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Viernes, 3 de julio de 2009

EPA

Ponga un gay en su gabinete

Cuando son astutos, los gobernantes saben moverse hacia donde soplan los vientos de la historia. Y si no pregúntenle a Nicolas Sarkozy, presidente de Francia, quien en plena lavada de cara de su gestión ha decidido hacer zig zag y coquetear con la izquierda y la comunidad lgbtti, nombrando como ministro de Cultura nada menos que a un sobrino del ex presidente François Mitterrand (adalid histórico de la izquierda en ese país), que desde hace años es un gay declarado. Frédéric Mitterrand –de él se trata– es conocido en Francia no sólo por su ilustre apellido sino por haber sido presentador, guionista, realizador y productor de cine y televisión (su pasión por los personajes históricos y las monarquías europeas fue objeto de varios de sus documentales), además de haber colaborado en el canal de cable gay Pink TV y en la revista gay Tétu, de la que fue columnista. Currículum que el refinado Frédéric –que tiene 61 años y es un confeso admirador de Sarita Montiel– floreará en un ministerio que es considerado clave en la tierra de la baguette y el Moulin Rouge, y que según la prensa gala ha causado beneplácito en el ambiente artístico francés y resistencia entre los sectores católicos y, obviamente, la derecha.

Hace un año, el propio Sarkozy lo había nombrado a Mitterrand director de la Academia Francesa de Roma, desde donde ahora da el salto al Ministerio de Cultura. Y si bien no es el primer alto cargo gay que el presidente nombra (el caso más renombrado hasta ahora era el de Roger Karouchi, secretario de Estado para las relaciones con el Parlamento, quien salió del closet públicamente siendo funcionario, lo que para Sarkozy constituyó un error que habría provocado que Karouchi perdiera luego unas elecciones primarias dentro de su propio partido), en el caso de Mitterrand su ejercicio de la discreción ha tenido que ver con su ideología política. De hecho, ante una pregunta sobre el tema que le hizo un periodista cuando se hizo público su nombramiento, Frédéric respondió: "François Mitterrand, cuando no quería responder, no lo hacía. En eso yo soy parecido". Algo que a Sarko parece tenerlo sin cuidado, dispuesto a imprimirle a su gobierno ese toque entre moderno y cool que tantas veces tiene lo gay friendly.

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