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Radicales

"Doctrina para que nos entiendan, conducta para que nos crean". Moisés Lebensohn.

Cuando era joven (hace escasos 30 años), en el Comité (sí, en esos tiempos había muchos comités; abiertos todo el día practicamente) de calle General López (hoy es una playa de estacionamiento de un importante supermercado de la ciudad), leía y discutía junto a otros jóvenes radicales, un documento que era para nosotros lo que a los cristianos es el Nuevo Testamento o la Torá es al pueblo de Israel. Estoy hablando de "La contradicción fundamental". Horas y horas de lectura, discusión, relectura y otra vez, ¡discusión!.

En él quedaba muy claro, por lo menos para mí, que esa contradicción fundamental era: justicia social o minoría privilegiada, liberación o dependencia, pueblo o antipueblo. Resonaban en mis oídos y en mi cabeza ávida de conocer, aprender y abrazar la causa radical, aquellas palabras de don Hipólito: "La causa de la democracia, la causa del pueblo gobernándose a sí mismo, la causa contra el régimen falaz y descreído".

Hoy, mirando y analizando nuestra historia, veo que esta Contradicción Fundamental sigue siendo la misma que aquella que nos describían los, por entonces, muchachos de la Junta Coordinadora Nacional. Que el enfrentamiento en el seno de nuestra sociedad es el mismo: la minoría defensora de un privilegio que no quiere perder por nada del mundo, enfrentada a la mayoría del pueblo argentino.

Por más que en estos días, algunos protagonistas se disfrazan de "pueblo", toman mates sentados en cajones de manzanas y abrazan a niños con las caras sucias y los pelos llenos de piojos, a mí no me engañan, ¡nooo, señor! ¡Qué va! ¿¡A mamá mona con banana verde!?

"La contradicción fundamental que sufre la Argentina es la que enfrenta a toda la Nación con los intereses de todo orden que quiera destruirla." Así leía en aquel documento que me marcó para siempre. Y seguía, "los protagonistas de esta contradicción son: el Pueblo Argentino por un lado y el complejo antinacional﷓oligárquico﷓monopólico﷓imperialista, por el otro".

¡Ay Patria mía! como dijo mi amado Belgrano antes de morir, pensar que lo firmaron tipos como Storani, Stubrin, Suárez Lastra, que ahora apoyan a ¡Mauricio Macri! Esto más que ruido, ¡me taladra la cabeza!

No puedo, no debo ni quiero votar a Macri. Por la memoria de Alem, de Yrigoyen, de Illia y de mi querido Raúl Ricardo Alfonsín, aquí y ahora, les digo a todos mis correligionarios: "Adelante radicales, adelante sin cesar, que se rompa y no se doble, el partido Radical".

Alejandra Lucía Digliodo

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