimos moviendo con los mismos recursos de hace veinte años y la situación no es la misma. No teníamos instalada la droga como en la actualidad", aseguró la jueza de Menores Nº 1, María del Carmen Musa. Desde que asumió hace sesenta días como magistrada pasaron por su juzgado 500 chicos acusados por diferentes delitos. "Por mi experiencia, en el Instituto de Rehabilitación del adolescente rosarino IRAR hay drogas. Si no, no se explica la falta de síndromes de abstinencia, dijo la jueza de la misma ciudad que el concejal Debiasi.

Cuatro: el poder que implica levantar la mano en la cámara es parecido al deseo del orgasmo. Me lo dice una vieja diputada que quiere explicarme el caso. Cuando vos sumás un voto a una propuesta que va a ser ley para todo el país, creés que dominás por un rato cuarenta millones de vidas y sentís que el poder es tuyo. Como cuando acariciás el éxtasis en la cama. ¿Me entendés?, me dice esta gran política del sur santafesino. Pienso en el teorema por el absurdo.

Pero me apuro a recordar que en esta misma semana las diputadas kirchneristas Nora César y Ana Monayar presentaron un proyecto para imponer por ley que los hijos que nazcan de madres argentinas deberán llevar obligatoriamente el apellido de sus progenitoras, el compuesto de ellas y, eventualmente y detrás, el de sus padres. Dicen que así se termina con otra discriminación contra las mujeres. El gobierno se animó el compuesto del padre y madre. Ellas dos, las legisladoras, quieren más: abolir la obligación del nombre del varón y hacer pesar el de la mujer.

La señora Nieto pediría que pensáramos en enumeraciones para iniciar la demostración. Pienso en ordenar que las mujeres trabajen de repositoras de grandes pesos en los hipermercados, cedan el asiento en los micros a los varones, que las mujeres caminen del lado de la calle cuando van con sus hombres y acomoden la silla de ellos cuando se sientan a la mesa. ¿Teorema demostrado?

La diputada amiga se ríe. Puede ser que lo hayas demostrado. Salvo que los autores legislativos hayan leído a Nietzsche. La miro. "Lo absurdo de una cosa no prueba nada contra su existencia, es más bien condición de ella." Teorema demostrado, entonces.

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