rosario

Viernes, 3 de noviembre de 2006

CORREO

Peronismo

El peronismo fue un movimiento tan grande, pero tan grande que la única forma de hacerlo desaparecer fue destruyéndolo a si mismo como lo hicieron sus dirigentes. Su fundador Juan Perón sostenía que los imperios desaparecían cuando se echaban a perder por dentro, una máxima aplicable a la ideología peronista. Expulsado de los cargos y de las listas de candidatos los obreros industriales y los dirigentes de base que fueron la razón fundacional del movimiento y ocupados esos lugares por el gorilismo mas acendrado es decir los que nunca tuvieron los pies dentro del plato se puede decir sin lugar a dudas que los peronistas son una especie en extinción. La extinción empezó cuando murió Perón porque como es sabido esos movimientos desaparecen cuando mueren los hombres que los han creado.

Menem en el orden nacional y Reutemam en el provincial son la demostración mas absoluta de lo afirmado. Cuando Reutemam asumió como gobernador de Santa Fe convocó para su equipo de gobierno a individuos de los restos dispersos del PDP, a algún que otro radical descolgado que quedó de la debacle alfonsinista y a elementos que se encaramaron en los tres poderes del estado para obtener grandes ganancias económicas. Obeid como furgón de cola de Reutemam aporto a la izquierda más reaccionaria y retrograda que le disputo el poder a Perón en los años setenta. Este aggiornamiento ideológico incluyo a las cenizas volátiles del FIP y de la UCD que siempre estuvieron en las antípodas ideológicas de un proyecto de país nacional y popular como había proyectado Perón, como así también a elementos provenientes del pasado terrorismo de estado y de la subversión extremista que asolaron a nuestra nación. El ex canciller de las relaciones carnales que murió de demencia senil Guido Di Tella, en 1973 dijo: a la gente hay que usarla para que nos vote, y después nosotros hacemos lo que queremos.

Ricardo Carreño


Milongas

Soy una rosarina afincada desde hace tiempo en Buenos Aires por razones laborales. Estas mismas posibilitan que viaje a Rosario una o dos veces por mes. Desde que vivo en la ciudad porteña me he convertido en una tanguera y cada día que pasa lo reafirmo. El hecho de estar en Buenos Aires me ha posibilitado el conocer la mayoría de las tanguerías, bailongos y otros lugares preparados para los extranjeros y turistas. La semana pasada coincidió mi estadía en Rosario con la presentación de Color Tango en una confiteria de la calle Rivadavia, "Costello". La milonga, por lo que averigue, se hace todos los martes. Me llamó poderosamente la atención la falta de apoyo de los medios a esa presentación ya que ese conjunto además de la Fernández Fierro y El Arranque, son parte de los mayores exponentes del tango en la Capital. Además, la milonga, no tiene nada que envidiarle a las mejores de Buenos Aires, tanto en la excelente música que se pasa, en el ambiente tanguero que se respira, en la calida de de lo que se le ofrece. Lástima que por lo visto no se apoye decididamente a emprendimientos locales. Veo en Buenos Aires innumerables milongas preparadas solo para llevar a turistas y en nuestra ciudad, cuando aparece algo distinto, según mi óptica, no se la apoye desde los Medios y/o Municipalidad.

Graciela Abud

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