CIUDAD › IRREGULARIDADES EN EDIFICACIONES EN CONSTRUCCIóN

El hecho consumado

La edila Gigliani denunció que a la constructora de la Torre
Shopping Condo Hotel, en Arroyito, se le permitió construir hasta 67 metros cuando el Código Urbano fijaba una altura de 33 metros.

 Por Claudio Socolsky

La concejala María Fernanda Gigliani (PPS) denunció ayer irregularidades en edificaciones que se están construyendo en distintos lugares de la ciudad. "Este tipo de acciones concretadas en base al mecanismo del hecho consumado lo venimos combatiendo en el Concejo", señaló Gigliani, quien se ocupó especialmente de la Torre Shopping Condo Hotel, un emprendimiento en Rondeau y Juan B. Justo, que cuando comenzó a construirse todavía estaba vigente el antiguo Código Urbano que fijaba para esa zona de la ciudad una altura de 33 metros y se le permitió construir 67,24 metros. "Da la sensación que no hay inspectores en la ciudad y que cada uno puede construir lo que quiere. Pero luego el problema es de los concejales que recibimos todas las semanas un promedio de 10 expedientes donde hay transgresiones a la normativa, cuando la etapa previa del control le corresponde a Obras Particulares", planteó la edila.

Gigliani señaló que tras haber presentado junto a su compañero de bloque, Héctor Cavallero, un pedido de informes sobre la Torre Shopping en noviembre del año pasado que no fue contestado, lo reiteraron en mayo de este año y tampoco recibieron respuestas, decidió ayer a través de una conferencia de prensa denunciar más edificaciones que presentan irregularidades. "Son casos testigos que tenemos por denuncias puntuales acercadas por vecinos, pero en realidad casos como estos debe haber muchos en la ciudad", dijo la edila en diálogo con Rosario/12.

Otra de las irregularidades denunciadas es la de un edificio que se construyendo en Santiago y Güemes. La concejala precisó que el cartel dice que se le permite construir 27 metros y hay construidos más de 30. "Ese piso, que parece un duplex, se construyó por falta de control o existe una clara irregularidad", estimó Gigliani.

"A diferencia del edificio de Santiago y Güemes, donde el cartel de obra dice claramente que el permiso de edificación le permitía 27 metros y se construyen 30, en el caso de la Torre Shopping la culpa no es del privado que construye más de lo que se le permitió; es peor, la Municipalidad le autorizó, por el permiso de edificación del 18 de abril de 2012, edificar 67,24 metros de altura", agregó.

Según la concejala del PPS, cuando le autorizan el permiso a la Torre Shopping regía el antiguo Código Urbano, que considera determinante establecer la altura máxima en 36 metros. "Qué casualidad, cuando uno ve el cartel de obra reglamentario no aparece ni la altura mínima ni la máxima. Cuando hicimos esta investigación, ya se estaba construyendo el piso 11 y en ese momento veíamos que se transgredía la altura. Ya van por el piso 16, lo que no se le debería escapar a la Dirección de Obras Particulares que junto a la intendenta deberían dar explicaciones", planteó Gigliani.

En otro caso, continuó la concejala del PPS, una empleada de Obras Particulares observó que en Moreno al 400 se está construyendo por fuera del permiso. "Llamativamente, la titular de Obras Particulares, María Cristina Funes, desautorizando a esa empleada, admitió la prosecución de la obra porque estaba dentro de los parámetros del permiso de edificación emitido", denunció Gigliani.

A partir de varios reclamos de vecinos de Echesortu y Arroyito, la concejala pudo verificar "caso por caso" que todos se vieron afectados por los certificados urbanísticos otorgados antes de aprobarse la normativa vigente. "Esos certificados posibilitaron a sus tenedores derechos que antes no tenían y que han derivado, en muchos casos, en reclamos puntuales de vecinos. Otros ni siquiera se van a enterar que al lado de sus casas alguien solicitó un certificado urbanístico y lo advertirán dentro de unos años cuando se empiece a construir", afirmó.

La edila del PPS se refirió también a una construcción en un centro de manzana en Oroño al 700, que si bien no constituye una irregularidad, puede ser un caso testigo, ya que será un edificio de tres plantas y el único ingreso y egreso de ese edificio es un pasillo de 28 metros con un ancho mínimo. "La ciudad de Rosario tiene un plan de movilidad, ordenanzas que obligan a construir cocheras en edificios nuevos, pero como no son frentistas no les rige esta normativa, algo que debió ser evaluado", explicó.

Por otro lado, la concejala espera que "nunca suceda lo de Salta y Oroño, ya que en este contexto es imposible que los bomberos y rescatistas puedan socorrer en un centro de manzana en un pasillo de 28 metros con 1,40 metros de ancho". Además, señaló que hay una tendencia mundial de no construir en los centros de manzanas debido a que la misma debe ser utilizada como pulmón. "Esto es parte del proceso especulatorio que vive la ciudad, que van comprando los fondos de los terrenos para transgredir", concluyó Gigliani.

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La Torre de Rondeau y Juan B. Justo.
Imagen: Alberto Gentilcore
 
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