PSICOLOGIA › UN DESCUBRIMIENTO ESENCIAL DE FREUD SOBRE LOS SINTOMAS

Al margen de la transferencia

Es de gran importancia el aspecto social del síntoma, no por su sentido, sino por su satisfacción. El hecho es que el síntoma satisface porque permite defenderse, vengarse, quejarse de la enfermedad.

 Por Juan Carlos Indart *

Un descubrimiento esencial de Freud fue hallar y probar que los síntomas tienen un sentido. Pero, al mismo tiempo, el síntoma también impone límites al desciframiento, según dos vertientes diferentes. En virtud de la primera, hay en la estructuración como tal del síntoma una adherencia libidinal, una satisfacción que lo habita, en principio irreductible a la eficacia transferencial. Por otro lado, dejó diversas indicaciones sobre el estatuto "natural" del síntoma como satisfactorio al margen de la transferencia, una ventaja que el síntoma proporciona a nivel de los lazos sociales del sujeto. Su fórmula insistente es que cada uno está, aún sin saberlo, conforme con su síntoma, como lo señalan dos de sus nociones presentes desde el inicio hasta el final de su obra: refugio en la enfermedad, y ganancia primaria y secundaria de la enfermedad.

Freud nos presenta dos ejemplos: la mujer maltratada y explotada por su marido que encuentra una salida transformando el síntoma en un arma, por razones de las que no son las menores para Freud una cierta cobardía más un apego sexual al opresor. El hecho es que el síntoma satisface porque permite defenderse, vengarse, quejarse de la enfermedad y no del matrimonio, encontrar un auxiliar en el médico, obligar al marido a compadecerla y gastar por ella, permitirle períodos de ausencia de la casa, etc. El segundo tiene esta presentación: "Si ustedes tratan con neuróticos, pronto dejarán de pensar que los que más se quejan y lamentan de su enfermedad serán los más dispuestos a aceptar un remedio y los que opondrán las menores resistencias. Es al contrario. Sigue ahora el ejemplo del obrero inválido por accidente de trabajo que aprende a sacar partido de su desgracia, obteniendo una satisfacción al no volver a las filas del trabajo. Rechazará la cura.

Los dos ejemplos anteriores atañen a los dos vínculos sociales fundamentales, el familiar y el laboral, y es evidente que, de poder estructurarlos más, admitirán infinidad de variantes, pues para el primero, la observación nos muestra lo mismo para una hija, un hijo, primos, primas, padres, madres, esposos y esposas, abuelos y abuelas, adoptados, recogidos, parentescos consanguíneos o políticos, y para el segundo, basta pensar no sólo en que ya todos estamos bajo la férula del trabajo y el desempleo, sino que el ejemplo admitiría su contrario, es decir, la ganancia obtenida no dejando nunca de trabajar.

Los síntomas fuera de transferencia por la vertiente de la ganancia secundaria motivan a Freud consideraciones éticas importantes para un psicoanalista. En su Conferencia XXIV, que tomamos como texto de referencia, nos dice que "hay casos en que el propio médico tiene que admitir que el desenlace de un conflicto en la neurosis es la solución más inofensiva y la más llevadera desde el punto de vista social. Que no les asombre entonces enterarse de que a veces el médico abraza el partido de la enfermedad combatida por él. No se embreta en todas las situaciones de la vida en el papel de un fanático de la cura; sabe que el mundo no hay sólo una miseria neurótica sino también un penar real e incoercible... Advierte, además, que mediante el sacrificio de un individuo a menudo se impide una inconmensurable desdicha para muchos otros". Es cuando, para Freud, hay que retirarse en silencio y lleno de compasión. Caso excepcional, la cita interesa porque indica hasta qué punto un síntoma de un sujeto puede anudar una red social de satisfacciones﷓consuelo, frente a lo real incoercible, para muchos otros, y porque nos habla de la prudencia de Freud respecto del furor sanandi.

Pero no se trata de su única posición. También nos dice que si bien no hay que subestimar la importancia práctica de la ganancia de la enfermedad y, salvo casos excepcionales como el mencionado en la cita anterior, tampoco hay que dejarse impresionar por ella en el aspecto teórico. Entonces, la lógica del síntoma neurótico fuera de transferencia y en su vertiente social le trae a la memoria una pequeña historia que se hace Witz al titularla "inteligencia de los animales": un árabe sobre su camello, estrecha senda en la montaña, un león enfrente dispuesto a atacar, no se puede retroceder, a un lado la pared, al otro el abismo, se da por perdido. El animal no. Salta con su jinete al abismo. "De existir una opción -concluye Freud-, debería preferirse sucumbir en honrosa lucha con el destino". Con ese león﷓destino se presenta otra vez para Freud lo real incoercible, y los límites síntoma﷓camello fuera de transferencia. Por supuesto, su posición puede ser pensada como relativa a la ganancia secundaria de su propio síntoma, pero tal como está hecho, de un coraje sereno y sin triunfalismo en cuanto a saber más sobre lo real, tiene un perfume psicoanalítico incontestable.

* Analista Miembro de la Escuela de la EOL y de la AMP; miembro del Comité de Iniciativa del IOM (Instituto Oscar Masotta).

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Freud presentó un ejemplo: la mujer maltratada y explotada por su marido.
 
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