CONTRATAPA

Rosario musa

 Por Miriam Cairo

A Eugenio y Patricio

La mesera: ﷓Buenas noches, ¿qué se van a servir?

Una: ﷓Lo de siempre.

Uno: ﷓Lo mismo.

Una: ﷓¿Qué es eso que pasa? (Todos miran por la vidriera).

Otro (a la mesera): ﷓Igual para mí. (La mesera hace señas de haber comprendido pero sigue mirando hacia la calle).

Una: ﷓ ¿Es una musa?

Uno: ﷓¡Sí, una musa!

Otro: ﷓¡Una musa!

Una: ﷓¡Va sin saber a dónde!

Uno: ﷓¡Una musa a toda marcha por la vereda!

Otro: ﷓Musa a través de la calle...

Una: ﷓¡Maravillosa!

Uno: ﷓¿De dónde salió?

Otro: ﷓Seguro que de Homo Sapiens...

Uno (dudando de la seguridad de Otro): ﷓ No pongas en el terror de una musa tus propios terrores.

Una: ﷓Debe estar escapando del marido.

Otro: ﷓Imposible. Las musas no tienen marido.

Una: ﷓Yo sólo he visto correr así a las que tienen marido.

Uno: ﷓Y a los que tienen esposa.

Otro: ﷓Yo sólo he visto correr así a los que salen de Homo Sapiens.

Una: ﷓Ah, sí, porque de Ross se sale vivito y coleando...

Otro: ﷓¡Una musa! ¡No salgo de mi asombro!

Uno: ﷓Una musa andando libre por la ciudad... ¡Es inaudito!

Una: ﷓¡Claro, es un peligro! (La mesera se acerca y deja las bebidas)

La mesera: ﷓De todos modos no se preocupen, aquí estamos lejos de su alcance.

Una: ﷓¡Pero no! ¡Un peligro para ella! (La mesera se encoge de hombros y se retira).

Uno: ﷓¿De dónde habrá salido?

Otro: ﷓De alguna guarida secreta.

Una: ﷓Para mí salió de Cúspide.

Uno: ﷓Qué extraordinarios pies de travesía...

Otro: ﷓Es una musa disidente.

Uno: ﷓¿Cómo lo sabés?

Otro: ﷓Resulta de la observación objetiva. Hay que seguir el método.

Una: ﷓Puede ser. Al cruzar Santa Fe dio una voltereta científica.

Otro: ﷓La lógica no tiene límites.

Una: ﷓Ya lo dicen todos: la realidad supera la ficción.

Uno: ﷓¡Cuando una musa pasa por la calle, no hay ficción que alcance para desentenderse! ¡El escapismo, en estos casos, me parece bochornoso! ¡La gente está anestesiada!

Otro: ﷓El problema es que nadie se da cuenta de que es una musa.

Una: ﷓Porque a la gente no la sacás de su mundo de fantasía.

Uno: ﷓¡Pero sí! ¡Fijate, una musa anda perdida por la ciudad, con pasos de travesía y nadie la ve porque están con la cabeza llena de ilusiones! Otro: ﷓Tienen la realidad ante sus narices y no se dan cuenta.

Uno: ﷓Yo no le veo porvenir.

Una: ﷓¿A la gente?

Uno: ﷓No, a la musa en la calle. Si no la atropella un auto la agarra la perrera o la guardia urbana, pero para mí no zafa.

Una: ﷓A los de la perrera a lo mejor les llama la atención por el olfato, pero los de la guardia urbana sólo tienen ojos para las promotoras y los pungas.

Otro (mirando por la vidriera hacia el lado izquierdo de la calle): ﷓¡Una musa!

Uno: ﷓¡Musa en sentido inverso!

La mesera (desde el mostrador repite como loro y con las manos en alto): ﷓¡Una musa! ¡Una musa!

Una: ﷓Es otra.

Uno: ﷓¿No es la misma musa que pasa por segunda vez?

Una: ﷓No: esta es otra. La anterior era una musa disidente y esta es una musa segregada.

Uno: ﷓Una y otra han pasado tan rápido que no pude distinguirlas.

Otro: ﷓Para mí esta musa es una cocinera ecuatoriana.

Una: ﷓¿Podremos haber visto a la misma musa en dos huídas?

Uno: ﷓Es poco probable.

Otro: ﷓Yo quiero una cocinera ecuatoriana.

Una: ﷓¡Miren! ¡Dos musas más!

Uno: ﷓¿De dónde vendrán?

Otro: ﷓Puede que del Ecuador.

Una: ﷓La gente las ve pasar como si nada.

Uno: ﷓Deben creer que son mujeres huyendo del marido, de Homo Sapiens, de Ross...

Otro: ﷓Claro, nadie reconoce así como así a una cocinera ecuatoriana.

Una: ﷓¿Vamos a seguirlas?

Uno: ﷓Vamos (nadie se mueve de la mesa).

Otro: ﷓A la primera que alcancemos le pido un bolón de verde.

Uno: ﷓Bueno, pero no le propongas matrimonio...

Otro: ﷓Jamás cometo el mismo error más de cinco veces.

Uno: ﷓Si yo consigo una le pido hayaca.

Una: ﷓Para mí, un morocho.

Uno (en voz baja y disimulando): ﷓Mirá, mirá, entran dos al bar.

Una (tapándose la boca con la mano): ﷓¡Ay, qué hermosura! ¡Se parecen a las mujeres que vienen siempre y se sientan en esa mesa!

Otro: ﷓No se puede creer la belleza y la astucia de estas musas... ¿Serán novias?

Una: ﷓Fíjense que la mesera las saluda como si fueran las mujeres de siempre, ¡ni cuenta se da de que son dos musas!

Uno: ﷓Yo les había dicho que la mesera nos sigue la corriente pero no ve más allá de sus narices.

Una: ﷓Y qué querés. Hay que tener valor para enfrentar la realidad.

Otro: ﷓Sí, tenés razón.

Uno: ﷓¿Notan cómo se iluminó el lugar? ¡Es otro universo, un mundo transfigurado, desde que entraron ellas!

Otro: ﷓¡Son dos cocineras ecuatorianas!

Uno: ﷓¿Pido otra ronda de cerveza?

Otro: ﷓Dale.

Una: ﷓Dale.

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