CIUDAD › EL SERVICIO DE INTELIGENCIA SE TRANSFORMO EN UN ESPACIO DE MEMORIA

Voces que no pudieron hacer callar

En el principal centro clandestino de detención que funcionó en Rosario se inauguró ayer el Archivo Audiovisual de Juicios de Lesa Humanidad, que contiene las testimonios de quienes padecieron el secuestro y la tortura durante la dictadura.

 Por Luis Bastús

Las voces de quienes atestiguaron en las causas Feced I y II suenan desde ayer entre las mismas paredes donde casi 40 años atrás padecieron el secuestro y la tortura. Son los testimonios grabados durante las audiencias orales de esos dos procesos, y que componen el primer Archivo Audiovisual de Juicios de Lesa Humanidad, instalado en la esquina de Dorrego y San Lorenzo, en el ex Servicio de Informaciones, el principal centro clandestino de detención que funcionó en la provincia de Santa Fe durante la dictadura cívico militar.

El SI se transformó desde ayer en un Espacio de Memoria, de puertas abiertas para conocer por dentro el pequeño rincón donde cientos de personas sufrieron tormentos y donde varios detenidos de entonces fueron vistos con vida por última vez.

El CCD que funcionó entre 1976 y 1980 fue sometido a un proyecto de recuperación e intervención histórica y arquitectónica desde 2012, cuando finalizó la concesión a organismos de Derechos Humanos, y lo tomó entre manos la Secretaría provincial de esa área, que dirige Ramón Verón.

El proyecto recuperó la estructura original del edificio, como era durante los años de plomo, aunque con la inevitable presencia de reformas que se hicieron a su cierre, en 1980, para evitar que los sobrevivientes reconocieran el lugar en los juicios por venir.

Nunca se había habilitado la visita al público de ciertos sitios mencionados con estupor en las declaraciones, tales como el "bulevar perdiste", "la rotonda", las oficinas de Lo Fiego y Guzmán Alfaro, y, puerta de por medio, la mismísima sala de torturas. El sótano sí había sido abierto al público años atrás, y ahora lo está de nuevo. El trabajo de la arquitecta Alejandra Buzaglia preservó espacios de antaño, hasta la leyenda "Feced héroe" que alguien dejó como legado escrita en una pared.

El acto reunió a muchos sobrevivientes que estuvieron secuestrados allí, a militantes por los Derechos Humanos detrás del testimonio de Norma Vermeulen, Madre de Plaza 25 de Mayo, que saboreó la ocasión como otra reivindicación para la generación perseguida de su hijo Osvaldo.

"Acá era peor que la cárcel, porque no sabías lo que podía pasar, quién era quién, bajaban, te daban charla y si te subían, significaba la tortura o que te sacaran para fusilarte en la calle", contó Luis Mejía, del Colectivo de Ex Presos Políticos. "Y ahí arriba pasaba la gente por la calle y no miraba, no quería saber", agregó señalando las ventanas que conectaban el horror con el mundo exterior.

"Sufrimos acá y también después, porque tuvimos que pelear contra la hipocresía, la indiferencia, el aislamiento, contra la teoría de los dos demonios, y la verdad que los juicios fueron posibles gracias a los que sobrevivimos", remarcó.

Bonfatti les agradeció a ellos, "a las madres, abuelas, hijos, a los organismos de Derechos Humanos por cuya tozudez en la lucha los argentinos tenemos la posibilidad de revisar nuestro pasado reciente y recimentar el presente".

Al mandatario, dijo, lo enorgullece recuperar ese espacio de memoria en la culminación de su gestión. "Es el corolario de una política por la memoria, la verdad y la justicia como ha sido el señalamiento de los sitios de memoria, la pensión a las madres y a los presos políticos", apuntó. Y destacó la tarea de los ministerios de Gobierno, de Justicia y de Cultura, con la directora provincial de la Memoria, Nadia Shujman, por haber reconstruido el lugar "recogiendo y respetando los testimonios de sobrevivientes y de los organismos".

"Este lugar encierra una metáfora -reflexionó Bonfatti-: aquí se practicaron tormentos horribles a cientos de personas y se las intentó silenciar. Hoy con el archivo audiovisual en este mismo lugar estarán sus voces que hicieron posibles la condena a los genocidas. Se hicieron las atrocidades más grandes para silenciarlos y hoy hemos asegurado sus voces para siempre".

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El lugar se reconstruyó respetando los testimonios de sobrevivientes y de los organismos.
Imagen: Andrés Macera
 
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