PSICOLOGIA › REFLEXIONES DESDE EL PSICOANALISIS A PARTIR DE "RELATOS SALVAJES"

Una tensión en el cuerpo de los espectadores

 Por José Manuel Ramírez*

Cuando salí del cine luego de ver "Relatos salvajes", lo primero que pensé y dije fue que me pareció una de las mejores películas argentinas que había visto. ¿Por qué? Inmediatamente escuché a quienes no les había parecido tan buena. Leí distintos artículos de críticos de distintos medios y se reparten entre los que la sobrevaloran y los que la denostan sin miramientos. A mí la filmación me pareció extraordinaria, como si no fuese argentina. Lo digo con intención de valoración.

Pero qué fue lo que concitó tanto interés en la gente para ir a verla, porque yo ni sabía de su existencia hasta que yendo a ver otra película, vi una cantidad enorme de gente haciendo fila para ir a ver "Relatos...". Además, el título me llamó la atención y me atrajo, salvajes me resultaba atrayente, intenso. Relatos ya me parecía más sospechoso, porque indudablemente la palabra relato hoy día tiene mucha connotación. Además, me había enterado de la intervención de su director Damián Szifrón en la Mesa de Mirtha diciendo que si él hubiera sido pobre en vez de trabajar hubiese preferido ser ladrón. Escuché cuestionamientos diversos a esa afirmación provocativa y poco edificante.

Son todos relatos de mucha violencia y de desbordes pasionales que no nos ahorran distintas formas de transgresión que llegan al crimen. Todo esto tratado con una mueca de humor negro que alivia y le quita a hechos deleznables su borde espantoso. El peligro de la identificación en el espectador no está suavizado, si hasta parece una escuela de cómo proceder en determinadas circunstancias, o mejor dicho donde se presentan algunos hechos como naturales o normales. La tensión del espectador podía apreciarse en la sala en el silencio profundo y en las risas relajantes.

Pero me pregunto, ¿el filme es una metáfora de la sociedad actual? Pensé más bien que era una alegoría (conjunto de metáforas en una misma estructura, se le nombra metáfora continuada o Alegoría). En la alegoría se trata de representar una idea abstracta mediante una imagen, "hacer visible lo que sólo es conceptual". Pero, Szifrón, ¿quiso hacer algo visible? En esa sucesión de eventos, en ese desplazamiento de odios y de violencias, no está queriendo precisamente poner en imagen algo que se destaca al final de la nota de esta misma Página (ve aparte), que "el artista y también el psicoanalista, señalan al objeto valioso no en su significado o en su bella apariencia, o en su valor de uso, sino en su valor de goce". Este es el asunto que trasunta el filme y que concita el interés, sin que se sepa, nada valioso por su significado o sentido, ni por su apariencia, ni porque sirva para algo, sino por su mero valor de goce, y bien corporal, sentido por el propio espectador en su tensión. Algo bien actual.

*Edición Psicología Rosario/12.

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