PSICOLOGíA › CURSO ANUAL DE LA EOL ROSARIO SOBRE MODALIDADES ACTUALES DEL GOCE Y DEL DESEO

Un recorrido por la Histeria/Obsesión

El síntoma en la histeria refleja por excelencia la división del sujeto. "¿Qué nos autorizaría en cada caso a hablar de neurosis y desde qué orientación el analista dirige las curas de estas neurosis?", se pregunta el autor de la nota.

 Por Daniel Senderey *

¿Qué encontramos los psicoanalistas en la práctica cotidiana de los tipos clínicos clásicos, que son formas de responder al goce en la época en que el deseo está devaluado? ¿Los modos de construcción de la clínica estructural diferenciados en Histeria/Obsesión/Psicosis/Perversión están perimidos? ¿Histeria/Obsesión están en tensión con los síntomas contemporáneos? Constatamos que a pesar de la gran variedad de presentaciones sintomáticas en nuestros consultorios, las formas histéricas y obsesivas no han desaparecido como el DSM lo ha establecido.

El síntoma en la histeria refleja por excelencia la división del sujeto. Sus quejas, sus demandas, su sufrimiento, no encuentran lugar ni en su propio cuerpo, ni en su entorno, ni en la ciudad en la que habita. El drama histérico es no sentirse nunca alojada respecto al lugar que el Otro le da en su deseo. Su deseo lleva siempre la marca de insatisfacción, que se verifica en todos los campos de su vida, particularmente en la vida amorosa y sexual.

Jacques Lacan no coloca en primer plano la conversión corporal como lo hacía Freud, sino la identificación al síntoma del Otro. La neurosis obsesiva es planteada en términos de la identificación con el padre simbólico: ser el amo como prototipo de la masculinidad. La neurosis obsesiva rechaza tomarse por un amo. Hace tratos con él con quien está en deuda. En la deuda se localiza su goce. Falta un significante, el pensamiento está obligado a comenzar, eso piensa infinitamente, y vuelta a empezar. Y es que el pensamiento es refractario al encuentro, y ocurre además, que por extenuante que sea, no le lleva a ninguna certeza, sino a su opuesto, la duda y al deseo como imposible.

Las formaciones reactivas que sostienen el "carácter" obsesivo, la ilusión de dominio consciente, su aislamiento constituyen un cierre con respecto a la dimensión transferencial del sujeto histérico. Por esta razón Lacan hizo de la histeria un discurso y no así de la obsesión. Sin embargo, la neurosis obsesiva, es la que interroga a Lacan por los obstáculos que aparecen en una cura. La última enseñanza de Lacan nos remite a pensar la histeria ya no exclusivamente por la relación de amor al padre, ni la obsesión en relación al padre muerto lo que hace resonar la exclamación de Miller "No podemos más con el padre".

Lo irreductible de un análisis en las neurosis no puede sino tener esta referencia: del padre a lo femenino, o lo femenino como forma de abordar un real cuya clave no es el padre. ¿Qué nos autorizaría en cada caso a hablar de neurosis y desde qué orientación el analista dirige las curas de estas neurosis?

El curso 2015 en la EOL sección Rosario será un exhaustivo recorrido por la Histeria/Obsesión guiado por Freud pero releído una y otra vez por Lacan a lo largo de su rica enseñanza.

* Psicoanalista. Miembro EOL y AMP.

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Freud será releído una y otra vez por Lacan a lo largo de su rica enseñanza.
 
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