CIUDAD › DESPUéS DE QUE DOS AGENTES POLICIALES INTENTARAN RECAPTURAR A UN EVADIDO

Los chicos baleados evolucionan bien

El niño de 10 años está lúcido y sin dificultades respiratorias mientras que el de 14 se encuentra estable en una sala común. La abuela de uno de ellos
señaló que los vecinos reaccionaron cuando vieron caer heridos a los dos pibes.

Ezequiel Isaías P., de 10 años, y Cristian R. de 14, los chicos baleados el martes en Empalme Graneros cuando dos agentes policiales intentaban recapturar a un evadido de la comisaría 12ª, evolucionan favorablemente de sus heridas, según informaron ayer autoridades de los hospitales Víctor J Vilela y Centenario donde permanecen internados. Mientras el juzgado de Instrucción 1ª, a cargo de Roxana Bernardelli, y la División Judiciales de la Unidad Regional II continúan la investigación para establecer la autoría de los disparos que hirieron a los pibes, familiares de Ezequiel pidieron que "se haga justicia". "Si tenemos que movilizar gente lo vamos a hacer", dijo a Rosario/12 Zulma Lugones, abuela de Ezequiel, en la sala de espera de la terapia intensiva del Vilela. La mujer denunció además que cuando dos nietos suyos, de 21 y 20 años, le estaban reclamando a uno de los policías por los chicos heridos, también resultaron heridos por perdigones.

La subdirectora del Hospital de Niños "Víctor J. Vilela", Velia Peralta, dijo a este diario que Ezequiel ingresó con dos heridas, una en el hemotórax y otra en el hombro derecho, aunque aún no saben con certeza si la del hombro fue causada por la salida de la bala. "El niño sí tiene una destrucción del mango del esternón en lo oseo, y un

neumo hemotórax; es decir, pérdida de aire y sangre en el pulmón, por lo cual se le hizo un drenaje", precisó Peralta.

"A pesar de lo tremendo que le pasó, en realidad tuvo suerte porque en el tórax y en el mediastino hay órganos vitales, corazón, grandes bazos, todo el árbol respiratorio", consideró la subdirectora del Vilela, quien agregó que el niño "está evolucionando bien, lúcido, y sin dificultades respiratorias, y probablemente en las próximas horas lo pasemos a la sala".

Ezequiel está en segundo grado de la escuela provincial 1319 "José Ortolani", de Génova al 3.200. Ayer, le avisaron a su maestra lo que le sucedió el martes, cuando junto a un grupo de amigos estaban tomando una gaseosa luego de haber terminado de lavar una moto en la esquina de Campbell y La República. Según el relato de su abuela Zulma, el chico lo primero que hizo fue socorrer a dos hermanitas que estaban en el lugar. Unos segundos más tarde, una bala le atravesó el hemotórax y quedó incrustada en la galería de una casa, producto de las pericias balísticas realizadas ayer por la mañana.

La abuela de Ezequiel reiteró que la reacción de los vecinos no se produjo porque los policías iban corriendo al evadido, si no que "se enfurecieron porque ven que caen las dos criaturas y por eso vuelven a pelearle a los policías". Pero además comentó que otros dos nietos suyos; Joanna, de 21 años, y Carlos Saúl, de 20, le fueron a reclamar al policía y también fueron heridos por perdigones. "Joanna tiene 15 agujeros en la pierna porque le tiraron de cerquita, y ahora está con muletas; y Carlitos tenía dos en el brazo; ellos tiraban a matar, al que le daban le daban", precisó la mujer.

En tanto, la subdirectora del Hospital Centenario, Isabella Ceola, indicó que Cristian, "pese a que las heridas fueron importantes tiene una buena evolución", luego de ser intervenido quirúrgicamente en la tarde del martes de una herida de arma en el abdomen y otra en la zona lumbar izquierda. Además, señaló que el chico baleado "no necesitó ir a terapia y se encuentra estable en una sala común".

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Empalme Graneros fue el lugar donde se generó la balacera policial.
Imagen: Alberto Gentilcore.
 
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