UNIVERSIDAD › LA ESCUELA DE ENFERMERíA DE LA UNR ESTUDIA SABERES Y USOS DE LAS PLANTAS MEDICINALES

El jardín de las plantas que curan

Los investigadores de la cátedra de Introducción a la Enfermería y profesionales de los Centros de Atención Primaria de la Salud indagan sobre saberes y usos de estos vegetales y su transmisión. Es considerada una práctica más accesible.

 Por Victoria Arrabal

Investigadores de la Escuela de Enfermería de la Universidad Nacional de Rosario están indagando acerca de los saberes y usos de plantas con valor medicinal en atención primaria de la salud. Y desde el año pasado, a través de un proyecto de extensión, están cultivando un Jardín Medicinal en el predio de dicha institución con el propósito de promover desde el espacio académico una formación en la temática. De esta iniciativa participan docentes y estudiantes de la cátedra Introducción a la Enfermería y algunos profesionales de los Centros de Atención Primaria de la Salud de la ciudad de Rosario.

En ese marco, realizaron cien consultas a asistentes de estos Centros, distribuidos en los distritos en que está dividido el municipio y entrevistas en profundidad a informantes claves de los distintos barrios. De las consultas surgió que la comunidad utiliza estas plantas a partir de un saber que se transmite en el seno familiar y que circula en escenarios no convencionales como la escuela, el comedor, el vecindario. Asimismo, es considerada una práctica más accesible, menos agresiva y que contiene una carga afectiva sanadora.

"En la actualidad, esta práctica milenaria se está perdiendo o distorsionando entre otras cosas por la hegemonía del conocimiento científico y la complejidad de las prácticas tecnológicas", afirma la directora del proyecto, Mónica Tría y agrega que si bien los saberes tradicionales son reconocidos por la medicina para el cuidado de la salud, se requiere una mayor profundización de los conocimientos sobre las propiedades de las plantas con valor medicinal.

La profesora de la carrera de Enfermería de la UNR explica que las nuevas generaciones utilizan estas plantas pero de otra forma, las compran disecadas en la farmacia o las mezclan con otros medicamentos, lo que puede ocasionar algún daño. En este sentido, la investigadora cree que los equipos de salud deberían mirar y "aprehender" estos usos para un mejor cuidado de las personas.

Del relevamiento surge que la más utilizada es "el burrito" para los trastornos digestivos, entendiendo como tales a los asociados con ingestas inadecuadas o por problemas de contaminación. En segundo lugar, aquellas que resultan agradables y producen satisfacción ya sea en el mate o alguna infusión. En tercer lugar, aparecen las que cicat

rizan heridas producidas por traumatismos y enfermedades sistémicas o metabólicas, así como alteraciones en la piel (infecciones, abscesos). Y en cuarto lugar, las destinadas a problemas cardíacos (hipertensión, hipercolesterolemia, trastornos circulatorios).

"Las razones por las que la gente usa estas plantas están en estrecha relación con las condiciones de vida en las que se encuentran inmersos", afirma Mónica Tría. Teniendo en cuenta este contexto, los médicos y enfermeros reconocen su importancia y las consideran prácticas de salud "más humanizadas" y que mejoran el vínculo con la naturaleza, pero no las prescriben. Entre los factores obstaculizadores, mencionan la poderosa industria farmacéutica.

Los conocimientos que los profesionales de la salud poseen sobre las propiedades de estos recursos naturales no fueron adquiridos en su formación académica sino a través de sus padres y abuelos como parte de un saber tradicional. Por esta razón ellos mismos consideran necesario contar con una mayor capacitación sobre sus aplicaciones.

En este contexto, surge la idea desde la cátedra Introducción a la Enfermería de curricularizar esos contenidos. En primera instancia, se elaboró un proyecto de extensión que consiste en el diseño de un jardín medicinal en la Escuela de Enfermería y en los centros de salud "Juan B. Justo" y "Esperanza" de la ciudad.

Los espacios fueron preparados por estudiantes y docentes de primer año, profesores de la carrera de Farmacia y el asesoramiento de un ingeniero agrónomo. El objetivo fue armar una especie de laboratorio en el que se vayan aprendiendo e incorporando saberes sobre diversas plantas y su correcto uso. Asimismo, los alumnos confeccionaron fichas técnicas y pósters con las características y valores de cada especie que plantan y los exhiben en la Facultad.

"No queremos que se pierdan esos conocimientos y apostamos a que la acción de salud sea integral, que se pueda optar por un fármaco de la medicina científica, por una planta con valor medicinal o por ambos, pero que sean igualmente válidos", sostiene la Profesora.

La Organización Mundial de la Salud apoya el uso de las medicinas tradicionales y alternativas cuando éstas han demostrado su utilidad para el paciente y representan un riesgo mínimo. Pero a medida que aumenta el número de personas que utiliza esas medicinas, "los gobiernos deben contar con instrumentos para garantizar que todos los interesados dispongan de la mejor información sobre sus beneficios y riesgos", se afirma desde el organismo.

Países como Brasil, Bolivia, México o Japón cuentan con legislación al respecto. En la Municipalidad de Rosario existe un Programa de Medicinas Tradicionales para capacitar a los equipos de atención primaria y que puedan incorporar estas prácticas.

*Integrante de la Dirección de Comunicación de la Ciencia de la UNR.

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Mónica Tría dirige el proyecto de la Escuela de Enfermería de cultivo de un Jardín Medicinal.
 
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