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Viernes, 16 de septiembre de 2016

MúSICA

Síndrome de Peter Pank

Darkwave, synth pop y punk se dan cita en un disco versátil, con su horizonte puesto en los 80 pero fundamentalmente atemporal: Neverland Bizarro, el último disco de Pater Pank & los chicos perdidos, en colaboración con Electrochongo.

 Por Martín Villagarcía

Por fin salió Neverland Bizarro, el álbum debut de la banda de electropop nacional Peter Pank & los chicos perdidos, encabezada por la dupla formada por Peter Pank, la leyenda del under porteño y Juan Pablo Malvasio, más conocido como Electrochongo. Por fin porque el álbum está terminado desde 2012, pero los avatares políticos y (sobre todo) económicos de nuestro país obligaron a mantener el proyecto en un cajón hasta que la banda finalmente decidió recurrir al método crowdfunding de Ideame para sacar a la luz su más preciado tesoro.

El título del álbum alude directamente al concepto de la banda. Por un lado, “Neverland” como espacio de “fantasía y libertad” desde donde Peter Pank & los chicos perdidos puede operar sobre la realidad. Por el otro, “Bizarro” en su acepción popular como extraño, raro, anormal, queer. En ambos casos hay algo del orden de la desobediencia y disidencia, lo cual se puede rastrear rápidamente en el mapa que forman las canciones y sus letras, empezando por “Bienvenidos a Neverland Bizarro”, la canción que abre el álbum y funciona como manifiesto fundamental: “No importa si te gustan las chicas o los chicos, no importa si te gustan las chicas que parecen chicos o los chicos que parecen chicas”. A partir de entonces, las canciones una a una van deconstruyendo aquello que hace “normal” a nuestra sociedad y cultura, desde la formación de vínculos personales que escapan a la monogamia como en “No soy tu novio” o “Amor platónico”, hasta el derrumbe del sistema clasificatorio de los géneros en “Quiero ser una chica” y “Homofobia”.

El concepto de Neverland también otorga al álbum una atemporalidad propia de los niños que nunca crecen. De esta forma, la disidencia se puede escuchar también en las melodías, cuyo horizonte está en la década del 80; sin embargo, el género en ningún momento permanece fijo e inmóvil, sino que deviniendo continuamente. Es así como paseamos por paisajes sonoros como el darkwave de “Odio el sol”, el synth pop de “Anatomía de la melancolía” o el punk rock de “Sex toy boy”. Esta versatilidad es posible gracias al virtuosismo de la banda, especialmente a las composiciones de Juan Pablo Malvasio y Pablo Novella, pero también a la producción de STIGMA que, como Giorgio Moroder o Stock, Aiken & Waterman en los preciados años 80, otorga al álbum un hilo conductor que hace de las canciones un todo orgánico. El álbum está disponible para ser escuchado y descargado desde Itunes, Spotify, Bandcamp y YouTube.

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